Génesis, equipamiento y armas de los buceadores de combate (I)

Debido a las características de los conflictos actuales, las unidades de buceadores de combate tienen asignadas una gama de tareas mucho más amplia que la que originalmente les fue encomendada. En un par de artículos conoceremos la génesis de estas unidades, las misiones que pueden llevar a cabo, sus peculiares medios de transporte y, por supuesto, su armamento.

Texto: Juan Pablo Lasterra / Fotos: autor, salvo indicadas

* Este artículo incluye 39 imágenes con sus correspondientes comentarios en la edición impresa del número 323.

bcombate2Herodoto narra en una de sus obras la valiente acción del griego Scyllas y de su hija Cyana, capturados por el rey persa Jerjes y obligados a rescatar del fondo marino los tesoros que en él encontrasen. Según el historiador y geógrafo de Halicarnaso, en el año 500 A.C. ambos decidieron fugarse aprovechando una tormenta gracias a la experiencia lograda con el buceo, no sin antes cortar las anclas de la flota real. Esta acción ocasionó una gran catástrofe en los barcos persas, que se estrellaron contra las rocas, por lo que al llegar a Grecia padre e hija fueron recompensados respectivamente con dinero y con un caballo blanco. Aristóteles cuenta en su obra Problemata que en el año 332 A.C. el gran conquistador Alejandro Magno hizo uso militar de buceadores en el asedio de Tiro, encargándoles la destrucción de las defensas submarinas que impedían que sus barcos se acercasen a la ciudad costera y efectuar reconocimientos de la misma, a fin de ver cuál era el mejor lugar para que desembarcasen las tropas. Se dice que el propio rey macedonio, deseoso de ver el fondo marino, llegó a sumergirse en una colimpha, una primitiva campana que permitía respirar durante unos minutos bajo el agua.
Las primeras noticias escritas de la utilización de buceadores militares en España las encontramos en la obra del escritor griego Polibio, quien relató la intervención de estos hombres en la toma de Cartagonova en el 209 A.C. por Publio Cornelio Escipión, El Africano, quien era además amigo del historiador. Escipión utilizó a unos buceadores para reconocer la marisma que rodeaba la ciudad y elegir el mejor punto para que la élite de sus tropas, compuesta por unos 500 hombres, la cruzara a la carrera cuando bajase la marea. Precisamente en la actual Cartagena es donde encontramos acuartelados a los modernos buceadores de combate españoles, de los cuales hablaremos en el segundo artículo.

Nacimiento de los buceadores de combate modernos

Aunque en el primer conflicto mundial hubo varias acciones llevadas a cabo por los Mezzi d’Assalto (MAS) de la marina italiana, las primeras unidades específicas de buceadores de combate modernas aparecen durante la Segunda Guerra Mundial, inicialmente en Italia y, posteriormente, en Alemania. La misión de los “hombres rana” de la X Flottiglia MAS y de los Kampfschwimmer Kommando de la Kriegsmarine era la incursión submarina en puertos enemigos a fin de hundir los principales buques de su flota colocando cargas bajo su línea de flotación. Un segundo objetivo era la voladura de puentes de valor estratégico para impedir el arrollador avance de las tropas aliadas, aprovechando las corrientes fluviales para llegar a ellos.
Un pequeño grupo de hombres, a veces incluso un solo buceador, podían causar daños semejantes a los de una incursión aérea, con un menor coste en bajas humanas y materiales. De hecho, si analizamos los equipos y misiones encomendadas a estos precursores podemos pensar que se trataba de acciones prácticamente suicidas, ya que los que no morían en el intento de llegar al objetivo debido a un fallo de sus sistemas de respiración o de propulsión, tenían todas las cartas de la baraja para morir durante el ataque o, en el mejor de los casos, para ser capturados al no tener un medio mediante el cual regresar al punto de partida de la expedición.
Sin embargo, los trastornos causados al enemigo en operaciones llevadas a cabo en Malta, Alejandría o Gibraltar impulsaban a estos hombres a continuar con tan peculiar odisea. Los medios y materiales empleados se irían mejorando con el transcurso de los años, pudiendo decir que los actuales equipos son herederos mejorados de aquellos. Pasada la contienda mundial el número de unidades de este tipo se multiplicó en todo el mundo, apareciendo en su catálogo de misiones tareas tales como el reconocimiento de playas o el apoyo a los desembarcos anfibios.

