Lamarmora: la nueva especialidad de tiro del calendario M.L.A.I.C

El nombre del fundador del grupo militar de élite Bersaglieri italiano ha sido designado para bautizar la nueva especialidad del calendario M.L.A.I.C. que se disputa con rifles militares rayados de percusión.

Texto: José R. Galán Taléns / Fotos: del autor (salvo indicadas)

lamarmora-1.jpgA diferencia de otras especialidades deportivas, las del calendario MLAIC llevan nombres pintorescos cuya finalidad es la de servir de homenaje a personajes determinantes en la historia y/o evolución de las armas. En este caso, Alessandro Ferrero Della Marmora, general italiano fundador de los Bersaglieri, un grupo militar de élite del siglo XIX que tuvo su bautismo de fuego en la guerra de Crimea. La disciplina se practica con fusiles militares de los denominados Minié a la distancia de 50 metros y en la posición de pie. Tiene las mismas consideraciones que en la mencionada anteriormente, cuya única diferencia estiba en la distancia de tiro y la posición, Minie 100 m tumbado y Lamarmora 50 m de pie. Como en el resto de especialidades, se puede competir con armas originales o réplicas en categorías separadas, teniendo las siguientes consideraciones:

• Las armas serán las manufacturadas según diseño militar de la época, sin alteraciones y con las miras de diseño original.
• Se permiten limitadas alteraciones del punto de mira, por medio del uso de una hoja de repuesto o mira, teniendo la misma configuración y perfil como el original. Las alteraciones de las miras originales no están permitidas.
• No se permiten los disparadores con sensibilizador (gatillos al pelo), las carrilleras y/o almohadillas de culata, limpiar el cañón entre disparos y tampoco el uso de tubos de carga largos (para facilitar la carga se pueden emplear embudos con prolongador de 10 cm).
• El diámetro o calibre del arma debe ser superior a 13.5 mm (0.5315″).
• Los cañones de las armas de fuego originales no pueden ser doblados para alterar su punto de impacto.
• Los cañones de réplica u originales que hayan sido encamisados (entubados) no están permitidos.
• Los rifles militares de réplica deberán seguir minuciosamente los diseños, especificaciones y tolerancias originales. El paso (giro) de estrías y número de las mismas deberán ser como en el diseño original, pudiendo ser diferente la profundidad de las mismas
• El único proyectil permitido es el denominado Minié de base hueca.

El calendario MLAIC se va enriqueciendo con nuevas disciplinas que nos permiten practicar nuevas modalidades deportivas al tiempo que nos retrotraernos en el pasado histórico de las armas. Este puede que sea uno de los encantos de la práctica del tiro con armas de avancarga, que en los últimos tiempos esta viendo un importante resurgir. Estas disciplinas no son consecuencia de la improvisación, pues antes se ha demostrado la viabilidad y motivación de las mismas, practicándose años antes en campeonatos internacionales en los denominados Non-Official-Events, es decir fuera de concurso. Lamarmora ha conseguido atraer a un gran número de aficionados amantes del tiro y la Historia, pudiendo constatar la ilusión que está generando en todos ellos. En un primer momento hubo una cierta susceptibilidad, parecía que no sería posible conseguir buenas marcas con este tipo de armas militares, de gran calibre, culata recta y elementos de puntería nada propicios para el tiro de precisión, pero ha sido todo lo contrario, en algunas ocasiones las marcas se equiparan a las de conseguidas en Veterli (fusil libre a 50 m).
Tampoco el sistema de disparo ayuda demasiado, ya que está sobredimensionado para un uso intensivo en las peores condiciones climatológicas y de mantenimiento. No obstante y a pesar de todo ello, resulta asombroso cómo este tipo de fusiles, con la carga y proyectil adecuados, son capaces de agrupaciones impresionantes a 50 m. Rifles originales y réplicas con los que no se obtenían resultados deportivos satisfactorios a 100 m pueden ser muy válidos a 50, el motivo es muy largo de explicar (balística de interior y exterior), pero tiene que ver con el proyectil de base hueca, velocidad inicial, estabilización, coeficientes aerodinámicos, volumen de carga, toma de estrías y un largo etcétera.
lamarmora-10.jpgDurante el segundo tercio del siglo XIX hubo una carrera por obtener un rifle estriado de percusión y carga rápida. Los cañones estriados ya se conocían, pero el sistema de carga por bala forzada era demasiado lento para las necesidades militares de la época. Prácticamente todo el trabajo se dirigió hacia el diseño de un proyectil que permitiese una mayor velocidad de carga al tiempo que aprovechaba el estriado del ánima del cañón. Hoy nos puede parecer simple, pero no fue un trabajo sencillo, ya que los conocimientos de balística de interior eran muy elementales (incluso hoy en día), pero en poco tiempo se dio con una respuesta adecuada. Hubo muchas “soluciones” intermedias que han pasado a la historia más como anécdota que como solución eficaz. Una de ellas fue el sistema Thouvenin, que consistía en un cañón que disponía de un clavo en el interior a fondo de recámara, de forma que tras la pólvora, se introducía el proyectil de plomo subcalibrado y cuando llegaba al fondo, dos fuertes golpes de baqueta lo clavaban al mismo obligándolo ensancharse y tomar las estrías.
La verdadera solución vino con la que actualmente conocemos como bala Minié, un peculiar proyectil cilindro-cónico de base hueca. Esta invención se atribuye al oficial francés de nombre Claude-Etienne Minié (1804-1879), aunque realmente fueron muchos los técnicos militares contemporáneos a él los que trabajaban en ello y hoy día es muy discutido que sea el mencionado oficial francés el único “padre” de este proyectil.
Originalmente llevaba una pieza de barro cocido en la base, cuya misión era introducirse en la base a fin de ensanchar la falda del proyectil obligando a la toma de estrías en el momento del disparo. Pronto se dieron cuenta que no eran necesarias ayudas para la expansión de la falda, pues la deflagración de los gases, la masa del proyectil y la energía cinética de la aceleración permitían que el proyectil se adaptara bien al ánima del cañón obturando los gases, tomando las estrías y estabilizando su vuelo posterior.
Tal vez el fusil más representativo entre los conocidos vulgarmente como Miniés, sea el Enfield Pattern 1853. Fue el primero claramente efectivo y producido masivamente gracias a la importante industrialización del país de origen, Inglaterra, que lo distribuyó por todo el mundo entre sus colonias y aliados. La mayoría de rifles que se produjeron en otros países fueron una evolución con mejoras del mencionado Pattern 53. Pero regresemos a lo deportivo, el paso siguiente una vez aprobada la disciplina, es la selección de un rifle adecuado, y que probablemente será el mismo que empleamos para el tiro a 100 metros, aunque no siempre debe ser así. Como comentamos al principio, el tiro a 50 metros tiene unos requerimientos diferentes, y de la misma forma que no todos los rifles se comportan de igual manera a las dos distancias, podríamos aplicar la frase hecha que dice, “lo que va bien a 100, mejor lo hará a 50″.

