Empuñadura MVF-515, luz y láser para el profesional
Hoy les presentamos desde ARMAS otra primicia internacional. Se trata de un módulo de nuevo diseño, surgido para paliar un problema que existe desde que se han popularizado los sistemas de anclaje estandarizados –sobre todo los Picatinny–, integrados en distintos modelos de armas largas empleadas por unidades policiales y militares.
Por Octavio Díez Cámara
Fotos: del autor (salvo indicadas)
Este artículo incluye 16 imágenes con sus correspondientes comentarios en la edición impresa del número 329.
Este nuevo módulo –según el fabricante es el primer ejemplar que llega a España–, se comercializa con la designación MVF-515 (Modular Vertical Foregrip). Es en una empuñadura vertical y modular en la que, hábilmente y siguiendo un proceso largamente estudiado, se han integrado dos de las necesidades básicas que cualquier usuario puede necesitar en sus misiones: un foco con el que iluminar y observar lo que acontece a su alrededor, y un láser con el que apuntar de forma más rápida y precisa o incluso disuadir a un potencial agresor de continuar en su acción.
Respondiendo al mercado
Este conjunto lo fabrica la firma estadounidense Crimson Trace Corporation (CTC), que lleva ya años produciendo sistemas láser –y en ARMAS hemos publicado varios artículos de otros de sus productos– para armas cortas, y que ha realizado una expansión importante en su línea, sobre todo ante la actual demanda internacional, cada vez con más interés en nuevas soluciones técnicas.
En ese crecimiento de gama ya presentaron hace unos años un sistema láser destinado a los fusiles M16, aunque su concepción no era nada avanzada y estaba pensada sólo para aquellos que disponen de asa de transporte en su “upper receiver”.
La realidad de los EE.UU., y de otras naciones que emplean ese arma, es que cada vez son más los que eligen variantes sin ese elemento y en las que se han añadido raíles estandarizados, por lo que esa solución no ha cosechado un éxito significativo entre los usuarios.
Por ello, y planteando cómo podían satisfacer las actuales necesidades –y hablamos de un mercado potencial con miles y miles de soldados y policías de todo el mundo que se ven envueltos en misiones arriesgadas cada día– comenzaron hace más de un año a trabajar en el producto que ahora es ya una realidad. Investigaron lo que demandaban los posibles usuarios, valoraron otras opciones disponibles ya en el mercado, diseñaron su propuesta y consiguieron poner a punto un sistema que recoge todo lo que es necesario y lo hace de una forma sumamente efectiva aunque, como ya explicaremos, no todo es positivo.
Para comenzar, lo que han hecho es diseñar una empuñadura vertical que aglutina, de forma perfectamente integrada, lo que los usuarios precisaban, logrando que el MVF-515 sea un producto singular y de momento sin una competencia directa.
Al abrir su llamativa caja encontramos las baterías, dos llaves Allen de regulación –que por cierto cuenta en uno de sus extremos con una pieza de plástico que ayuda a que su manejo sea mucho más fácil que otras con las que se venían acompañando los productos de CTC–, y la propia empuñadura, incrustada en un seno de poliestireno expandido que lo protege de cualquier golpe accidental. Al empuñarla, todas las percepciones son especialmente favorables, destacando su elaborada ergonomía.
El peso es sumamente contenido –unos 280 g– porque se ha trabajado para lograr el máximo nivel de integración. La sujeción es casi perfecta porque se han conseguido unas formas que podrían considerarse óptimas.
Respecto de éstas, podemos apuntar que la carcasa que conforma todo este equipo es de polímero negro, lo que a la vez aporta resistencia, economía de fabricación y amplias posibilidades en su diseño. La propia empuñadura cuenta con un fino picado en su parte frontal que mejora el agarre –para diestros y zurdos–, además de que en su parte superior se ha añadido un pequeño reborde que hace que el índice quede “asegurado” firmemente.
Esa disposición también la encontramos en la zona trasera, pero esta vez con unos canales transversales que han recibido un granulado muy suave, para que se apoye firmemente la zona palmar y el dedo pulgar quede en el sitio en el que inicialmente se haya colocado, incluso cuando disparamos el arma en secuencias rápidas.
Hasta ahí encontramos que el módulo conjuga una de las mejores empuñaduras que hemos probado hasta la fecha. Su grosor, es el adecuado y entendemos que se adapta bien a todo tipo de manos, independientemente de su tamaño y formas.
En los costados de la empuñadura MVF-515 se encuentran, además del anagrama CTC que identifica al fabricante, dos pulsadores grandes y uno minúsculo, éste para variar los modos de funcionamiento o apagar el sistema. De los primeros, uno, de unos cuatro centímetros de longitud y uno de anchura , ocupa una disposición vertical en la parte central y sirve para que con la presión de los dedos corazón y anular se consiga activar el emisor láser situado en la parte superior izquierda.
El otro, en disposición horizontal y más próximo a la zona superior, está pensado para que sea el dedo índice el que apoye en el mismo y active el emisor de luz. Curiosamente, este último puede separarse del conjunto principal desenroscándolo, lo que facilita tanto la sustitución del LED (Light Emiting Diode) en el supuesto de que deje de funcionar, o del foco entero si éste resultase dañado.
En el costado derecho superior de foco se han previsto unas ranuras de refrigeración, pues la temperatura que genera la potente luz es alta y se traslada en parte a la carcasa de polímero si se tiene encendida durante mucho tiempo.