Nuevos tiempos, nuevas misiones

En los años 70 y 80 aparece con fuerza el fenómeno del terrorismo a escala mundial. El secuestro en 1985 del crucero italiano Achille Lauro por terroristas palestinos obliga a adoptar nuevas tácticas y materiales, dado que a los buceadores de combate se les va a asignar también la recuperación de buques y plataformas petrolíferas que hubiesen caido en manos terroristas. Los italianos, siempre precursores en este tipo de unidades, ya habían ampliado desde los 70 aún más este campo, dado que al Gruppo Operativo Incursori (GOI) del Commando Subacquei ed Incursori (COMSUBIN), heredero de la X MAS, le habían sido encomendadas desde el secuestro en 1978 del presidente democristiano Aldo Moro misiones de rescate de rehenes, las cuales podían llevarse a cabo no sólo en alta mar, sino en inmuebles urbanos o rurales e incluso a bordo de aviones.
En los años 90 los buceadores de combate ven como cada vez son más reclamados para realizar misiones de reconocimiento y observación terrestres en profundidad, especialmente como apoyo para las tropas de paz enviadas a la antigua Yugoslavia. Este tipo de misiones tan alejadas de las costas se han incrementado a partir del comienzo de la actual “guerra contra el terrorismo”. Ello se debe a que las diversas fuerzas armadas que participan en los conflictos de Afganistan e Irak han dado un máximo uso a las fuerzas de operaciones especiales de corte clasico, quienes se ven incapaces de cumplir con todas las misiones asignadas debido a la amplia duración de estos conflictos, al desgaste de su personal, a la necesidad de mantener un cierto número de entrenamientos periódicos y reciclajes y al abandono de muchos de sus componentes, atraidos por los millonarios sueldos que se obtienen en el mercado civil.
De ese modo se hace necesario recurrir a otras unidades que, en principio, no estaban destinadas a cumplir misiones de Operaciones Especiales, siendo los buceadores de combate, por su entrenamiento y capacitaciones, los soldados óptimos para llevarlas a cabo sin que los resultados de la misión se vean afectados negativamente. Así, unidades como el COMSUBIN italiano, el KS alemán, el SBS británico, los SEAL estadounidenses y los Commando Marine galos operan actualmente en pleno corazón de Afganistán, completamente alejados de la costa.
Esto ha traido consigo que en algunas unidades no se vea con buenos ojos tal decisión, argumentando que el pasar tanto tiempo en operación exterior realizando tareas muy diferentes a las inicialmente previstas para tal tipo de unidades merma enormemente el tiempo disponible para los entrenamientos subacuáticos, lo que afecta en definitiva a la preparación de la unidad para realizar las misiones propias de su especialidad. En el lado positivo, las misiones puramente terrestres han supuesto que se les haya equipado con mejores medios materiales y que su entrenamiento sea ahora más polivalente y diversificado.
El deshielo de la zona norte de nuestro hemisferio está significando la apertura de nuevos pasos para el comercio marítimo y la posibilidad de acceder a ingentes yacimientos de petróleo hasta hoy cubiertos por el hielo. Numerosos países se disputan ya el control de esta zona de vital interés estratégico. Es de suponer que muchas unidades de buceadores de combate, y no sólo nórdicas, estarán ya estudiando estos lugares, potencial foco de conflicto internacional, efectuando misiones de observación, reconocimiento y levantamiento de mapas.

