Curiosidades y anécdotas
Ya no hay comerciales como los de antes…
El pie de foto de la imagen, conservada en la National Photo Company estadounidense reza: “Miércoles 13 de Septiembre de 1923. Washington D.C. W.H. Murphy, de la empresa neoyorquina Protective Garnment Corporation, se mantiene en píe en los terrenos de la comisaría principal a menos de diez pies del ayudante de sheriff Charles W. Smith, del departamento del condado de Frederick, dejando que el oficial dispare un revólver del calibre .38 directamente a su pecho. Cuando la bala golpeó, Murphy ni siquiera pestañeó. Los inventores del chaleco antibalas, que pesa cerca de cinco kilos, lo han introducido en el mercado para la protección de la policía y de otros agentes en casos de emergencia. La bala que este miércoles disparó al chaleco el ayudante de sheriff Smith le fue presentada como regalo”.
Resulta difícil de creer eso de que el valiente comercial Murphy no pestañease en el momento del impacto, dado que éste debió ser “de órdago” y encima, como se aprecia en la imagen, un segundo agente espera su turno revólver en mano para comprobar las excelencias del blindaje. Esta curiosa imagen pone de manifiesto como nunca esa máxima que dice que los representantes deben “creer en el producto” para poder venderlo eficazmente.
De hecho, no todos los casos acabaron tal felizmente como el de la imagen, pues ese mismo 1923 hay registrada una demanda realizada por el comercial Pierpont Potter contra dos compañías, la United States Armor y la Bulletproof Corporation, pues durante una exhibición similar de uno de sus chalecos una bala lo atravesó limpiamente, necesitando múltiples intervenciones de cirugía tras el suceso, por lo que demandaba a sus patrones la suma de 20.000 dólares de la época.
Estas peligrosas prácticas fueron desapareciendo con los años, al tiempo que se comprobaban los traumas físicos (blunt trauma) que de por sí causaba el simple impacto de una bala en el chaleco. Sin embargo, un paseo por el siempre eficaz Google nos devuelve casos recientes, como el de un comercial que en los años 90 respondió “sí” al ser interrogado por el integrante de una unidad SWAT acerca de la capacidad del chaleco que le estaba siendo presentado para detener golpes de cuchillo. Para demostrar algo que realmente desconocía en absoluto, el comercial invitó al policía a clavarle un cuchillo con el chaleco puesto, cosa que el segundo hizo, causándole la muerte. Ese luctuoso hecho nos lleva a otra máxima del mundo comercial “no otorgues al producto características que no tiene, o el cliente pronto descubrirá que le has mentido”.
Curiosidades – Pruebas chaleco.jpg
Sumario Armas Nº 333


Increíble hasta el punto al que se puede llegar en la fe en la calidad de tu producto…
Y también que un chaleco antibalas pesase 5 kilos! Vamos avanzando apasos agigantados