Comfut, el combatiente futuro español

COMFUT-4En la Academia de Infantería de Toledo se desarrolla desde el año 2000 el programa Combatiente Futuro (ComFut), relativo al material, equipo y armamento con que contará el futuro soldado de infantería español. Hemos visitado la Oficina encargada de este atractivo proyecto para hablar con sus analistas y poder conocer así tanto su desarrollo como los retos a los que se enfrenta.

Juan Pablo Lasterra

Fotos del Ejército de Tierra, salvo indicadas

Este artículo incluye 37 imágenes con sus correspondientes comentarios en la edición impresa del número 332.

“No se trata de crear un Robocop o de dejarnos llevar por un fetichismo tecnológico que solo cree servidumbre, sino que en nuestro programa la tecnología está al servicio del combatiente”. Con estas palabras comienza el Coronel D. José Ramos Barrera, a la cabeza de la mencionada oficina, su introducción sobre el programa ComFut, enfocado a mejorar la capacidad de combatiente mediante la aplicación de las nuevas tecnologías de la información y los nuevos materiales.

El fin último que se persigue es, siguiendo las palabras que nos llegan desde la propia Oficina, “conseguir un combatiente individual, integrado dentro de un equipo o pelotón, que sea capaz de combatir en el campo de batalla digitalizado en el que operará la Fuerza futura y que, además, lo haga sabiéndose no sólo plataforma de armas, sino también sensor de inteligencia y órgano de adquisición de objetivos. Además, el combatiente debe ser capaz de combatir y sobrevivir un entorno de Guerra en Red”.

Adaptado a los conflictos de mañana

COMFUT-7Y es que para determinar las necesidades del ComFut se han tenido muy en cuenta las características de los conflictos actuales y las previsiones de cómo serán las futuras contiendas bélicas. De un estudio realizado por el Army Armaments Group de la OTAN se concluye que en 2020 el 60% de la población mundial se concentrará en núcleos urbanos, lo que se traducirá en la necesidad de combatir casi exclusivamente en ese terreno, algo que ya se está observando en multitud de conflictos actuales como el de Irak, el de Israel-Palestina y, en menor medida, el de Afganistán. El riesgo de un alto número de bajas tanto entre los combatientes como entre la población civil es por tanto notable, máxime cuando los soldados tendrán que cumplir misiones de control de masas en las que no se podrá hacer uso de armas letales.

El enfrentamiento entre grandes potencias deja ahora paso a la guerra asimétrica, donde ejércitos tradicionales se enfrentan a grupos guerrilleros y organizaciones terroristas, algunas de las cuales pueden hacer empleo de armas de destrucción masiva, por lo que la amenaza nuclear, bacteriológica, química, o radioactiva (NBQR) no desaparece, sino que se hace cada vez más posible1 dado que también se combatirá en grandes zonas industriales.

El combate urbano impone la necesidad de superar una serie de retos operativos, siendo uno de los principales el poder asegurar las comunicaciones a todos los niveles, acabando de esa manera con las interferencias en los enlaces. La imparable digitalización del campo de batalla no hace sino acrecentar esta necesidad. La influencia de la opinión pública obliga también a tener el menor número posible de bajas y de efectuar ataques quirúrgicos contra el enemigo, evitando a toda costa tanto el fuego fratricida como las bajas entre la población civil.

El programa ComFut tiene por ello como marco operativo el combate próximo en cualquier tipo de escenario, terreno, condición climática y de visibilidad, recordando que el pelotón/equipo está íntimamente ligado a una plataforma vehicular, todavía por concretar en España, que estará dotada también de modernos medios de tecnología de la información a fin de servir como vehículo nodriza. El desarrollo de las acciones de un pelotón/equipo ComFut de hasta 10 soldados no durará más allá de las 72 horas de forma continuada. Para optimizar su equipo, eliminar todo aquello innecesario y optimizar lo útil, se han marcado varias pautas en el programa. Por una parte el material debe ser modular, variando su composición en función de la misión. Por otra, incremental, de manera que avance según lo haga la tecnología de modo que no quede obsoleto. La simplicidad de manejo es otro de los pilares fundamentales, dado que el ComFut consta de múltiples componentes de tecnología avanzada.