La guerra naval especial

bcombate23Las misiones actuales de una unidad tipo dedicada a la Guerra Naval Especial (GNE o Naval Special Warfare NSW) son, por lo tanto, las siguientes: el sabotaje de puertos y buques enemigos, la limpieza de minas y la protección de la propia flota contra el ataque de buceadores enemigos, la observación discreta y la recuperación de materiales de importancia estratégica, la acción directa de ataque contra el enemigo, el reconocimiento costero y el apoyo al grupo de desembarco, la demolición de obstáculos costeros, el entrenamiento de unidades similares aliadas, el ensayo de nuevas técnicas y métodos operativos, la evaluación de material especial de buceo, la ampliación, actualización e informatización de la documentación sobre playas y costas, tanto de zonas propias como de lugares de posible actuación futura, la ayuda especializada en caso de catástrofes naturales, el control de barcos sospechosos de llevar mercancías sometidas a embargo, la evacuación de residentes nacionales en países en grave crisis, el antiterrorismo naval y, en ocasiones, el urbano.
Pese a que la gran parte de las Marinas de Guerra del mundo cuentan con unidades de buceadores de combate, no todas están capacitadas para llevar a cabo el catálogo completo de misiones que acabamos de citar, especial e irónicamente la primera de ellas. Ello se debe al altísimo coste de los medios de transporte submarinos, prohibitivo para la mayor parte de Cuerpos que no cuenten con unos presupuestos especialmente generosos. La avanzada tecnología que utilizan los minisubmarinos empleados por algunios países ha ocasionado que sus gobiernos tampoco quieran exportar tales medios a países que podrían comprarlos, pero que no son considerados como fiables.
Así pues, sólo un reducido grupo de países, entre los que se encuentran de forma no exclusiva Estados Unidos, Gran Bretaña, Francia e Italia, puede presumir de tener tales capacidades. También tenemos que remarcar que la información proveniente de estas unidades acerca de su estructura, medios, armas y misiones es muy escasa, formando un mundo al que muy pocos tienen acceso. Señalemos asimismo que, dejando el ámbito militar, algunas unidades antiterroristas de cuerpos policiales cuentan con secciones de buceadores de combate equipadas con respiradores de circuito cerrado. Entre ellas podemos citar el GSG9 alemán, el GIGN y el RAID galos, el EKO Cobra austriaco, el EKAM griego… Otras, como el GEO español, han de limitarse tener a un grupo de agentes entrenados para realizar buceo con equipos de circuito abierto. Sobre la diferencia entre ambos materiales hablaremos ahora.

Buceo sin burbujas

La pieza más importante y fundamental del equipo individual de un buceador de combate es su equipo de respiración, que suele ser de circuito cerrado debido a que permite respirar sin emitir burbujas que podrían delatar su presencia bajo el agua. Estos equipos requieren de un entrenamiento intensivo en su uso, dado que son complejos y peligrosos, y no pueden ser utilizados a más de ocho metros bajo el agua. El oxígeno que exhala el buceador se recicla en un tanque, devolviéndose en forma de oxígeno puro. Una serie de sensores controla los niveles del mismo para asegurar el buen funcionamiento del sistema. También existen modelos mixtos en los que se mezcla el oxígeno con nitrógeno y otros de circuito semicerrado. Ambos permiten bucear a una mayor profundidad, alcanzando los 24 metros.
Entre los sistemas más utilizados de los tres tipos podemos citar los Dräger LAR V, VI y VII alemanes, los Officine Meccaniche Generali (OMG) Caimano en modelos MK-2C, 3C y Mk4 SCS, CRA, CMI y RDN 2000 y los Technisub ARO italianos, los Aqualung FROGS, DC-55 y Oxymix 97 franceses, los Carleton Vipa y Siver estadounidenses, los Divex Shadow británicos… Para trabajos rutinarios no ofensivos se pueden usar los típicos sistemas monobotella o bibotella de aire comprimido y circuito abierto. Por cierto, todos estos sistemas se inspiran en el primer Aqualung ideado por el legendario comandante Jacques Cousteau en 1943, sistema de circuito abierto con el que posibilitó el comienzo del buceo autónomo tanto civil como militar.
Los trajes de neopreno existen en diverso grosor, lo que permite operar tanto en aguas cálidas como templadas, frías o gélidas. También se usan trajes secos, que se enfundan sobre el uniforme de camuflaje y se retiran una vez llegados a tierra firme. Esto obliga a enterrarlos para no ser detectados por el enemigo, al igual que un paracaidista puede hacer con su campana. Algunos de estos trajes estancos tienen una botella que permite su inflado, de forma que floten en caso de emergencia.
Las aletas suelen ser muy largas y especialmente resistentes, dado que deberán ayudar a un buceador completamente equipado, armado y portando otros materiales. Entre las marcas más usadas encontramos las Force Fin Pro, las Aqualung Alcyon, las Cressi, las ScubaPro… El cuchillo se utiliza para cortar cuerdas o cables y como herramienta más que como arma ofensiva o defensiva. Algunas unidades utilizan modelos amagnéticos especialmente concebidos para poder manipular minas submarinas con ellos, mientras que otras se contentan con utilizar modelos estándar debido a que no tienen asignadas tal tipo de misiones. Citar el número de fabricantes que ofrecen modelos para submarinistas ocuparía todo un artículo.
Para la orientación y navegación submarina se usan planchas dotadas de brújula, profundímetro y reloj, elementos que son portados también en las muñecas de cada buceador. También es obligatorio el uso de pulseras que unen mediante una cuerda a los binomios de buceadores, lo que permite que se navegue al mismo ritmo, guardar la formación y detectar cualquier problema que pudiera sufrir un miembro del equipo. Varias compañías ofrecen también equipos de radio sumergibles para facilitar las comunicaciones, e incluso han empezado a aparecer sistemas de última generación que, según sus fabricantes, posibilitan una comunicación con personal en tierra, en un barco o, llegan a afirmar, en paracaídas.
Para abordar barcos desde el agua varias empresas ofrecen lanzadores de cabos y escalerillas dotadas en su extremo con un garfio de fijación. Al igual que una fuerza de Operaciones Especiales, una unidad de buceadores de combate contará con sistemas de observación diurna y nocturna, cámaras fotográficas digitales, maletas de transmisión por satélite, ordenadores portátiles, sistemas de ayuda a la navegación terrestre, gafas de visión nocturna, mochilas de transporte…

