“Carabina G36” Ruger 10/22, vestida de alemana

Las carabinas del .22 LR tienen un innegable atractivo que las sitúa en el entorno del tiro de diversión. En este caso, y por su impacto visual, se va más allá de ese conceptoLes aseguro que a mí también me causó sorpresa saber de este modelo, y pese a que a lo largo de mi vida he adquirido diversas carabinas del .22 LR con muy diferente diseño, y a que las Ruger ha prestado su base para muy curiosas transformaciones, era la primera vez que conocía una “vestida” de H&K G-36.

Por Octavio Díez Cámara

Fotos: autor

Este artículo incluye 19 imágenes con sus correspondientes comentarios en la edición impresa del número 330.

Cuando tenía dieciocho años, ya hace un tiempo, adquirí mi primera arma, una carabina Erma M1 de origen alemán que imitaba la ampliamente usada por los estadounidenses en el transcurso de la II G.M., y fue el innegable atractivo del aquel modelo lo que me llevó a comparlo.

En el caso que nos ocupa, también ha sido el “impacto visual” lo que me ha llevado a añadirla a mi colección. Pero esta “transformación” me ha parecido tan curiosa que pienso merece la pena ser comentada.

Curiosidad

Una curiosidad

Hace ya un par de años, mientras trasteaba por la “red de redes”, tuve la oportunidad de acceder a diversos videos que mostraban a aficionados americanos practicando lo que allí es casi un deporte nacional, el “plinking” o tiro informal, el que sólo busca la diversión practicando con un arma sin pretender conseguir agrupaciones cerradas o éxitos deportivos.

Sin entrar en disquisiciones sobre a qué colectivo satisface más una u otra “variedad”, señalaré que encontré muy atractiva la transformación realizada por un joven. Desde su carabina Ruger 10/22, una de las más populares en buena parte del mundo por sus prestaciones y accesorios, la había transformado para que tuviese un aspecto similar al del un fusil ya conocido por muchos de ustedes: el G36 de la firma Heckler & Koch. Me gustó el resultado y, por las explicaciones que se acompañaban, parecía que había alguna firma comercial que proponía el “kit” de modificación y lo ofertaba para que otros se animasen, pero en aquel momento debía tener otras cosas más importantes rondándome en la cabeza y me olvidé del tema. Pese a que regularmente visito ferias y otros eventos internacionales donde las armas son protagonistas, nunca pude ver a la empresa que, supuestamente, comercializaba ese producto y el tema se quedó “durmiendo el sueño de los justos”.

Pese a lo poco conseguido en el acabado de algunos ajustes, el resultado sigue siendo atractivo y hasta exclusivo para este modeloPero hace unos meses, repasando las armas que se venden a través de un foro español, me llamó la atención un anuncio: “Vendo carabina Ruger 10/22 transformada en G36”. El precio era atractivo, aunque también me resultó curioso que llevase ya días ofertándose y que nadie hubiese manifestado un interés claro de adquirirla. Contacté con el vendedor y le solicité algunas imágenes que me llegaron rápidamente, lo que ayudó a convencerme de que aquel aparato me satisfacía.

Hablamos sobre el estado del arma y sobre cómo se había hecho con este ejemplar. Mi interlocutor, un agente de las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad del Estado, me explicó que había adquirido el conjunto de transformación en un viaje a EE.UU., lo que me recordó el video que había visto tiempo atrás. Cerramos el trato y la compré.

Al llegar hasta mis manos pude comprobar que el resultado final era “más visual que real”, pues la pretendida transformación se había realizado de forma ciertamente poco profesional, aparentemente usando la carcasa de un arma de Softair (las que disparan bolas de plástico de 6 mm), “adaptándola” a la carabina original. Por supuesto, se había mantenido la funcionalidad y “legalidad” del arma y sólo se había variado su apariencia. No había ningún pero a la modificación en ese sentido. Pero sí lo tengo en el aspecto personal, pues a mi parecer no se trataba de un “kit” y lo que se demuestra es que alguien, con más intención que acierto, lo ha realizado partiendo de una “carcasa” bien económica, lo que reduce bastante la calidad del resultado final. Si hubiese seleccionado un modelo más elaborado (que por otra parte cuesta tanto como lo que se pedía por ella), hubiese quedado mucho mejor; es más, poniendo un poco de interés y usando una herramienta más adecuada los cortes para lograr el acoplamiento entre carcasa y arma realizados en el plástico podían ser mucho mejores. Es un aspecto que también hace referencia a la forma en la que se integran ambos elementos para obtener el resultado pretendido.

En cualquier caso, volver a la versión de la que surgió es tan fácil como retirar la acción y cañón de la carcasa y fijarla, con sendos tornillos, a la culata clásica que el fabricante incluyó con ella.

Prueba

Prueba real

Con la culata plegada el conjunto queda más compacto y es más fácil de transportar, lo cual muchos pueden agradecerPero no tenía ya mucho que hacer. El producto estaba en mis manos y, pese a todo, me satisfacía en un tanto por ciento elevado. Es más, pretendía con ella ilusionar a mi hija para que pronto comience, convenientemente tutelada, su aproximación al mundo de las armas deportivas, porque a los padres nos suele gustar que nuestros hijos tengan aficiones próximas a las nuestras, para poderlas compartir y disfrutar conjuntamente de ellas.

En mi caso, puedo dar fe que el aspecto le causó cierta extrañeza, aunque sí le ha gustado y por cualidades muy importantes en su caso, como son su ligereza y pequeño tamaño. A otros jóvenes que también la han visto, les ha resultado especialmente atractiva.

