Rifle Barrett 98 B: Precisión en .338 Lapua Magnum
En nuestro devenir internacional nos hemos encontrado con una reciente novedad que nos ha llamado la atención de manera muy especial. Se trata del nuevo rifle estadounidense Barrett, designado como Modelo 98 Bravo. El arma en cuestión, que por lo que nos han comentado es la respuesta de esa firma a un reciente concurso militar en su país, es de accionamiento manual por cerrojo y viene a sumarse a otras que en los últimos tiempos se han decantado por disparar un cartucho que cada vez tiene más adeptos en el entorno profesional, sobre todo el militar.
Texto: Octavio Díez Cámara / Fotos: autor (salvo indicadas)
Nos referimos al .338 Lapua Magnum (LM) -8,6x70mm-, munición que presenta unas prestaciones sobresalientes para alcanzar, con gran efectividad, blancos a distancias de hasta mil quinientos metros. En el caso de que se usen proyectiles tipo AP (Armour Piercing) y API (Armour Piercing Incendiary) -ambos de un gran poder de perforación, a la que el segundo suma la capacidad incendiaria- se convierten en un “instrumento” especialmente efectivo para abatir objetivos situados tras un grueso vidrio, neutralizar un sistema de alto valor en un escenario militar o dejar fuera de combate la turbina de una aeronave, entre otros muchos ejemplos.
Ese amplio potencial de utilización, lo encontramos en nuestro protagonista, así como otras cualidades de interés de las que vamos a hacernos eco a lo largo de estas páginas.
No hemos probado sus cualidades dinámicas pero esperamos hacerlo pronto, y en ello estamos. En todo caso, en nuestra “aproximación” hemos sido partícipes de sus aportaciones positivas en lo que afecta a su masa, su ergonomía y algunos detalles propios pensados para ampliar el potencial de aquellos militares o policías que tengan la oportunidad de tenerlo en dotación o de aquellos civiles que puedan adquirirlo para disfrutar con las excelentes prestaciones que se le suponen.
Escenario internacional
Buena parte de los militares que están involucrados en operaciones en el territorio afgano se han encontrado con objetivos situados a mayores distancias que las “operativas” para sus armas de asalto. En una primera fase se ha recurrido para abatirlos a los clásicos rifles del calibre 7,62x51mm (.308 Winchester) o a las potentísimas armas del 12,70x99mm (.50 Browning).
Sin desmerecer las aportaciones concretas que pueden obtenerse empleando una u otra de las anteriores, en distintos entornos militares europeos se han ido decantando por una solución intermedia que proporciona buen alcance y una notable capacidad de penetración, manteniendo a la vez un peso contenido que facilite el tránsito con armas y complementos por lugares de difícil acceso o en el caso de tener que realizar varias jornadas de marcha a pié.
Más recientemente, y ante las “bondades” de distintos modelos finlandeses, británicos o canadienses, los estadounidenses han comenzado a dar los pasos para añadir ese potencial a sus unidades, primero las de Operaciones Especiales (USSOCOM, United States Special Operations Command) y, en una segunda fase, a otras regulares.
Nos consta que el interés real ya se manifestó hace algunos años y que en el simposio anual que sobre armas ligeras organiza la Asociación NDIA (National Defense Industrial Association) se han hecho diversas presentaciones, como la que de la mano de Bruce Webb tuvo lugar en mayo de 2007. Remington, también ha “movido ficha” en ese entorno, poniendo a punto su M24A3 que sigue la línea de versiones anteriores nacidas sobre el concepto de su modelo 700.
Lo más reciente sobre esa necesidad se concretó sólo hace unos meses. En junio pasado se hizo público un requerimiento alrededor del rifle PSR (Precision Sniper Rifle) que, con destino al ambiente militar estadounidense, podía llegar a reemplazar a sistemas como los Mk13 del .300 Winchester Magnum o los más difundidos M24 y M40. La existencia de esa licitación pública, a la que se ha asignado la referencia H92222-09-PSR, la conocimos hace un par de meses durante una visita a distintas ferias militares estadounidenses, donde nos sorprendió la “proliferación” de rifles adaptados para cumplimentar lo que nos comentaban era “un interés oficial del Gobierno de los EE.UU.”.