El rifle adecuado

Básicamente podremos emplear todo tipo de fusiles, Enfield, Rémington, Springfield, Máuser y modelos españoles derivados del P53. Pero los tiradores huyen de los fusiles de línea con cañón de 105 cm, buscando entre los más cortos de 80 cm que permiten una mejor “parada” en la posición de pie. El motivo es que los cañones largos tienen la ventaja de una mayor distancia entre puntos de mira, pero en cambio es más difícil mantener un equilibrio adecuado que permita la parada, y además el proyectil permanece más tiempo en el interior del cañón. Es por ello que los aficionados se están decantando por rifles más adecuados a esta circunstancia y los modelos como el Rémington 1863 “Zouave” son muy buscados, tanto originales, como sus réplicas producidas por distintos fabricantes, principalmente españoles (actualmente fuera de producción) e italianos.
Personalmente han sido varios los rifles que he empleado para esta disciplina. El primero fue un Rémington 1863 “Zouave” original que adquirimos para que mi esposa participara en Valkiria original, donde esta permitida la participación con armas militares a diferencia de Whitworth. Pero en su primera prueba no le gustó, y tuve que aceptarlo, de buen grado, para mis prácticas. La temporada 2007 participé con el “Zouave” con resultados aceptables, aunque no excepcionales, supongo que nunca me adapté a los elementos de puntería, concretamente el alza, aunque otros tiradores con rifles de este mismo modelo están obteniendo resultados más regulares. Con la réplica del Enfield P53, la cosa no fue mejor, y de nuevo son bajo mi punto de vista culpables los elementos de puntería. Conseguir una precisión aceptable a 50 metros con un rifle de este tipo y calibre, generalmente .58, no es demasiado complicado aún a pesar del tipo de proyectil, pero las miras no están diseñadas para este tipo de práctica, lo que hace todavía más interesante la especialidad. Hoy empleo, finalmente, una réplica del Württembergischen Mauser modelo de 1857 en calibre .547 (13,9 mm), basada en los rifles suizos de la época, que cuenta con unos elementos de puntería que considero fantásticos, al menos en comparación con los de sus contemporáneos.
Esta réplica fabricada por Pedersoli, puede considerarse técnicamente muy precisa al tiempo que de una belleza estética remarcable. Exteriormente y de lejos parece un minié más, pero es de cerca cuando apreciamos un alza de estilo suizo con corrección básica pero efectiva en altura y lateralidad. Exteriormente tampoco la llave dice nada, es el interior preciso y eficiente el que permite un disparo seguro sin fuerza excesiva y sin arrastres, con un disparador grabado para mejorar el control del disparo. Actualmente es el fusil más empleado en las competiciones internacionales, tanto para Minie, como para Lamarmora en “réplicas”.
Con este fusil de línea he conseguido buenos resultados, incluso mejores que con los otros a pesar de la mayor longitud total del arma. Aunque tiene un cañón muy bien fabricado y un menor calibre que también favorece, creo que son los elementos de puntería los que realmente lo ponen por encima de los demás, ya que son posibles correcciones muy finas en deriva, no tanto en altura cuya regulación es más burda.
lamarmora-6.jpgPero este trabajo no puede circunscribirse solamente a lo teórico, y como suponéis bien, he realizado algunas pruebas contrastadas con las realizadas por varios compañeros especializados en esta distancia y que confirman mis apreciaciones. Para ello hemos empleado además del Mauser, varios rifles militares de los denominados “cortos”, Rémington 1863 Zouave original, modelo español 1858 original y Enfield 1858 Mosquetón, todos ellos de calibre .58 (14,7 mm) excepto el Mauser de calibre .547 (13,9 mm).