Es importante destacar que se hace un uso máximo de productos ya disponibles por parte de los fabricantes (material COTS, en sus siglas inglesas), lo que repercute muy positivamente en los plazos de entrega y en los precios. No hay que olvidar también el posible doble uso de algunos de estos sistemas, pues además de servir para el combate pueden ser aplicados al segmento de la protección civil, por ejemplo a la hora de luchar contra grandes incendios o de encontrar y rescatar a excursionistas perdidos, tal y como se nos explica desde la Oficina.

Fechas para un programa

En 1994 se forma dentro de la OTAN un grupo de trabajo que busca la mayor interoperabilidad entre todos los programas de este tipo previstos por países como Estados Unidos, Canadá, Francia, Gran Bretaña, Alemania, Italia, Suecia, Noruega, Dinamarca, Holanda, Turquía, Australia o el nuestro. Establecidas unas bases comunes que posibiliten la futura interacción de los diversos combatientes2, España comienza el programa ComFut3 en el año 1997, redactando su borrador preliminar en el que se precisan las necesidades, expectativas y posibilidades de llevarlo a cabo con éxito.

Desde el 2000, y en pasos sucesivos, se va determinando la viabilidad del proyecto, se establecen las necesidades operativas y se examina mediante pruebas de laboratorio y demostradores cómo la tecnología podría satisfacerlas. De mediados de 2004 a mediados de 2006 se pasa a realizar la definición del programa, tras lo que se entra en la fase de diseño y desarrollo (D+D). En septiembre del último año citado la Dirección General de Armamento y Material (DGAM) adjudicó a EADS Defence & Security Systems la contrata principal de esta fase, teniendo como subcontratistas a cinco empresas: Indra, Fedur, GMV, Amopack e Iturri.

En marzo de 2009 se da por terminada la primera fase D+D al validarse 12 de los 36 prototipos Beta operativos del ComFut que, agrupados en una Sección de combatientes, serán entregados en junio de 2010 al Ejército. Hasta esa fecha se estarán completando los 24 ejemplares restantes y adecuando la primera docena conforme a los resultados obtenidos en las pruebas. A continuación se iniciará la fase de producción. Desde la Oficina se nos comunicó que el precio estimado de cada equipo completo ComFut se calcula entre los 16.000 y los 20.000 euros, aunque estas cifras están aún por confirmar.

A partir del 2015 está prevista la convergencia en un combatiente europeo de los nueve países que integran el programa Combat Equipment Dismounted Soldier (CEDS) planeado por la Agencia Europea de Armamento (EDA): Alemania, Austria, España, Finlandia, Francia, Italia, Portugal, Rumanía y Suecia. Actualmente se están armonizando los requisitos mostrados por cada uno de ellos.

El sistema ComFut se divide en siete subsistemas: armamento, fuente de alimentación, eficacia de fuego (EFU), información y comunicación (SIC), supervivencia, sostenimiento y preparación. Desde la Oficina se nos comentó que los más importantes en cuanto a sus retos y posibilidades son el segundo, el tercero y el cuarto.

SS1 y SS3: armamento y eficacia de fuegos

El armamento del soldado futuro no será muy diferente al empleado actualmente, aunque los sistemas integrados en su arma principal sí lo serán. De ese modo el fusil G36 se verá acompañado en algunos casos del lanzagranadas AG36 de 40 mm y el cuchillo bayoneta. Complementarán este equipo el lanzacohetes Instalaza C-90, una pistola de señales, granadas de mano, bengalas y botes de humo.

El G36 ComFut monta un módulo básico de puntería con telémetro láser, calculador balístico para municiones de 5,56 OTAN y granadas de 40 mm, contador de disparos por acelerómetro, puntero láser visible e infrarrojo de dos potencias y alcance hasta 300 metros, iluminador láser IR para distancias cortas y una pequeña pantalla en la que se proyecta imagen de video capturada por diferentes sensores. A este módulo le acompañarán en el arma, instalados mediante anclajes mecánicos, un intensificador de imagen o una cámara térmica, además de servirse también de una mira holográfica y de una linterna de luz blanca. Durante nuestra visita nos confirmaron que la actual cámara térmica permite la detección de personas y el disparo a distancias de 150 a 500 metros.