Indagando hemos podido saber que fue a mediados de este año cuando se difundió lo que buscaban; básicamente: un arma adaptada a un .338 que no fuese “wildcat” -artesanal no comercializado oficialmente-, de accionamiento manual, con precisión del orden de 1 MOA (Minute of Angle) disparando contra objetivos situados entre 300 y 1.500 metros, longitud máxima de 1,32 metros, etc.
Las pruebas las llevan a cabo desde el USSOCOM, por lo que se comprende que las unidades de ese Mando serían sus primeros destinatarios. Nos hemos puesto en contacto con ellos para conocer cuáles son los diseños que se han presentado, pero no hemos obtenido respuesta concreta. Por lo que sabemos, Remington, Sako-Beretta, Ashbury International Group y Barrett, entre otras, son algunas de las compañías que pueden haber presentado sus productos a la exigente validación de los “comandos” yanquees.
No tenemos constancia de cuándo está previsto que concluyan las evaluaciones, aunque, tal como están las cosas en el mundo, parece lo más lógico que sean rápidas y que pronto se materialice algún contrato al respecto, aunque inicialmente sean unos pocos centenares los rifles adquiridos.
Buenas expectativas
Si analizamos las referencias anteriores, con modelos ampliamente difundidos que incluyen los novedosos M107 del calibre .50 Browning y una reciente reputación ganada con la introducción del cartucho 6,8 SPC (Special Purpose Cartridge), Barrett es una empresa muy bien posicionada al respecto de la nueva arma de precisión para largas distancias.
Los desarrollos sobre nuevos productos han llegado de la mano de Chris Barrett, el hijo de quien fundó la compañía. Él, fue quien ahora hace una década propició las primeras investigaciones sobre un arma adaptada para usar el .338 LM, diseño que vio la luz como Modelo 98 y fue presentado al público en el Shot Show de 1998 que tuvo lugar en Las Vegas. Recuerdo aún cuando, recorriendo aquel evento, tuve la oportunidad de comprobar en directo algunos de sus detalles. Era pesado -sobre 7 kilogramos sin visor-, pero aportaba unos mecanismos semiautomáticos que permitían una rápida secuencia de disparo. Su culata ergonómica facilitaba el encare, su largo cañón auguraba una apreciable precisión y los cargadores para diez cartuchos “animaban” a decantarse por la “serenata” que sería capaz de ofrecer.
A partir de aquella fecha supimos poco de él, pues se desvaneció de la escena internacional con la misma rapidez que fue presentado al gran público. No sabemos el por qué y si se llegó a fabricar en serie, aunque hoy en día podría tener cierto atractivo en determinados entornos. Lo que está claro es que las investigaciones realizadas por sus diseñadores debieron fructificar en una serie de conclusiones que, evidentemente, habrán podido recoger para el nuevo Modelo 98B. Resulta curioso que diez años después se mantenga casi la misma designación y no se opte por otra distinta.
Hechos todos esos apuntes, vamos a centrarnos ahora en nuestro protagonista. Sabemos, por boca de quien ha trabajado directamente en su concepción, que han buscado un diseño que fuese radicalmente opuesto a otros que ya estaban en el mercado, huyendo de modificar conceptos clásicos y apostando por innovar. Lo que han intentado es que el Modelo 98B fuese más que un arma y pueda ser calificado como sistema de armas si se tiene en cuenta su capacidad de adaptación y su modularidad. Cualidades como fiabilidad, funcionamiento impecable, duración o precisión han sido máximas en todo el proceso de concepción.
En realidad, y aunque no lo hemos podido probar aún, al manipularlo se toma constancia de cómo han sabido aplicar esa filosofía a este diseño y que, en apariencia, el resultado obtenido es óptimo y va a tener un futuro más que interesante, sobre todo teniendo en cuenta la popularidad que está alcanzando la munición que dispara.
