Cobra Derringer, cuestión de defensa

Es una arma de doble cañón y éstos basculan para acceder a las recámaras, como podría decirse de tantas escopetas o rifles express, aunque en este caso la apertura se hace en sentido inverso, pivotando los cañones desde un eje situado en la zona más alta del armazón.La silueta de las Derringer de doble cañón se ha convertido en todo un clásico que nos evoca la época de “La Conquista del Oeste” norteamericano. Sin embargo, hoy siguen ofreciendo el atractivo y el valor práctico que las hizo famosas desde hace ya siglo y medio.

Por Luis Pérez de León

Fotos: A.F. Pérez de León S.L.

Este artículo incluye 14 imágenes con sus correspondientes comentarios en la edición impresa del número 331.

La armería Nidec, de Barcelona, ha incluido recientemente entre su oferta estas especialísimas pistolas que recrean las ya míticas Derringer y que están destinadas (y en nuestro país limitadas por sus dimensiones), a ofrecer un elemento de defensa personal con suficientes prestaciones en función de los cartuchos que disparan. Son armas que, como sucedió en la época de su aparición, basan su atractivo en un muy reducido tamaño que permite portarlas con casi absoluta discreción en bolsillos o disimuladas entre las ropas (de hecho existieron hasta dispositivos mecánicos que proyectaban la pistola desde el interior de la manga hasta la mano), ofreciendo la posibilidad de realizar dos disparos de forma casi simultánea. También, como sucedía antiguamente, se emplean como segunda arma o “Back Up” (Guardaespaldas), ofreciendo a su usuario una última posibilidad de defensa.

El importador ofrece la Derringer en su acabado más tradicional, aunque también existieron infinidad de ejempalres cromados, pero el fabricante las produce también en otras varias versiones, incluida una en rosa metalizado.Como es lógico, por sus características su empleo se limita prácticamente a situaciones en las que los tiros hayan de producirse a muy corta distancia, precisamente cuando pueden resultar eficaces, pues ni sus miras, longitud de cañón, gatillo, ni el control desde su empuñamiento propician precisar mínimamente por encima de los dos metros.

Pero antes de abordar el comentario sobre los ejemplares que nos han sido remitidos para ofrecérselos desde estas páginas, creo que no está de más dedicar al menos unas líneas para referirnos a su origen, máxime cuando pueden leerse algunos ecritos en los que se mezclan nombres, fechas y armas que se refieren a un mismo concepto, pero que no son de hecho lo mismo.

 

Deringer

Deringer: un apellido unido a un concepto

En primer lugar hay que aclarar que Deringer era el apellido de un armero de la ciudad de Philadelphia –y de nombre Henry–, que a principios del siglo XIX fabricó una pequeña pistola de un solo tiro (y de avancarga, por supuesto), cuya popularidad se hizo tan notable que en no muchos años la palabra Deringer sirviera para referirse a cualquier pistola de muy pequeño tamaño. Sin embargo, el arma de doble cañón en la que se basan las que pueden ver en estas páginas, fue patentada medio siglo después por William Elliott y fabricada en calibre .41 de fuego anular desde 1866 por la empresa E. Remington e Hijos (la misma Remington que hoy conocemos y que cumplirá dos siglos de existencia en 2012). Incluso se ha escrito que el presidente Abraham Lincoln fue asesinado con una de estas pistolas, pero aunque fuese cierto que se utilizó una “Derringer”, no podría ser de este tipo de doble cañón, pues el atentado se cometió un año antes de que apareciese el arma.

No hay mayor problema a la hora de alimentar las recámaras o extraer las vainas, aunque en las de 9 mm debemos actuar de forma que el extractor se sitúe adecuadamente en la ranura del culoteAntes incluso de que Remington fabricara este modelo ya había comercializado otras armas con el apelativo Derringer, como una diminuta pistola de seis cañones rotativos para cartuchos de calibre .22, una variedad de armas que se conocieron internacionalmente como “avisperos” o “pimenteros”.

En cualquier caso, desde aquellos años del siglo antepasado han sido numerosas las pistolas de reducidas dimensiones que se han puesto en el mercado bajo la designación “Derringer” unida a la de sus respectivos fabricantes. Éstas que tratamos hoy están manufacturadas por la empresa Cobra Enterprises of Utah Inc., que ofrece diferentes versiones en las variantes Long Bore y Big Bore repartidas en los calibres: .22 LR, .22 WRM, .25 ACP, .32 ACP, .380 Auto., .38 Spl y 9 mm Parabellum, en dos longitudes de cañón y en una variedad de acabados que va desde el negro al cromado más clásico, pasando por vistosos azules, rojos o incluso el rosa metalizado.