Este modelo de Indra, no refrigerado y de tercera generación, ofrece una resolución de 640×480 y pesa 600 gramos. El intensificador de imagen tiene la misma resolución, con un peso de 516 gramos. El pelotón se dividirá entre soldados equipados con la cámara térmica y efectivos que portarán el intensificador. El módulo básico EFU tiene además la posibilidad de capturar video y de realizar fotos fijas de lo que visualiza la lente de la cámara. En su estructura cuenta con dos pequeñas antenas que permiten enviar la información de forma inalámbrica a un receptor de video que transporta el soldado en su chaleco, el cual lo reenvía a su vez a un ocular situado en el casco, a la pequeña pantalla del arma o a una dirección IP mediante la radio. Para controlar todos estos elementos, aparece en un lateral del fusil una botonera.

Ésta se ha diseñado de forma ambidiestra, de manera que pueda ser empleada tanto por diestros como por zurdos, siendo manejada sin retirar la mano del arma. En ella encontramos cinco botones (pulsador para hablar del tipo “push to talk” o PTT, marcación de blancos y medida de la distancia a ellos, conmutador para los visores, encendido y apagado de los iluminadores láser y encendido y apagado de la botonera) y un joystick de cinco vías.

Al G36 habrá que hacerle algunas reformas para adaptarlo a todos estos complementos. De esta manera se ganará en ergonomía, tamaño y peso. Pese a lo aparatoso que hoy en día pueda parecer el módulo EFU y sus pesadas baterías de alimentación, en el futuro todos estos elementos tendrán un peso y un tamaño notablemente inferior gracias a los avances en la miniaturización de componentes.

SS2: fuente de alimentación

Como veremos más adelante, la mayoría de los componentes del ComFut necesitan alimentarse mediante una fuente de energía constante, que pueda ser transportada por el soldado y que pueda ser recargada por el vehículo en un aparato colectivo o individualmente en un cargador independiente.

La alimentación es uno de los puntos que más problemas está ocasionando, no sólo en España sino también en el resto de programas extranjeros. De momento, en el ComFut se emplean baterías de litio-ión de la empresa francesa Saft, con la implicación directa en España de su filial y de Amopack.

Estas baterías se encargan de alimentar elementos clave como los procesadores, el módulo EFU, la cámara de visión nocturna y la radio, pues esta no funciona con baterías propias, sino mediante un condensador. Las pilas actuales son largas, pesadas, poco potentes y lentas de recargar, no vislumbrándose que este segmento tecnológico dé grandes pasos a corto plazo. De ahí que el aspecto de algunos componentes del prototipo Beta del ComFut puedan parecer demasiado grandes a primera vista.

Se ha puesto especial hincapié en impedir que las baterías queden inutilizadas si reciben un impacto o caen al agua, y se investigan nuevas ideas encaminadas a contar con una fuente totalmente segura para el soldado que las utilice. En este sentido se van a incluir, como fuente de energía complementaria para su prueba en la siguiente fase, dos tecnologías de células de combustible, una basada en hidruros metálicos y otra en metanol directo.

SS4: información y comunicación

Ya lo dijimos al comienzo: con el sistema ComFut el soldado pasará a ser también “sensor de inteligencia y órgano de adquisición de objetivos” y no un mero soldado más o menos armado. Al estar provisto con un sofisticado sistema de comunicaciones podrá conocer en tiempo real lo que sucede en su entorno y estar en contacto con todos los miembros que forman su pelotón/equipo, recogiendo él mismo toda esta información de valor táctico para la sección y enviándola de forma segura y fiable a escalones superiores.

Ello plantea una serie de retos no poco interesantes ¿Cuánta información debe ser enviada al soldado para evitar que éste se vea desbordado por los datos? ¿Qué información necesita cada miembro y cómo regular la que estos envían para evitar duplicidades? ¿Cómo evitar la saturación de las redes ante el envío masivo de información, incluidas imágenes y video, desde el campo de batalla al Mando y viceversa? Estas y otras muchas preguntas se hacen los miembros de la Oficina del ComFut de la Academia de Infantería, quienes acuden regularmente a reuniones y conferencias de la OTAN en las que se trata de poner en común los avances conseguidos por cada país.