Las especificaciones, también ayudarán a difundirlo. Tiene un peso estimado de 6,12 kilogramos gracias a que se ha rebajado masa del cañón y se ha concebido una culata especialmente ligera, mientras que la longitud máxima es de 126,4 cm y sus dos partes principales pueden separarse con facilidad para favorecer transporte y mantenimiento.
Detalles de interés
Recorriéndolo, para que el lector pueda conocer con un mayor detalle lo que es en sí este modelo que puede desmontarse en cinco componentes principales, encontramos en su boca de fuego una bocacha que cubre una doble función. Sus cuatro enormes aperturas laterales -dos en cada costado- ayudan a reducir el retroceso y la relevación, a la vez que influyen positivamente en el hecho que el fogonazo que se produce con cada disparo sea difícil de observar por quien intente localizar la posición del tirador. Está roscada en la parte delantera del cañón y se ha previsto que pueda ser sustituida por un silenciador que ayudará a que su uso sea aún más difícil de detectar.
Del cañón podemos resaltar que es esbelto y mide 27 pulgadas -68,6 cm-, lo que ayuda a que el tamaño final sea comedido y los movimientos con él, incluso en espacios reducidos, no se conviertan en algo complejo y difícil. Su superficie incluye seis canales que ayudan a disipar el calor que generan los proyectiles en su paso por el ánima -sobre todo cuando se realizan varios disparos de forma rápida- y, lo que aún es más relevante en un diseño de estas características, a que el peso final se mantenga dentro de los parámetros buscados. Del tipo Match-grade, presenta un acabado negro mate en sus superficie exterior, evitando generar reflejos delatadores de la posición propia, y se ha optado por una disposición flotante.
Trabajan en opciones de futuro que podían incluir variantes más compactas, aunque ello iría en detrimento del alcance eficaz pretendido. Lo que han conseguido ya es que la limpieza de la recámara y de las estrías -su paso es de una vuelta en diez pulgadas-, sea cómoda y de lo más racional. Se actúa sobre una palanca situada en la parte inferior, justo detrás de la zona de empuñamiento, y las dos partes principales basculan, a la vez que puede extraerse el cierre. Es el mismo proceso que se emplea para desmontar, tras retirar un pasador similar a los fusiles de la familia M16/M4, lo que puede hacer el usuario en pocos segundos y sin necesidad de herramientas. Se consiguen así dos partes, midiendo la mayor sobre un metro.
Para poder aplicar esa disposición han trabajado, con la ayuda de ordenadores y potentes “herramientas” de diseño, en la concreción de las distintas partes, lo que se nota de manera especial en el caso de la culata/carcasa. Se ha concebido para facilitar la simbiosis entre el tirador y el arma, a lo que ayuda el hecho de que cuente con un pequeño pie trasero -regulable en altura- y que tanto la cantonera -de goma para reducir el retroceso- como la carrillera puedan adaptarse a la ergonomía del usuario, recurriendo a dos sistemas de rosca situados en la parte trasera derecha del arma.
En la fabricación de la anterior se ha usado aluminio de grado aeroespacial -del tipo 7000 para su parte superior y 7075 para la inferior- y materiales sintéticos, lo que favorece aspectos ergonómicos e influye en que el Modelo 98B sea especialmente liviano. En la parte superior de la carcasa, que cuenta con una serie de orificios en lo que sería la zona del guardamanos, se ha dispuesto un raíl estandarizado del tipo Picatinny -estándar militar 1913- y de 18″ de longitud -opcionalmente, puede solicitarse con otro de 24″-, para poder fijar distintos modelos de visores diurnos -ellos apuestan sobre todo por los Leupold también estadounidenses- y nocturnos. Tres raíles más, cubriendo posiciones a 90, 180 y 270 grados, pueden situarse en distintos puntos de fijación gracias a tornillos con cabeza Allen. Permiten fijar complementos, láser, las anillas portafusil o el bípode, un Harris de patas extensibles en el modelo que ilustra este reportaje.
El pistolete, ergonómico y de un material que facilita el asimiento de la mano derecha para reducir la fatiga muscular y controlar mejor el arma en secuencias de disparo rápidas, es idéntico al de algunos M16. En la parte superior izquierda, una palanca similar a la de los anteriores que permite situar sus mecanismos en posición de seguro o en la que puede abrir fuego.
