Visor Insight MRDS
El mundo de los complementos relacionados con el tiro está de enhorabuena, pues está en proceso de comercialización un nuevo elemento de puntería especialmente adaptado a las situaciones de uso más dinámicas.
Por Octavio Díez Cámara
Fotos: autor (salvo indicadas)
Este artículo incluye 7 imágenes con sus correspondientes comentarios en la edición impresa del número 328.
El visor en cuestión, que tiene muchas reminiscencias con otro modelo que lleva ya unos años en el mercado, lo propone la firma estadounidense Insight Tech-Gear radicada en Londonderry (New Haven).
Esta apuesta comercial recibe la designación Mini Red Dot Sight y se conoce con las siglas MRDS que hacen referencia a visor de punto rojo compacto. Lo que se propone es un sistema con cualidades únicas pensado para satisfacer las crecientes demandas que están surgiendo en los últimos tiempos desde el ámbito profesional. La propuesta se basa en un modelo especialmente compacto, para que no añada ni volumen ni peso a las armas en las que se sitúe, dimensiones que desde diversos aspectos es especialmente favorable para lograr un óptimo nivel de integración.
Además de esa cualidad, que no es desdeñable, hay que señalar su propia concepción, con una pantalla en la que se proyecta un punto rojo brillante que el usuario empleará para encarar el objetivo y acertar en el punto deseado. Funciona de forma idéntica que los sistemas HUD (Head Up Display) de los más modernos aviones de combate, por lo que la toma de puntería es especialmente instintiva. Por sus dimensiones, puede compatibilizarse especialmente bien con los sistemas convencionales con los que los fabricantes dotan a los distintos modelos de armas. Además, puede acoplarse a armas cortas, subfusiles o sistemas de asalto como elemento principal de puntería o como secundario.
De sus cualidades, señalar que ha sido concebido para facilitar la adquisición rápida de los blancos a distancias cortas, por lo que es especialmente idóneo para empleo en entorno urbano, lo que se conoce como CQB (Close Combat Quarter).
Tecnológicamente hablando, además de sus propias dimensiones –5 centímetros de longitud, 2,5 de altura y 2,7 de anchura– y el peso reducido –24 gramos incluyendo las baterías–, hay que destacar los circuitos que alimentan la referencia de puntería, pensados para conseguir un consumo mínimo, de forma que el sistema puede estar un año en activo sin tener que renovar su fuente de energía. No obstante, la duración se puede ver reducida, de forma notable, cuando se selecciona el punto de referencia más brillante, lo que el usuario hará cuando las condiciones de luz ambiental sean distintas de la oscuridad o la penumbra.
Estas cualidades se consiguen gracias a un sistema de regulación dual: el usuario puede seleccionar entre una opción automática, en la que sin su intervención se ajusta el brillo del punto rojo a las condiciones luminosas del entorno, y una manual, en la que él mismo puede seleccionar entre cuatro niveles disponibles.
Frente a sus posibles competidores, el MRDS incluye algunos puntos positivos a tener en cuenta. Uno se refiere a lo fácil que es activarlo y desactivarlo, con un pequeño pulsador situado en su parte trasera. El cambio de la batería de litio –del tipo 1632– también es sencillo, pues su alojamiento está en la parte superior para no tener que desmontarlo del lugar donde se haya fijado, manteniéndose así intactas las regulaciones respecto de su alineación con el objetivo. Respondiendo a criterios recientes se ofrece en dos terminaciones: una negra, que se adapta particularmente bien a diversas necesidades, y una en tono arena claro que es más acorde para su empleo en lugares áridos, versión que es la que nosotros escogimos para nuestras pruebas.
Los militares de unidades de élite encontrarán especialmente útil un diseño que se adapta perfectamente a situaciones duras, como las que marca la norma militar Mil-Spec 810F. El sistema, que cuenta con una carcasa de material sintético muy resistente a golpes accidentales y a un trato que no será favorable, es estanco y puede sumergirse en agua dulce, y por un par de horas, a una profundidad de unos 20 metros. Sus cualidades han sido validadas congelándolo, sometiéndolo a un test de ambiente salino de 48 horas, verificando que soporta vibraciones intensas o fijándolo a distintas armas y disparando miles de cartuchos. Puede ser usado en un rango de temperaturas que van de –40º a 49º centígrados, lo que le añade un mayor espectro operativo –léase desde las zonas montañosas de Afganistán en invierno a los desiertos iraquíes en verano–.
Se ofrecen versiones con un punto rojo de 3,5 MOA, que facilita punterías más precisas, y uno de 7, más acorde con situaciones especialmente dinámicas. Sendos elementos de regulación permiten ajustarlo a los distintos usos y necesidades.
El fabricante ofrece una garantía ilimitada, lo que lo hace aún más atractivo. Para acabar señalar que se ofrece con complementos –funda protectora, manual de uso, llaves de ajuste, kit de limpieza…– y que incluye una montura con la que fijarlo a cualquier raíl que se ajuste al estándar Picatinny. Su precio ronda los 400 dólares en Estados Unidos.



Sumario 338