Entrando a detallar los componentes de este subsistema, el casco, que ha sido diseñado por Fedur expresamente para este programa, cuenta con un visor ocular dotado de cortinilla al que llegan las imágenes adquiridas por los sensores del arma –que son transmitidos de forma inalámbrica desde ésta– así como las imágenes e información generadas por el sistema de navegación y de gestión táctica. De esta manera el soldado puede tanto observar como disparar de forma indirecta, lo que contribuye a su protección ya que no se ve forzado a asomar el cuerpo tras un muro o desde una esquina a fin de ver lo que sucede al otro lado de ella. Para la visión y navegación nocturna se ha dotado al combatiente de un Intensificador de Imagen monocular con tubo XR5 y pantalla de fósforo blanco, permitiendo al mismo tiempo el empleo del visor ocular en el que se recibe la información. Un micrófono y unos auriculares completan los elementos integrados en el casco.

Cada elemento del pelotón/equipo porta una radio ITT SpearNet provista de GPS preparada al 100% para trabajar en red mediante direcciones IP y de gestionar tanto voz como datos a 1 MBit/s. Resistente a las interferencias enemigas, su alcance en terreno abierto es de 1.300 metros y de 300 en terreno urbano, cuestión esta última que enseguida trataremos.

También novedosa resulta la aparición de un ordenador ultracompacto e inalámbrico Cobham en cuya pantalla se refleja un mapa del campo de batalla con las posiciones de las tropas amigas y de aquellas enemigas que se hayan detectado. Además de seis botones de funciones tiene mando de control de zoom, de centrado de mapa, de navegación y de acceso a herramientas. Este aparato ofrece también grandes ventajas a la hora de la navegación nocturna, permitiendo optimizar los recorridos y enlazar diversos puntos en menor tiempo que con los medios utilizados hasta ahora. En caso de fallo del sistema funciona en modo degradado, apareciendo en la pantalla una brújula que ofrece diversos datos de posición y la localización de los miembros del pelotón.

En la parte trasera del chaleco de combate se coloca un atalaje sobre el que se fija una unidad de acondicionamiento de la tensión eléctrica de la que se alimentan dos procesadores que permiten que todos los componentes del sistema funcionen de forma ágil. El primero se encarga de gestionar el ordenador y el GPS, y el segundo de todos los visores del casco, de la radio y del inalámbrico mediante el que se envían los datos del EFU y del ordenador, encontrando asimismo una memoria USB donde se almacena la información de los datos de la misión, la configuración del sistema y los parámetros médicos del soldado, tema del que hablaremos más adelante. Los procesadores se alimentan mediante dos baterías, cada una de ellas colocada en un costado del atalaje. Por último, una botonera inalámbrica permite poner en marcha el sistema o apagarlo, además de controlar varios de sus componentes.

Una radio con enorme potencial

Sabido es que enviar datos y mantener unas comunicaciones constantes es especialmente difícil en combate urbano, pues las señales se pierden debido a las numerosas paredes y a otros obstáculos. Con la adopción de la Oficina de la radio SpearNet de ITT Corporation, que funciona como un auténtico router inalámbrico, una vez desplegados todos los elementos de la red se amplía el alcance del enlace y se permite asegurar las comunicaciones entre todos los miembros del pelotón/equipo. Las pruebas realizadas confirman la posibilidad de transmitir datos de voz y radio desde un segundo piso hasta un sistema de alcantarillado, empleando sendas radios SpearNet en la habitación, la boca de la alcantarilla a nivel de la calle, el piso de la alcantarilla y, finalmente, la posición alejada en la que se encontraba el emisor/receptor.

Este sistema es capaz de atravesar cinco muros de mampostería en cualquier posición en la que se encuentre el combatiente. Si se trata de paredes de ladrillo las comunicaciones funcionan como si ni siquiera existiesen tales obstáculos. Otra prueba confirmó la correcta llegada de las comunicaciones en frecuencia alta con una diferencia vertical de tres pisos con suelo de mampostería y con una separación horizontal de dos habitaciones con paredes del mismo material.

La SpearNet tiene también capacidad de realizar saltos múltiples, es decir, cuando la información se envía a una dirección IP y un obstáculo impide localizar la misma, la señal va saltando de una radio a otra hasta llegar a una cuyo portador se encuentre en una posición tal que pueda llegar hasta dicha IP. En las pruebas españolas se han llegado a verificar hasta ocho saltos, lo que quiere decir que la información transitó por las radios de casi un pelotón hasta encontrar su camino.