Delante, en una localización óptima para el fin pretendido, está el cajón de mecanismos, con un gatillo de suave accionamiento y con la posibilidad de regular la presión y el desplazamiento. Está protegido por un guardamonte que tiene las dimensiones que posibilitan poder activarlo llevando guantes. El cargador, con capacidad para diez cartuchos, es de material sintético y presenta en sus costados una serie de refuerzos previendo el trato más duro que se le de en el entorno militar. La palanca que permite liberarlo de su posición puede activarse con el índice sin perder el empuñamiento y sin dejar de encarar al objetivo.
Más cualidades
Manipulamos el cerrojo y lo encontramos sumamente suave, más que otros modelos clásicos de Barrett. Incluye una bola de polímero para poder asirlo con facilidad y facilitar su sustitución por diseños que puedan aparecer en los próximos años. El cierre está fabricado de una sola pieza, por un proceso de mecanizado. Incluye tres grupos de tetones que permiten un sólido acerrojado de la recámara. Tanto la uña extractora como la que facilita la eyección de las vainas o cartuchos que se extraen de la recámara, son notablemente gruesas y robustas, buscando la máxima resistencia y fiabilidad.
Se ha previsto también que la lubricación sea mínima, pues el cerrojo fricciona especialmente bien con el polímero, lo que facilita el proceso de recarga e influye favorablemente cuando se decida emplearlo en condiciones donde polvo o humedad puedan ser protagonistas.
Un detalle que nos gustó es el hecho de que con el bípode delantero y el monopie trasero -que es regulable en altura- se consigue una estabilización especialmente efectiva, la que seguramente gustará a los usuarios policiales que puedan emplearlo en condiciones optimas. La combinación ayuda a conseguir el fin pretendido: impactos especialmente precisos a larga distancia.
Sobre la capacidad del Barrett M98B tenemos distintas informaciones: una sobre agrupaciones de tres impactos con distancias máximas entre los más alejados de 0,75 de pulgada a 100 yardas, 1,95 a 500 y 4 a 800, lo que implica concentrar tres impactos en un círculo de diez centímetros a 700 m. Con esos datos nos encontraríamos ante unas prestaciones excelentes. Máxime cuando el precio en origen será de 4.500 dólares, incluyendo un cargador, el manual y un maletín de transporte pensado para resistir caídas accidentales al agua o los rigores de traslados por vía aérea.
Para acabar, señalar que en un próximo artículo vamos a reflejar cuál es el momento actual de la firma Barrett y cuáles han sido, a lo largo de las dos últimas décadas, sus productos más significativos. •
Nadie pensaba, ahora hace veinticinco años, que las investigaciones de la firma estadounidense Research Armament Industries (RAI) progresarían hacia un nuevo tipo de armas y de prestaciones. El .338 Lapua Magnum se ha convertido, sin prisa pero sin pausa, en una munición que muchas agencias policiales y grupos militares están considerando ya para ampliar las capacidades que les caracterizan.Se trata de una munición que combina potencia y precisión a muy larga distancia y que, además, puede dispararse en armas que son bastante cómodas de llevar y que no generan un retroceso que las convierta en incómodas y reveladoras de la posición propia, sobre todo usando frenos de boca cada vez más eficaces.
Además, otra ventaja que lo hace especialmente válido es el hecho de que se comercializan varios tipos de cartuchos, que es fácil de obtener y que cada vez es más habitual en distintos entornos. Sus posibilidades antipersonal y antimaterial generan una mayor ventaja operativa frente a otras opciones menos difundidas y experimentadas.
El actual .338 Lapua Magnum se pensó como una munición que conseguía impulsar a los proyectiles a una elevada velocidad en boca, con una energía cinética grande que era el resultado de la anterior y de la masa de las balas, de unos doscientos cincuenta grains. Volaba rápido, lejos y se mantenía muy estable pese a las ráfagas de viento; al impactar en su objetivo podía “neutralizarlo” sin problemas, incluso llevando puesta una prenda antibala clásica.