Por fin, a las pocas semanas de adquirirla pude realizar la prueba para comprobar cómo era el funcionamiento. Venía acompañada de sendos cargadores, el original de la Ruger 10/22, con capacidad para 10 cartuchos. También se incluía otro más acorde con el resultado pretendido, uno semitransparente –como el original del arma imitada– que fabrica la firma Butler Creek y que tiene capacidad para veinticinco. Por supuesto hablamos del cartucho .22 LR, una munición que se puede encontrar en todo el mundo y es una de las más usadas por quienes practican cualquiera de las modalidades de tiro deportivo, y al margen de que fuera de España –que aquí está prohibido– se emplee asimismo para la caza de pequeñas especies.

Para mi prueba, por su facilidad de introducción en el arma, me decanté por el cargador más largo. Coloqué cinco cartuchos en el interior sin ninguna dificultad, alimenté la recámara actuando por la palanca que sobresale por el costado derecho y es solidaria al bloque de acerrojado, y apunté. No sabía si el punto de referencia del visor estaba centrado o no, por lo que realicé unos pocos disparos de comprobación. Para mi sorpresa, los resultados fueron mucho mejores de lo esperado, por lo que volví a cargar y comenzó entonces la diversión con varias secuencias: disparos rápidos para comprobar funcionamiento, y otros en los que me esmeraba más para conseguir mejores agrupaciones.

Media hora después, consumidos unos trescientos tiros sobre blancos situados a distancias entre veinte y cuarenta metros, el resultado era bastante bueno, demostrando que las cualidades de la Ruger 10/22 se mantienen pese a que se emplee un tipo de culata u otro.

En relación con nuestra protagonista, encontré que la empuñadura pistolete que la acompañaba no era especialmente robusta, problema ya subsanado a día de hoy al ser sustituida por una de mejor calidad y con un diseño más elaborado. Aprovechando la introducción de ciertos cambios, varié la bocacha por una aunténtica del G36, la que se aprecia en las imágenes, lo que añade más atractivo y hace que el resultado se aproxime más al original.

Aspecto y potencial

Aspecto y potencial

El conjunto final es bastante atractivo, con una carabina divertida, cómoda y muy manejableLa carabina 10/22 es una arma ya veterana que está extendida por todo el mundo y cuya calidad y prestaciones la han convertido quizás en la principal referencia entre las semiautomáticas. Una carcasa de aleación ligera (aunque muy robusta) acoge un sólido bloque de cierre que funciona por simple masa de inercia, y que lo hace realmente bien con la mayoría de las municiones, aunque sea más recomendable la de tipo “alta velocidad” para optimizar fiabilidad.

La propia Ruger fabrica estas carabinas en distintas configuraciones de culata y cañón, al margen de que numerosas compañías ofrezcan a su vez estos elementos en diferentes opciones, y hasta “kits” con las piezas del mecanismo de disparo optimizadas, cuyo precio puede superar en muchos dólares el del arma básica. No en vano las 10/22 son la base de algunas modalidades de tiro muy extendidas en los EE.UU., francamente dinámicas y divertidas, que aún no han llegado hasta nosotros.

Pero volviendo a la carabina de nuestro comentario, lo que evidentemente llama la atención en ella es la sustitución de la culata por otra de formas similares a la del G36, con lo que además de variar el aspecto se consiguen una muy distinta ergonomía. Algunos, como es mi caso, encontrarán especialmente atractivo el cambio de aspecto, aunque a otros les pueda parecer que no merece la pena esa customización. Pero ya se sabe que sobre gustos…

El arma en cuestión funcionó bastante bien, con muy pocas interrupciones. Opino que buena parte de las mismas podrían derivarse de los residuos que los muchos disparos dejaron en la zona de la recámara, o a que la propia munición usada en aquella aproximación inicial no era de la mejor calidad ni de alta velocidad, un aspecto que repito siempre es aconsejable en modelos semiautomáticos.

Pese a todo, el resultado final es más que apetecible y por ello nos hemos decidido a presentárselo, sobre todo incidiendo en esa cuestión “estética” desde las imágenes que ilustran estás líneas.

Sin duda, otros aficionados españoles también se habrán decantado por customizaciones similares a la que aquí les mostramos. Sé que cada vez son los que personalizan sus carabinas, rifles o escopetas. Hoy, con muchas posibilidades en cuanto a accesorios y complementos en el mercado, es lógico que los tiradores, cazadores, etc., se animen a variar las cualidades y hasta la “morfología” original. Seguro que con ello buscan conseguir modelos que les satisfagan de una forma distinta y, lo que también es significativo, que sean el resultado de un proceso que, pese a que entraña algunas dificultades y tiene su coste, genera un “extra” de satisfacción y entretiene a la vez.

Por último, señalar que aunque no es la mejor transformación que podíamos tener, el resultado obtenido colma de alguna manera mis expectativas. Pagué por ella trescientos euros, un precio más que aceptable teniendo en cuenta su aspecto, funcionalidad, capacidad, posibilidades de uso y otros muchos detalles que sería demasiado largo enumerar.

URL: http://www.revistaarmas.com/?p=2519

Escrito por Redacción el ene 4 2010. Archivado bajo Carabinas, head. Puedes seguir las respuestas de esta entrada por RSS 2.0. Puedes ir al final y dejar una respuesta. Pinging no esta permitido

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