Vehículos submarinos

bcombate30Entre los vehículos de propulsión submarina encontramos varios tipos diferentes de vector de desplazamiento, equipados todos ellos con motores eléctricos. Los primeros buceadores navegaban bajo el agua sentados en torpedos con asientos para uno o dos ocupantes, en cuya proa se colocaba una cabeza desmontable con carga explosiva, que luego se fijaba al casco del barco. Los vehículos actuales siguen la misma línea en sus formas, aunque los avances tecnológicos son muy superiores.
Los propulsores más ligeros permiten llevar remolcados a uno o dos buceadores y se usan para recorrer distancias cortas a una velocidad de unos dos nudos marítimos. En su proa pueden albergar hasta 100 kilos de explosivo. Los Delivery Propulsion Vehicles (DPV) permiten llevar hasta cuatro buceadores sentados, a velocidades entre los 6 y los 10 nudos marítimos. Se emplean para recorrer distancias medias hasta el objetivo (unos 30 Km) y en su interior se pueden guardar cargas explosivas y otros materiales. Se pueden transportar en unos contenedores específicos que se colocan en la cubierta del submarino, llamados en inglés Dry Deck Shelters (DDS).
Los Swimmer Delivery Vehicle (SDV) son mucho más largos, rápidos y capaces de recorrer las mayores distancias. Se suelen lanzar desde los tubos lanzatorpedos de los submarinos. Por último los Advanced SEAL Delivery System (ASDS), creados para los componentes de la unidad de la Marina estadounidense son auténticos mini-submarinos capaces de albergar en su interior hasta 16 buceadores y dos pilotos, además de propulsores, botes hinchables, armas y material diverso. Estos ASDS tienen una autonomía de varios días y se transportan sobre la cubierta de submarinos de clase Los Angeles y Virginia.