Este sistema de ITT permite enviar tanto ficheros de gran tamaño como streaming de video junto a una comunicación de voz sin que haya un incremento sustancial en el retardo de la segunda, pues es inferior al segundo. En caso necesario se da siempre prioridad a la voz sobre los datos. En cuanto a los vehículos, estos emplean las actuales radios PR4G.

Como nos comenta el analista de este subsistema “hay que olvidarse del concepto de radio por mallas para pasar al de grupos de usuarios que trabajan en la misma frecuencia con un árbol jerarquizado a base de direcciones IP. Por otro lado, el actual Sistema de Mando de Combate (SIMACET) del Ejército no puede digerir a día de hoy toda esta información, por lo que hay que ver hasta dónde es capaz de llegar en ComFut en este aspecto para luego ir exigiendo desde abajo hacia arriba una adaptación a nuestro sistema”.

SS5: supervivencia

La protección del combatiente tiene también una gran importancia en este programa, pues no sólo se han tenido en cuenta la de tipo balístico y la NBQR, sino que también se ha considerado la defensa contra la detección térmica, acústica, electromagnética y visual por parte del enemigo, la protección contra la intemperie y la hidratación continua del organismo.

El chaleco balístico, con protección fija para nuca y cuello, protege contra las municiones ligeras así como contra ataques con cuchillos o bayonetas. Cuenta con la posibilidad de añadir placas adicionales de 2 kilos de peso, así como protecciones complementarias para la pelvis, el coxis y los hombros, compuestas de una mezcla de cerámica y fibra. En este chaleco se integra a su vez uno táctico del tipo MOLLE, posibilitando la integración de diversos complementos. Cuenta con un sistema de desprendimiento rápido para casos de emergencia (caída al agua, herida grave, etc.).

El ComFut contará también con gafas de protección balística de lentes intercambiables, previéndose la adopción de una pantalla contra los haces láser y la posibilidad de insertar lentes graduadas. Aún no se sabe si se optará por un modelo de una sola lente, aunque se nos comentó que se buscaría un producto de dimensiones reducidas.

Otro elemento relacionado con la supervivencia es el camuflaje, estudiándose diversos uniformes envolventes del tipo “ghillie suit” con reducción de la señal de calor que produce el cuerpo humano, destinados a los tiradores de precisión y a los equipos de reconocimiento. En el futuro se espera poder contar con tejidos miméticos que puedan adaptarse a los colores del terreno donde se encuentra el soldado. En cuanto al camuflaje del fusilero se está utilizando el patrón actual en servicio en el Ejército de Tierra, tanto el pensado para zona boscosa como para zona árida, descartándose de momento el uso de patrones pixelados. Al igual que ocurre con el traje para tiradores emboscados, el ComFut de segunda generación podría utilizar patrones adaptables al medio, pues se prevé que para entonces la tecnología permitirá tal posibilidad.

Para la protección contra los elementos climáticos se están empleando ropa interior térmica y diversos chaquetones, forros polares y guantes capaces de resistir temperaturas de frío extremas. Para los casos contrarios, es decir, para resistir las más altas temperaturas, se ha investigado la realización de un chaleco interno climatizador, con un peso deseable de 1,5 Kg. y un consumo limitado de energía. Esta pieza está provista de tubos de agua, la cual absorbe el calor del tórax y lo intercambia con el aire ambiente mediante una unidad externa. Se trata de un experimento que no ha dado resultados satisfactorios de momento. El ComFut también contará con un completo equipo NBQR, producido por la Fábrica Nacional La Marañosa, donde se han realizado unos exhaustivos estudios de laboratorio y de campo.

En cuanto a los guantes de combate, ofrecen protección anticorte y cuentan con un tratamiento ignífugo y antideslizante. Los miembros inferiores y superiores se protegen también con rodilleras y coderas resistentes a los impactos. Al ser elementos menos complicados que el resto de componentes el desarrollo de todos los productos de este subsistema ha sido rápido, por lo que podrían entrar en servicio inmediato en las Fuerzas Armadas, lo mismo que numerosas piezas del subsistema de sostenimiento, el cual veremos a continuación.

SS6 y SS7

El subsistema dedicado al sostenimiento comprende las raciones alimenticias, el equipo de hidratación, un botiquín individual para cada elemento del pelotón y uno colectivo, un kit de primeros auxilios contra la contaminación NBQR, una herramienta multiusos y otros pequeños elementos y herramientas que facilitan el día a día del combatiente. No hay aquí grandes avances ya que los productos disponibles en el mercado son lo suficientemente buenos como para no tener que emplear mucho tiempo y dinero en desarrollarlos más.