Para las pruebas comenzamos con cargas reducidas un 20% de las empleadas a 100 m, pero el retroceso era muy violento y desagradable para la posición de pie pese a tener en cuenta que estos fusiles cuentan con una culata casi totalmente recta. Es por ello que fuimos reduciéndolas hasta llegar a la que consideramos “confortable” sin que se resintiera la precisión y sabiendo que estos proyectiles pueden “viajar estabilizados” a muy baja velocidad. Aunque los entrenamientos los hemos realizado en lugares distintos, casi todos hemos llegado a una carga similar con la que hemos conseguido grupos cerrados de 15 disparos en torno a los 7-10 cm (un 20% de los tiros fuera de este grupo). En lo que a mis ensayos se refiere, considero viable para la mayoría de rifles de este tipo la carga de 30 grains de pólvora Suiza del Nº2 ó su equivalente en la española de 3F, y entre 30 y 40 de sémola para rellenar un espacio de recámara similar a la carga original. También he probado pólvoras de mayor granulación como las del tipo Suiza Nº3 y Nº4, con resultados satisfactorios, pero me he decantado por las cargas de Nº2 por el mejor suministro y porque lógicamente menos cantidad de pólvora siempre significa menos residuos, algo muy importante en una especialidad donde la limpieza del ánima esta prohibida durante la competición.
Mis ensayos siempre son realizados primeramente con apoyo para averiguar la precisión que puede alcanzar el conjunto carga-bala-cañón, para posteriormente pasar a condiciones de tiro reales, ya que el motivo principal no es sólo disponer de información, sino también comprobar las reacciones del arma, sin descartar el mero hecho del disfrute personal.
A continuación presento una tabla de velocidades medidas a 2 m de la boca del cañón. Las pruebas han sido realizadas con un rifle Rémington 1863 Zouave original de calibre .582 (80 cm de cañón) y con una réplica del Máuser de calibre .547 (97 cm de tubo). A pesar de la diferencia de calibre, los proyectiles tienen un peso similar en torno a los 34 gramos.
Los datos de la siguiente tabla son orientativos, ya que la velocidad alcanzada por un proyectil puede verse afectada por múltiples factores aparte de la carga de pólvora, entre los que cabe destacar: el recalibrado y peso del proyectil, la longitud y estado del cañón, así como un largo etcétera de cuestiones. Como dato de interés, apuntar que los cartuchos militares de la época estaban cargados con una cantidad de pólvora que oscilaba entre los 3,5 y los 4 gramos de la pólvora que ellos consideraban como fina a la hora de definir a la pólvora de calidad, aunque esto sería muy discutible en tiempos de campaña.
La velocidad obtenida con el proyectil de 520 grains (34 gramos) oscilaba en torno a los 290 m/s (enciclopedia GUN) y se consideraba el disparo efectivo hasta los 300 metros, y mortal hasta los 900, donde según los cálculos teóricos del momento (balística de efectos) el proyectil llegaba “estabilizado” a unos 105 m/s. Es por ello que considero que para el tiro deportivo a 50 m puede ser precisa cualquier velocidad entre los 190 y 225 m/s.
Resumiendo, una bella disciplina deportiva que nos permitirá disfrutar de otra forma los fusiles militares rayados de percusión del siglo XIX.

Imágenes

URL: http://www.revistaarmas.com/?p=169

Escrito por Redacción el abr 22 2009. Archivado bajo Pólvora negra. Puedes seguir las respuestas de esta entrada por RSS 2.0. Puedes dejar una respuesta o un trackback a esta entrada

Dejar un comentario

Ahora en el Quiosco

  • ARMAS 355: PAG. 14 NUEVA PPG: LO ÚLTIMO DE WALTHER. La empresa alemana presentó en 2011 una pistola derivada de su famosa P99 y rediseñada como una opción dirigida al más amplio espectro de usuarios, tanto prof...

Especiales de Armas

Compra los números especiales de Armas en nuetra tienda Online

Todos los precios son con iva, y los gastos de envío son de 4,00 €, sea cual sea el número de ejemplares que solicites

Números Especiales

 

Foros de Armas

Hazte Fan

Galería de Fotos

Acceder |

Revista MC

 
Secciones y Temas

Revista Armas. Polígono Industrial Las Fronteras - C/ Alcorcón, 9 Torrejón de Ardoz (C.P. 28850)Madrid (España)Tfno.: 91.417.04.83 - Fax: 91.417.04.84
MC Ediciones | Passeig Sant Gervasi, 16-20 08022 - Barcelona MC Ediciones | Revista Armas 2011 All Rights Reserved