Remington XCR, para la caza “extrema”
Las siglas XCR se corresponde con Xtreme Conditions Rifle, y no se refiere a la caza de especies extremas, sino a la que se realiza en las más adversas condiciones climatológicas o bajo situaciones ambientales que pudieran suponer un problema para la propia estructura del rifle o su funcionamiento. Presente ya durante varios años en el catálogo de Remington, el XCR se ha ganado una excelente reputación entre miles de cazadores de todo el mundo.
Por Luis Pérez de León
Fotos: A.F. Pérez de León S.L.
Este artículo incluye 18 imágenes con sus correspondientes comentarios en la edición impresa del número 332.
La gama de los rifles 700 de Remington debe estar hoy a la cabeza de la producción mundial en cuanto a número de variantes y opciones, más todavía si en ella incluimos los de la serie Seven, diferentes de lo esencial sólo por su menor tamaño, y sin olvidar a los fabricados expresamente para tiro de precisión o para uso policial y militar.
Pronto se cumplirán nada menos que cuarenta años desde que apareció la serie 700, y lo cierto es que su implantación y difusión ha sido realmente espectacular, lo mismo que la variedad que de ellos se ha generado desde las versiones ADL y BDL (distintas únicamente en el grado de acabado), con las que apareció.
A lo largo de los años han sido numerosos los artículos que hemos dedicado a diferentes versiones de estos rifles, adaptados a gran variedad de usos, aunque en todos ellos se mantiene invariable el diseño de su acción –aunque no el tamaño–, basada en un cajón de mecanismos cilíndrico en el que se rosca el cañón y en el que se instala un robusto cerrojo de cuerpo también cílindrico rematado por dos grandes tetones enfrentados que aseguran un positivo acerrojamiento al enclavarse en sendos nichos mecanizados en la zona frontal de la acción.
Todo ello permanece invariable en el XCR, lo mismo que la disposición en cubeta del plano de cierre donde se asienta el culote del cartucho, el expulsor de presión constante y hasta el extractor integrado en esa misma zona. Un fundamental elemento que lleva décadas demostrando un buen funcionamiento, pero que para algunos resulta “pequeño” en exceso, sobre todo de cara a los calibres más grandes. De hecho, hay algunas empresas especializadas en la customización de los Remington 700 que extraen todo el potencial de ese excelente y funcional diseño, pero para las que ofrecen la modificación “quirúrgica” que supone injertar un extractor de Sako en la cabeza del cerrojo. Creo que la marca americana pierde algunas ventas en los calibres más grandes sólo por ese detalle.
Pero ya dijimos que seguramente los 700 se sitúen a la cabeza de la producción mundial de rifles deportivos y los responsables de la fábrica de Illion no quieran modificar lo que hasta ahora –después de 38 años– no les ha supuesto un mayor problema. En cualquier caso, la mecánica se mantiene en cuanto a la acción, aunque no en otros muchos aspectos.
En primer lugar destaca el acabado del arma, con los metales en acero inoxidable, pero habiendo sido éste sometido a un tratamiento superficial de Remington que recibe la denomincaión de TriNyte y que es un recubrimiento de níquel aleado con nitruro de circonio y otros compuestos que ofrece una resistencia a la corrosión muy superior a la del propio acero inoxidable, a la vez de una extraordinaria dureza superficial. De este modo se asegura un óptimo resultado en ambientes húmedos o salinos y hasta una gran resistencia a los arañazos y el trato más duro, más extremo, como se quiere resaltar con esa “X” incluida en su denominación. Es un procedimiento que incluso puede aplicarse con diferentes colores, aunque en este caso se haya preferido conservar el del propio acero.
El otro elemento más distintivo es la culata sintética, de color negro y obtenida por inyección de polímero, prácticamente resistente e inalterable en cualquier condición, y en la que se añaden unos “paneles” de goma a ambos lados del guardamanos y de la garganta del pistolete para hacer más eficaz, cómodo y hasta agradable el manejo del arma. Es un sistema desarrollado por la empresa Hogue, sin duda uno de los líderes mundiales en el segmento de las cachas y culatas “de goma” y que después se ha incluido también en otras versiones de rifles Remington.
La culata cuenta con carrillera y no tiene Monte Carlo; es neutra, muy recta para minimizar el retroceso y alta para favorecer el encare con el visor telescópico, más aún cuando se instala en un rifle que carece de mirás metálicas. Cuenta con los enganches para la correa portafusil y se remata con una de las excelentes cantoneras de gel desarrolladas por la marca, capaces de reducir en un alto porcentaje el efecto del retroceso sobre el tirador.