Cada combatiente tendrá una mochila en la que podrá portar los elementos necesarios para una misión de 24 horas. Dos módulos complementarios permitirán ampliar su capacidad de carga para adaptarla respectivamente a empleos de 48 y 72 horas. La idea es que el peso del sistema ComFut para una misión de 24 horas sea de 25 kilos o inferior.

El subsistema 7 hace referencia al sistema de simulación y entrenamiento táctico LASIM, consistente en una serie de sensores que se distribuyen sobre las prendas del combatiente gracias a un chaleco ligero y a un cubrecasco en el que se integran. Las armas también son equipadas con dispositivos LASIM, de modo que cuando el disparo (en seco) “alcanza” el sensor de un soldado éste sabe que ha sido herido. Los resultados se reflejan en un PC mediante un software específico. Los datos le llegan por señal HF gracias a diversas antenas, estaciones y controladores.

Además de todos estos sistemas, en la Oficina del ComFut se trabaja con otra serie de materiales e ideas para optimizar el rendimiento del soldado futuro. Por un lado se estudia el BIOSEN, un conjunto de sensores fisiológicos (extensímetros, acelerómetros, etc.) que miden el ritmo cardíaco y respiratorio del soldado y la temperatura de su piel, además de estimar su posición y movimiento y su estado fisiológico. En caso de detectar alguna alteración en el ritmo cardíaco o en la respiración el BIOSEN emite una alarma.

Otro de los elementos que se estudia es la creación de un calzado que produzca energía eléctrica gracias a recoger en su base la que el soldado produce al caminar. De esta manera se podría ayudar a alimentar el sistema ComFut, aunque de momento las pruebas realizadas han dado como resultado que la energía producida de este modo no es suficientemente significativa como para resultar rentable.

Asimismo, la Oficina ha llevado a cabo junto con el Instituto de Biomecánica de Valencia (IBV), un estudio antropométrico sobre una muestra de 500 hombres y mujeres del Ejército de Tierra, componentes extranjeros incluidos. Mediante un escáner se ha estudiado también el pie de cada uno de estos combatientes, teniendo en cuente su altura y peso y las posibles patologías del miembro inferior. De esta manera una vez estudiados los resultados no sólo se puede diseñar un mejor calzado para la tropa, sino que los resultados también son válidos, por ejemplo, a la hora de diseñar elementos como los asientos de los vehículos de transporte y combate.

Conclusiones

Desde la propia Oficina se nos facilitó un resumen de los principales logros alcanzados en el programa ComFut, así como de los retos que todavía hay que sobrepasar. Entre los primeros podemos señalar el haber alcanzado una conciencia propia y compartida sobre la situación en el campo de batalla, los avances en las comunicaciones de voz y datos simultáneos a nivel del soldado, la posibilidad de ver y navegar bajo cualquier situación, la disminución del fuego fratricida, la mejora en la puntería indirecta, la protección mejorada a todos los niveles y los sistemas de tiro empleados tanto para el G36 como para el AG36, algunos de los cuales se pueden emplear también en otras plataformas, como las nuevas ametralladoras MG4, e incluso de forma independiente en la palma de la mano para la observación del campo de batalla.

En cuanto a los retos, que no son pocos y delicados, destacan el de la miniaturización de los elementos que componen el sistema, la reducción de su peso y la del consumo energético y la integración en el futuro vehículo 8×8 que debe adquirir el Ejército de Tierra como reemplazo a los BMR. Otro reto supone la impermeabilización de todo el sistema, para evitar que si el soldado cae al agua o si se mueve en un medio muy húmedo éste quede inutilizado. La instrucción de los destinatarios del ComFut, principalmente la infantería mecanizada, es asimismo de suma importancia.

Y es que, como remarca el Coronel Ramos Barrera, todos estos avances tecnológicos no valdrían nada si se olvidase en el camino el adiestramiento del soldado, pues para que el Combatiente Futuro sirva a su propósito el infante debe tener una máxima calidad profesional y moral. Por ello, el Coronel termina su presentación para ARMAS con una cita de Patton: “quizá las guerras se hagan con las armas, pero son los hombres quienes las ganan”.