Las investigaciones iniciales fueron recogidas por la firma finlandesa Lapua y en la materialización del proyecto tuvieron mucho que ver tanto el tirador Malcom Cooper como la firma británica que fundó, Accuracy Internacional. Ellos modificaron los primeros estudios, que partían de una vaina del .416 Rigby, y hallaron la solución para las roturas que sufrían las vainas por la parte del culote, reforzando esa zona.
Lapua diseño un proyectil de 250 grains -16,2 gramos- que recibió la designación B408 y era totalmente blindado. Fue registrado en la Comisión CIP en 1989 y tras su adopción por los militares británicos quedó codificado en el entorno de la Organización del Atlántico Norte, la OTAN.
En las dos décadas que lleva usándose se han puesto a punto distintas opciones comercializadas en especial por Lapua. Tienen gran aceptación el “Scenar” GB488 que emplea proyectiles de 247 grains muy precisos o aquellas que recurren a los Sierra “MatchKing” de 293, estas últimas con una velocidad en boca algo menor, pero con similar energía cinética.
La vaina tiene un diámetro general de 14,93 mm, aunque en su base es 0,02mm inferior. Su longitud es de 69,20 mm y tiene una capacidad de 7,34 cm3, suficiente para acomodar la cantidad de pólvora requerida. Los pistones son del tipo Large Rifle Magnum y los proyectiles más clásicos oscilan entre 200 y 300 grains.
Como sucedió en otras naciones de nuestro entorno, los profesionales españoles pronto se dieron cuenta del potencial de las armas que disparaban el .338 Lapua Magnum para acabar con objetivos “difíciles”.
La necesidad de disponer de armas para usar esas municiones se concretó en la última década del siglo XX. Según nuestras referencias, los primeros en probar sus cualidades, y decantarse por las prestaciones que ofrecía, fueron los policías nacionales del Grupo Especial de Operaciones (GEO), ávidos de disponer de un modelo capaz de acabar con secuestradores en incidentes como los que afectan a los aviones de pasajeros que, mientras se resuelve el problema, quedan alejados de las terminales y con un amplio espacio a su alrededor.
Tras evaluar las opciones existentes en aquella época -pocas- se decantaron por el finlandés TRG-42, de la firma Sako. Empleaban los TRG-21, incluso en la variante silenciada, y ese “acercamiento” ayudaría a concretar aquella compra de unos pocos ejemplares que, a día de hoy y que sepamos, no han tenido participación “activa” en resolución de incidentes reales.
Han pasado bastantes años desde aquella incorporación y no hemos vuelto a tener noticias oficiales de compras de armas de ese mismo calibre hasta hace poco, aunque podía haber algún rifle de este calibre en la Unidad Especial de Intervención de la Guardia Civil (UEI) -sabemos que usan el .50 B pero no hemos concretado lo del .338 LM- o en el Mando de Operaciones Especiales (MOE) del E.T., Unidad donde en los últimos años se ha instaurado un “secretismo” que en algunos ámbitos parece ser incongruente.
Hace un par de años supimos que el Grupo Operacional de Intervención (GOI) de la Ertzaintza buscaba un rifle más potente que ampliase las posibilidades de uso, y hace poco lo deben haber recibido, sí los datos que hemos recabado no son erróneos.
También es reciente la recepción de los DSR-1, en una versión adaptada para disparar esta potente munición, por parte del Grup Especial d’Intervenció (GEI), de los Mossos d’Esquadra. A la incorporación de ese arma le dedicamos un artículo publicado en el número 311 de mayo pasado.
En el entorno civil también ha habido muchos aficionados que, animados por las informaciones que llegan desde distintos ámbitos deportivos o asesorados por distintas armerías, se han decidido por tener uno de estos potentes rifles a su “servicio”. El coste de las distintas opciones ha derivado a la mayoría por centrar su compra en la gama TRG-42 de Sako, con opciones que cuestan desde tres mil quinientos euros o más, según la variante y accesorios que se elijan. La falta de campos de tiro adecuados para las capacidades de este tipo de modelos también habrá influido en lo limitado de su difusión.
URL: http://www.revistaarmas.com/?p=250








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