El XCR debió ser de los primeros modelos de Remington que incorporaron el mecanismo de disparo denominado X-Mark Pro, un dispositivo desarrollado para ofrecer mayores garantías en todo lo relativo a fiabilidad y exactitud, que puede regularse en cuanto a la presión necesaria para soltar el fiador, pero que viene “sellado” de fábrica y sobre el que se indica que sólo debe modificarse por un armero autorizado. Es decir, y sin dudar en absoluto en cuanto a la evolución y mejoras técnicas de este mecanismo de disparo, me atrevo a pensar que se trata de una táctica del fabricante dirigida a impedir la “manipulación” casera por parte de los aficionados, y con ello reducir los riesgos relativos a posibles accidentes, un detalle muy significativo (también en lo económico) para los fabricantes en Estados Unidos, y que demuestra su influencia en que la mayoría de las armas fabricadas allí tengan de un tiempo a esta parte unos gatillos extremadamente duros. Sin embargo, no debe parecernos inadecuado que ese fundamental mecanismo deba ser afinado sólo después de que el usuario se haya hecho adecuadamente al arma y a su manejo. El gatillo del XCR que nos cedió Borchers S.A. (distribuidor de Remington en España), es directo, corto en recorrido y neto en la suelta del fiador, pero a mi juicio le sobra al menos un kilo de los casi tres que eran precisos para disparar.
En cuanto al mecanismo de seguro, éste actúa de forma impecable y se acciona como es norma en este diseño desde una pequeña palanca perfectamente accesible por el pulgar. Su desplazamiento es corto y puede ser también muy silencioso a poco que el tirador lo accione correctamente en este sentido. También es importante comentar que el cerrojo puede abrirse con el seguro activado, lo que redunda positivamente en seguridad.
Este modelo se presentó en el Shot Show de 2005, aunque personalmente pude conocerlo y probarlo intensamente durante varios días, cuando ARMAS fue invitada por Remington a la Bienville Plantation (en el estado de Florida), unas semnas antes de celebrarse la feria.
Se trataba de una experiencia de convivencia y caza en la que se reunían el director de exportación de Remington, otros dos directivos de la empresa y los importadores de varios países, entre ellos el de España, siendo yo el único asistente en representación de un medio especializado en aquella ocasión.
Tras volar de Madrid a Nueva York y desde allí a Jacksonville fuimos trasladados en coche hasta la plantación Bienville, una enorme finca que sería nuestra base durante casi una semana. Llegamos casi a mediodía, y poco después de alojarnos y de una rápida comida nos desplazamos hasta un excelente polígono de tiro (dentro de la propia finca), donde íbamos a conocer, probar y poner a punto las armas que utilizaríamos en las jornadas siguientes. Entre ellas había varios de estos XCR –aún no presentados “en sociedad”–, dos tácticos LTR (uno de ellos en el entonces casi experimental 6,8 Rem y el otro en .300 Win Mag), y una escopeta 870 con cañón rayado y visor telescópico. Los XCR montaban visores Bushnell y los LTR Leupold de la serie Mark IV.
Yo elegí mi “compañero” en calibre .300 Win Mag y con él pusieron a mi disposición varias cajas de cartuchos con puntas de 180 grains que no eran de las que habitualmente encontramos en las armerías, sino de cartón gris y marcadas como especiales para pruebas en prensa, lo que me llamó la atención.
Tras examinar detalladamente el arma (por dentro y por fuera), comencé a disparar para centrar el visor a la distancia de 100 yardas (94 metros), que por algo estábamos en Estados Unidos.
Una vez puesto en tiro, impactando a unos 4 ó 5 cm por encima del punto de referencia, como me gusta hacer para asegurarme un tiro sin apenas corrección hasta los 250 metros, y tras varias series con excelentes agrupaciones, llegó el momento en el que prácticamente todos los presentes nos levantamos de las mesas de tiro para disparar de pie y en distintas situaciones y secuencias. El rifle funcionaba a la perfección en todos los sentidos.
A la mañana siguiente, aún antes de amancer, ya estaba situado en una torreta y armado con el Remington y un buen spray de repelente de mosquitos, que les aseguro era de verdad imprescindible.
Me habían dejado con un 4×4 en la misma escalera de la torreta y estaba totalmente prohibido bajar de ella hasta que volvieran a recogerme, lo mismo que estaba prohibiso desplazarse a pie por la finca. Cuestión de seguridad por los caimanes, los pumas y otros varios tipos de bichos que podían llegar a ser “poco amables”. Con el XCR cacé dos gamos y un jabalí de buenas dimensiones en aquellos días, a la vez que tuve el arma en mis manos durantes muchas horas para conocerla bien y poder confirmar que se trata de un rifle preciso, práctico y funcional en todos los sentidos.
• Origen: Estados Unidos.
• Designación: Rifle XCR.
• Fabricante: Remington Firearms.
• Calibre: Disponible en 8 diferentes, entre el .270 Win y el .375 H&H Mag.
• Capacidad de carga: 4+1 (Mag).
• Longitud total: 1180 mm (con cañón de 26”).
• Peso en vacío: 3,3 Kg (26”).
• Miras: Precisa visor óptico.
• Importador: Borchers S.A.
• P.V.P.: 1.685 E. Aprox. (Enero-10).



Sumario 338