Desplazamiento sobre el agua

Botes rígidos, semirrígidos y neumáticos son los vectores más comunes de desplazamiento sobre la superficie del agua, sobresaliendo los productos de marcas como Zodiac, Valiant o la española Duarry. Para aumentar la discreción se pueden usar motores silenciados. Sin embargo, en los últimos tiempos diferentes unidades están adoptando medios menos usuales como las motos acuáticas o embarcaciones como la estadounidense Surface Planing Wet Submersible (SPWS) que permiten la inmersión y propulsión submarina para recorrer los últimos kilómetros hasta el objetivo.
El Kayak es otro medio muy utilizado en las incusiones, reconocimientos y patrullas, dado que también sirve como medio de desplazamiento fluvial. El más difundido internacionalmente es el modelo Commando de la marca alemana Keppler Faltboote. Con carga para 450 kilos, puede ser utilizado por una o dos personas. Se monta por una sóla de ellas en diez minutos sin utilizar herramientas y se puede llevar desmontado en tres sacos.
Al no tener piezas metálicas su presencia no se muestra en un radar y sus colores y sistema de absorción de ruido permiten que su desplazamiento sea prácticamente indetectable incluso a corta distancia. El Commando se puede lanzar desmontado en paracaidas o, sin la campana, a una altura de 60 metros del agua. La empresa gala Nautiraid tiene un modelo de apariencia similar, el SB Commando MKIV, que también ha conseguido diversas ventas internacionales, aunque inferiores al modelo germano. Este modelo tiene un pequeño motor de dos caballos para facilitar el desplazamiento.

Vehiculos terrestres

Las unidades de buceadores de combate cuentan también con una flota terrestre de vehículos que permite trasladar por carretera y avión la totalidad de sus medios. Dependiendo de los materiales en servicio, esta caravana puede ser mayor o menor. La del COMSUBIN italiano, por ejemplo, consta de 70 vehículos y 40 contenedores de diverso tamaño, incluyendo cocina, lavandería, frigorífico, puesto sanitario, WC y alojamiento para los oficiales. Esto permite que en un plazo de ocho horas la unidad italiana al completo esté lista para trasladarse a cualquier parte del mundo y operar en buenas condiciones.
Además de estos medios de transporte de material, para el desplazamiento de los buceadores sobre tierra se usan cada vez más las motos de tipo Quad, dado que se adaptan perfectamente al terreno arenoso y al montañoso. Durante la década de los 90 se popularizaron los vehículos 4×2 ultraligeros tipo Buggy, especialmente los Chenowth DPV LSV y FAV usados por los SEAL (y que también llegaron a España), pues permitían llevar hasta tres comandos completamente pertrechados además de estar armados con una ametralladora del calibre .50 y permitir el transporte de lanzacohetes y otras armas de apoyo. Sin embargo, estos 4×2 carecían de protección balística alguna y contra posibles accidentes y vuelcos.
Por ello se ha popularizado el uso de camiones y vehículos 4×4 todoterreno, que recuerdan a los famosos Chevrolet, Ford y Jeep Willys usados por los británicos del Long Range Desert Group (LRDG) en el desierto africano durante la Segunda Guerra Mundial y a los Land Rover usados por los SAS a partir de los años 50. Permiten montar numeroso armamento mediano o incluso ametralladoras de cañón rotatorio y llevar víveres y piezas de repuesto, lo cual redunda en la autonomía de un equipo de combate. Están siendo largamente utilizados en el terreno afgano, lo mismo que los quad y las motocicletas todoterreno. •

Imágenes

URL: http://www.revistaarmas.com/?p=1268

Escrito por Redacción el may 13 2009. Archivado bajo head, Unidades especiales. Puedes seguir las respuestas de esta entrada por RSS 2.0. Puedes ir al final y dejar una respuesta. Pinging no esta permitido

2 Comentarios por “Génesis, equipamiento y armas de los buceadores de combate (I)”

  1. han olvidado uno de los mas efectivos equipos de buzos de combate: la agrupación buzos tacticos de la armada argentina, que recuperarón sin causar una sola baja al enemigo la soberania de las islas malvinas en 1982, soportando 1 muerto propio y varios heridos.

  2. george

    envie precio del minisubmarino , de propulsion submarina
    Los Delivery Propulsion Vehicles (DPV) permiten llevar hasta cuatro buceadores sentados, a velocidades entre los 6 y los 10 nudos marítimos. Se emplean para recorrer distancias medias hasta el objetivo (unos 30 Km) y en su interior se pueden guardar cargas explosivas y otros materiales. Se pueden transportar en unos contenedores específicos que se colocan en la cubierta del submarino, llamados en inglés Dry Deck Shelters (DDS).

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