Características técnicas
Dijimos, que todo el módulo es de polímero, pero hay dos excepciones: una es el conjunto de anclaje superior que comprende sendos tornillos de acero, y sus elementos de fijación, para que su apriete sea contundente y se consiga fijarlo sin holguras ni movimientos. Esa zona, que también incluye una pieza de aluminio 6061-T6 de grado aeroespacial, anodizado en su exterior para que sea más resistente, está diseñada para facilitar el acoplamiento de este sistema a raíles estandarizados, ya sean Picatinny, el más generalizado en los países occidentales, u otros similares.
Generalmente, se colocará en la parte inferior del guardamanos para que el usuario pueda asir el arma con éste y con la empuñadura clásica próxima al gatillo, logrando así un manejo más cómodo y mayor efectividad en sus movimientos, incluso en situaciones “dinámicas”.
Otro elemento, solidario al anterior y localizado dentro del MVF-515, se ha realizado también en aluminio y es una carcasa central que añade robustez al conjunto y conforma una estructura donde alojar las baterías RL123A de litio que almacenan la energía para la luz y el láser.
Para acceder al interior, lo que usualmente sólo se hará para sustituir las baterías, se efectúa presionando sobre un elemento situado en el centro de una tapa inferior, que desliza con facilidad. Al retirarla, se pueden separar ambos elementos de la carcasa que conforman el sistema, aunque aconsejamos leer las instrucciones que se acompañan, muy meticulosas y perfectamente ilustradas.
En cada uno de esos dos componentes de polímero encontramos un circuito integrado y un emisor, además de los tres pulsadores que ya hemos comentado anteriormente, y que son ambidiestros. Lo que hemos encontrado un poco complejo, sobre todo llevando guantes, es conseguir una activación, momentánea y combinada, del foco de iluminación y del haz rojo de referencia de puntería
Disparando el arma se vuelve a incidir en ese problema, que puede tener solución con cierto nivel de entrenamiento, aunque personalmente opino que el inconveniente radica en la reducción del nivel de tacto con los guantes. Para paliar el problema el fabricante ha pensado en un modo de activación que es constante para ambos emisores, facilitando que el operador no tenga que intervenir.
También, se ha pensado en un modo especialmente positivo y operativo para el foco de luz, pues puede optarse por generar un haz estroboscópico que será bastante coercitivo en entradas dinámicas, al generar sobre quien lo recibe cierta desorientación que puede ayudar a acabar con la amenaza que pueda representar. También puede escogerse que el láser se active de forma pulsante, lo que añade una posibilidad de uso adicional y puede hacer que la localizar del punto de emisión sea menos fácil.
Se ha previsto que tanto el foco como el emisor láser puedan regularse, de forma que el usuario los ajuste a la distancia que crea la más oportuna.
El láser, del tipo IIIa, es de los más potentes en el mercado profesional; tiene una potencia de 5 milivatios y opera a una frecuencia de 633 nanómetros, genera una referencia roja que mide 1,2 cm a unos 15 metros. Opcionalmente puede suministrarse con sistema infrarrojo (IR, infrared), sólo visible empleando medios específicos.
El foco de luz, produce gracias a su LED unos 200 lumens, lo que es más que suficiente como para moverse dentro de un edificio sin problemas a la hora de identificar a personas o apercibirse de alguna trampa o de que alguien intente evadirse. Las baterías mantendrán el láser encendido por más de 48 horas o el foco de luz durante más de 4, períodos suficientes para garantizar el uso continuado durante un tiempo más que prudencial en entrenamientos o en operaciones reales.
Buena elección
Por todo lo que les hemos descrito, encontramos que este sistema responde bastante bien a lo que el profesional actual puede requerir de un producto elaborado y eficaz. Sus prestaciones son notables y su ergonomía inmejorable. Solamente un pero, por poner alguno. Observamos que, pese a que el encaje entre las diferentes piezas de polímero es bueno, la estanqueidad no parece ser su fuerte, pues por las pequeñas hendiduras puede llegar al interior polvo, humedad o hasta agua que pueda hacer que sus circuitos dejen de funcionar correctamente. Tampoco sabemos ahora si los dos emisores han sido fabricados para resistir esos factores.
Aunque pensamos que seguramente responde bien en situaciones normales, nos hemos quedado con las ganas de meterlo en agua durante unos minutos para ver qué sucedía; habrá que esperar a que haya más ejemplares disponibles.
Tampoco, nos ha convencido el sistema para cambiar los modos de emisión –el minúsculo pulsador–, pues no es fácil concentrarse en los cambios que exigen apretar, por al menos tres segundos, el botón principal para pasar de un modo a otro. Requiere de cierta concentración que puede no ser rápida, ni recomendable, en una situación de estrés elevado.
En cuanto al precio, la única referencia que tenemos es que, en origen, recomiendan una cifra en torno a 500 dólares, lo que sumando costes de exportación, tasas, transportes y demás, puede hacer que en Europa se distribuya bastante por encima, aunque hay que tener en cuenta las prestaciones que el MVF-515 puede aportar a aquellos profesionales que se decanten por su empleo.
Nosotros, desde estas páginas aprovechamos para felicitar a los responsables de CTC por su nuevo producto y animarles a continuar en esa línea, con soluciones que, además de prestaciones, ofrezcan robustez y funcionalidad.
URL: http://www.revistaarmas.com/?p=2340






















ARMAS 355







HOLA :
me gustaria saber como obtener este accesorio y en donde asi como saber el precio del mismo.
GRACIAS
hola muy buenas queria saber yo tambien donde puedo comprar una empuñadura de estas y su precio
Buenas queria comprar una empuñadura de estas y queria saber donde puedo hacerme de ella y el precio gracias