Cobra también fabrica varias pistolas semiautomáticas que en la series denominadas: CA, FS y Patriot engloban modelos desde el .32 ACP hasta el .45 ACP, todas ellas también destacando por sus muy reducidas dimensiones.

Cobra Derringer

Estamos tratando armas de muy pequeño tamaño, pero de cuyos cañones de 2,75” los proyectiles, tanto del .38 como del 9 Para, adquieren una suficiente velocidad para resultar válidos en una situación de defensa.Su concepción mecánica apenas ha cambiado desde el diseño original, además de ser notablemente simple.

Nidec nos remitió dos pistolas para este artículo, en calibres 9 mm Para. y .38 Spl. Los cartuchos que figuran junto a ésta son de hecho del .357 Mag y por supusto no válidos, lo que nos sirve para comentar que no se empleen municiones de tipo “+P”.Un armazón de aleación ligera alberga el mecanismo los mecanismos, con un gatillo de simple acción cuyo martillo alcanzará alternativamente una u otra aguja percutora cada vez que lo montemos y disparemos. Los cañones son bascunlates, pero su giro se efectúa en sentido contrario a lo que es habitual en la mayoría de las armas, pivotando hacia arriba desde un eje situado en la zona más alta del armazón.

La apertura se efectúa tras girar 180º una leva dispuesta en el costado derecho, integrada a la pieza de bloqueo que afianza los cañones en su posición. Éstos, realmente no son los que vemos desde el exterior, sino que son dos tubos (lo que podríamos considerar las “ánimas”) que se embuten en la carcasa que les da forma, rematada en su zona posterior por una solista ciega y por un rudimentario aparato de puntería –pues de hecho no se necesita más–, compuesto por un rebaje que hace las veces de alza y su correspondiente punto de mira sobre las bocas.

Entre los dos cañones se encuentra una pieza deslizante desde la que podremos extraer los cartuchos, o en su caso las vainas, de las recámaras. Por su parte la empuñadura mantiene asimismo el diseño más original desde la patente de Elliot, con un perfil que no puede desde luego considerarse el más ergonómico pero que cumple la doble función de favorecer la discreción de la pistola a la hora de portarla y de permitir un empuñamiento suficiente para manejarla y disparar, aunque en este caso es muy importante situar adecuadamente el pulgar en el rebaje practicado en la zona superior de la cacha para impedir con ello que la pistola gire literalmente en nuestra mano, hasta quedar casi vertical. Esto no sólo provocaría la pérdida momentanea de control en el arma (en una situación quizás muchas veces “delicada”), sino también impediría alcanzar el martillo con rapidez para poder efectuar el segundo disparo.

Es indiscutible que pueden ser eficaces en situaciones extremas, al margen de las ventajas comentadas para llevarlas casi en cualquier sitio y a mano, pero sus formas y dimensiones obligan a tener un cuidado especial a la hora de manejarlas en el total sentido de la palabra. Incluso el que queden prácticamente integradas en la mano favorece que un leve giro de ésta implique un notable cambio en el ángulo de la trayectoria de la bala.

Por supuesto que cuentan con un mecanismos de seguro, que consiste en un botón pasante que al oprimirlo desde el costado izquierdo bloquea el recorrido del martillo y hasta permite que un rebaje practicado en él al efecto suponga que podamos llevar las recámaras alimentadas sin el peligro de que el tiro pudiera producirse por un golpe o caída. Pero desactivarlo no es precisamente cómodo y hasta obliga a deshacer parcialmente el empuñamiento, por lo que es hasta recomendable utilizar el pulgar de la otra mano para oprimirlo desde el costado derecho –a la vez que giramos ligeramente el arma–, lo mismo que usar ambas manos en también recomendable para disparar.

Como es más que recomendable por seguridad en una pistola de este tipo, que hasta carece de arco guardamontes, el gatillo es notablemente duro (por encima de los 7 Kg), lo que supone un factor más en detrimento de una potencial precisión a media distancia, pero repito que no es ese la característica que se pretende en un arma de este estilo, sino propiciar un –o dos– disparos inmediatos y con la suficiente capacidad de anular una amenaza.

Disparamos varias decenas de cartuchos, y el único comentario reseñable es la sensación que te “queda” en la mano, pues aquí no hay empuñadura por la que repartir el retroceso, y al margen de que todo funcionó correctamente.

Ficha técnica

• Origen: EE.UU.

• Designación: Pistola Derringer.

• Fabricante: Cobra Enterprises.

• Sistema: Simple acción y doble cañón basculante.

• Calibres probados: 9 P y .38 Spl

• Capacidad de carga: 2 cartuchos.

• Longitud total: 11,8 cm.

• Longitud del cañón: 6,9 cm

• Peso en vacío: 396 gr (9 mm P).

• Importador: Armería Nidec (Barna.)

• P.V.P.: 250 E. Aprox. (Diciembre-09).

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