Revólveres Smith & Wesson para el siglo XXI
No es ninguna novedad que las pistolas hace años que se hicieron con la mayor parte del mercado de las armas cortas. Sin embargo, los revólveres se mantienen entre la oferta de grandes fabricantes, y sin duda que la marca norteamericana Smith & Wesson sigue ostentando el honor de disponer de la mayor cantidad y variedad de estas armas en producción. Hoy conoceremos algunos de sus representantes nacidos ya en el nuevo siglo.
Por Luis Pérez de León
Fotos: A.F. Pérez de León S.L.
Este artículo incluye 14 imágenes con sus correspondientes comentarios en la edición impresa del número 333.
En los últimos años Smith & Wesson ha demostrado una extraordinaria capacidad para crear nuevas opciones con muy diferentes armas para ampliar su oferta. Las siglas M&P (Military & Police) se han añadido a una moderna línea de pistolas semiautomáticas que han alcanzado gran éxito, lo mismo que a diferentes rifles adaptables a múltiples usos, y sin olvidar nuevas aportaciones que en forma de rifles de cerrojo o carabinas completan el enorme catálogo de la marca de Springfield.
Sin embargo, y aunque las pistolas están consiguiendo muy importantes ventas en todo el mundo, incluso con importantes contratos desde estamentos profesionales, siguen siendo los revólveres quienes ocupan el grueso de ese catálogo, existiendo una enorme cantidad de modelos y versiones que alcanzan todo tipo de empleos, desde la defensa personal, el tiro deportivo o la hasta los expresamente diseñados para la caza.
Smith and Wesson sigue siendo el indiscutible líder mundial en la fabricación de revólveres y su ya más de siglo y medio de experiencia y tradición son mucho más que una garantía para que la mayoría de los amantes de este tipo de armas –que se demuestra que aún son muchos–, permanezcan fieles a esta marca, quien por otra parte no deja de evolucionar en buena medida sus revólveres con nuevas opciones.
La variedad y cantidad es de verdad impresionante, tanta que se necesitarían quizás cientos de páginas para trasladarles al menos unas imágenes y algún comentario sobre cada uno de los revólveres que S&W tiene hoy en producción, lo que escapa de nuestras posibilidades como seguro comprenderán.
Aún así, vamos a aprovechar tres revólveres S&W (cedidos por el importador de esta marca en España, la empresa Borchers S.A., de Guernica), para conocer algunas de sus particularidades e innovaciones.
Los tres comparten el utilizar el mismo cartucho, el .357 Mag, y también el tipo de armazón y esquema mecánico, aunque con rasgos que los diferencian en materiales y detalles constructivos. Los tres pertenecen además a esa nueva generación nacida ya en el Siglo XXI y dispuestos para seguir manteniendo el lugar de privilegio que su marca significa en la historia de este tipo de armas. Son sólo una breve ejemplo de lo que S&W ofrece, y se llaman: 520, 620 y 586 PC.
Dijimos que estas armas compartían el disparar el cartucho .357 Magnum (y por ello mismo también todos los tipos del .38 Spl), por lo que deberemos al menos comentar que el .357 Mag fue creado por S&W nada menos que en 1935 y puesto en el mercado junto al revólver Modelo 27 que empleaba el armazón de tipo “N”, el más grande de la marca hasta hace sólo unos años, cuando aparecieron los cartuchos que podríamos llamar “Supermagnum” como los .460 ó 500.
Dos décadas después, S&W ofrecía la posibilidad de disparar el .357 en armas de tamaño más reducido y portables, con lo que su Modelo 19 de armazón “K” (el de tipo mediano), acaparó buena parte de las ventas en ese segmento, sobre todo destinado a los muchos miles de agentes policiales que venían demandando un arma de ese tipo y en ese calibre durante ya mucho tiempo.
Tras otros veinte años S&W se anotaba un nuevo e importante éxito al lanzar los modelos 65 y 66 que eran versiones del M-19 pero fabricados en acero inoxidable, y con la diferencia de disponer de miras fijas o con alza ajustable, respectivamente.
Pues bien, el traer ahora a la memoria esos modelos es porque los actuales 520 y 620 reemplazan precisamente a los 19 y 66.
Como la propia S&W comentaba en su presentación, el 520 era el sucesor del famoso y resistente modelo 19. El nuevo revólver incluía nuevas soluciones tecnológicas y en procesos de producción para ofrecer aún mayor resistencia y durabilidad. Sin duda, en este apartado lo que más llama la atención en el cañón construido en dos piezas, puesto que la que se nos presenta en el exterior es de hecho una cubierta que envuelve al auténtico cañón. Es un concepto similar al que se empleaba en los revólveres Dan Wesson de cañones intercambiables, aunque en este caso no exista dicha posibilidad y que, en mi opinión, obedece fundamentalmente a ventajas en cuanto a los costes de producción, aunque el fabricante anuncie que con este sistema se acrecienta la precisión; un rasgo que, en todo caso, no les ha faltado nunca a los revólveres Smith & Wesson precisamente.