Notas: 1. Recuérdese por ejemplo que tras la desaparición de la Unión Soviética se “volatilizaron” también numerosos componentes NBQR, vendidos al mejor postor en el mercado negro, o el actual temor a que un triunfo de los islamistas radicales en Pakistán deje en sus manos el control del arsenal nuclear que posee este país, por no hablar del acceso de países como Irán o Corea del Norte a este tipo de armamento.

2. Como es lógico, cada país pretende fomentar su propia industria nacional, por lo que a la OTAN le resulta imposible crear un único programa común. Algunos países al margen de la Alianza, como por ejemplo Suiza, han mostrado su interés por adquirir el sistema que mejor se adapte a sus necesidades, en lugar de realizar un programa propio.

3. Cada país ha bautizado su programa de un modo diferente. Así por ejemplo, limitándonos a las siglas por cuestiones de espacio y poniendo unos pocos ejemplos, en Francia tenemos el FELIN, en Gran Bretaña el FIST, en Alemania el IdZ o en Suecia el Markus.

EL COMFUT BETA

COMFUTEn el momento de nuestra visita a la Academia de Infantería pudimos ver todo el equipo del prototipo BETA, detallándonos qué piezas había realizado qué empresa. Se nos dejó muy claro en varias ocasiones que lo que estábamos viendo (y por lo tanto lo que en este reportaje les mostramos en imágenes), no van a ser ni mucho menos los componentes finales del sistema, dado que como hemos comentado en el reportaje, cada pocos años se van a ir reemplazando piezas por otras más ligeras, compactas y avanzadas, de modo que el ComFut de segunda generación que aparezca allá por el 2020 no se parecerá casi en nada al que ahora pudimos observar en Toledo.

Aunque no sea una lista completa, veamos qué fabricantes manufacturan alguno de los principales componente del sistema:

• Fusil y lanzagranadas: Heckler & Koch

• Sistema EFU, intensificador y cámara térmica: Indra/EADS

• Visor holográfico: EOTech

• Linterna de luz blanca: Insight Tech-Gear

• Visor del casco: Thales Angenieux

• Fuente de alimentación: Amopack

• PC Ultraportátil: Cobham

• Radio individual: SpearNET de ITT Corporation

• Casco, chaleco balístico y táctico, guantes de combate, rodilleras y coderas: Fedur

• Calzado de combate: Iturri y Aideca

• Mochila de atalaje, mochila de equipo, mochila de hidratación, camilla desmontable para vehículo y ropa térmica interior: Iturri

• Herramienta multiuso: Leatherman Charge

• Biosen: Sener

Un G36E con futuro

Podemos decir con alivio que el Ministerio de Defensa eligió bien a la hora de adoptar el G36E ya que la Oficina del ComFut no ha dudado en que será el arma del soldado español de infantería durante largos años. No obstante, tal y como dejamos entrever en el cuerpo principal del artículo, el G36 debería ser modificado para adaptarse a todos los complementos diseñados para él.

Según el analista del subsistema de Armamento, con quien conversamos en Toledo, “en esta primera interacción que hemos realizado en el G36 todo funciona bien sin modificar el arma, pues el soldado no sólo es capaz de apuntar y disparar, sino que aumenta su capacidad para detectar el blanco, para observarlo, para reconocerlo y para adquirirlo antes de disparar. Ahora bien, si se realizan unas ligeras modificaciones en la culata y la empuñadura obtendremos un arma mucho más ergonómica. El guardamanos debería ser también más rígido, a fin de poder instalar una empuñadura delantera del tipo Grip-Pod, que integra en su interior un bípode, y debería ser más flexible a la hora de dejarnos instalar complementos. Si además eliminamos el asa de transporte tendremos un arma más compacta. Con la incorporación del nuevo NATO Accesory Rail se tendría por fin una métrica unificada y un producto que cumple las más estrictas tolerancias”.

Los modernos sistemas de puntería también reciben todo tipo de parabienes. “El soldado puede ahora geolocalizar un objetivo con sus coordenadas gracias al telémetro láser, la brújula y el GPS. El sistema de dirección de tiro hace más precisos los disparos que se realizan hacia blancos situados a más de 300 metros. El punto más interesante es la cámara de video que permite el tiro indirecto. Está dotada con un zoom de 1,5 aumentos, siendo posible recurrir a aumentos electrónicos de 2x y 4x.

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