Otra diferencia fundamental con sus predecesores es que ambas armas se basan en el armazón de tipo “L” (que luego comentaremos al tratar el modelo 586), de dimensiones algo mayores que el “K”. También entre los nuevos destaca el distinto tipo de material empleado en su fabricación, siendo el 620 construido en acero inoxidable –como lo eran los 65 y 66–, mientras que el 520 monta armazón de acero al carbono e incluye la particularidad de que su cilindro es de titanio.
Por supuesto, otro detalle a destacar en cuanto a diferencias es que la capacidad es de siete cartuchos en los nuevos en vez de los seis de los antiguos y generalmente considerados como tradicionales en este tipo de armas.
Diferentes son también los elementos de puntería, puesto que si ambos modelos equipan el mismo alza, la ya clásica y excelente que conocemos desde hace mucho en los revólveres de esta marca y de excelente funcionamiento y precisión de ajuste, la del 620 monta tablón con apertura rectangular con borde blanco de contraste, que se complementa con un punto de mira en rampa y con inserto de plástico rojo, mientras que la del 520 tiene la ventana en forma de una marcada “V” para favorecer la rapidez en la toma de puntería en combinación con el peculiar punto de mira de alta visibilidad o “HI-VIZ” de color naranja.
Lo que se mantiene prácticamente invariable en todos los revólveres de S&W es la configuración de sus mecanismos, conservando unas excelentes simple y doble acción, que se traducen en gatillos de respuesta limpia y neta, sin el más mínimo arrastre tampoco en estos revólveres de los que hemos dispuesto en esta ocasión, mostrando en el dinamómetro una presión que rondaba los 1,8 Kg para la simple acción en ambos casos, y una doble asimismo suave y sin asperezas en torno a los 4,4 Kg.
En el mecanismo sigue por supuesto presente el fiable dispositivo que en forma de robusta barra de acero impide que el martillo alcance la aguja percutora hasta que el disparador no está totalmente oprimido, si bien en las armas fabricadas desde hace unos años la aguja se sitúa en el armazón y no integrada en el propio martillo percutor, como fue norma en los S&W durante muchas décadas.
También como elemento de seguridad añadido, los modernos revólveres de esta marca cuentan con la posibilidad de bloquear su mecanismo de disparo mediante una llave que se opera desde un pequeño dispositivo situado por encima del pestillo de apertura del cilindro, y al margen de que se acompañen de cables con candados integrados para evitar su uso por manos no autorizadas.
Distintas también, como puede apreciarse en las fotografías que acompañan este texto, son las cachas: monopieza, semienvolventes, de goma y con rebajes para los dedos en el 620, y asimismo cerradas por delante, pero de madera y sin ningún tipo de cuadrillado en el de acabado negro.
Como es también habitual en la práctica totalidad de las armas de producción estándar de S&W, estos revólveres se presentan en un estuche-maletín fabricado en plástico de alto impacto y de color azul de buena calidad, donde asimismo se incluyen elementos de limpieza, manual de instrucciones, garantía, etc.
Les aseguro que el 586 tiene para mí una significación muy especial, pues sobre él fue el primer artículo que escribí para la Revista ARMAS, nada menos que en 1982.
Dispuse del revólver desde un amigo norteamericano destinado en la base aérea de Torrejón de Ardóz, y él lo acababa de conseguir desde los Estados Unidos, siendo entonces una auténtica novedad en el mercado.
S&W lo había presentado en el último Shot Show y representaba un notable cambio en su línea de “six guns”, pues con él nacía un nuevo tipo de armazón –el tipo “L”–, que se situaba por dimensiones entre los grandes “N” y los “K” de tipo medio.
Con esa aportación se planteaba una ventaja a la hora de disparar municiones potentes, como era el caso del .357 Magnum, y precisamente en ese sentido se había incluido en el diseño un contrapeso integrado bajo el cañón de cara a minimizar el retroceso y favorecer con ello una secuencia de tiro más rápida.
El argumento es indiscutible, sin duda, pero me atrevo a pensar que el “toque” estético y funcional debería también tener algo que ver con la silueta de los cañones de otros varios revólveres (Colt Python, Korth, Dan Wesson, etc.), que los incluían. El 586 fue un éxito y de él se han fabricado versiones con cañón de 2 1/2, 3, 4, 6 y 8 pulgadas, al margen de que no pasó mucho tiempo hasta que apareció el modelo 686 inoxidable.
El otro protagonista de este reportaje es un 586, una versión producida en serie limitada por el Performance Center de S&W, que como ya hemos comentado en alguna otra ocasión es una especie de departamento especializado de la fábrica, donde un numeroso grupo de expertos artesanos se encargan de ajustar y preparar específicamente cada arma, independientemente que la marca produzca modelos más o menos diferentes para ser comercializados sólo con el distintivo sello de este “taller custom”.
Las diferencias comienzan ya por el lujoso maletín donde se entrega este 586 PC, un arma que incluye además dos diferentes juegos de cachas para adaptarse a la ocasión o al gusto de su poseedor.
Destaca también la “ventana” practicada el la zona superior del cañón, o mejor dicho en la prolongación de éste, para servir como freno de boca y reducir la reelevación tras el disparo. También en esta zona, pero por la parte inferior, se ha modificado el diseño del contrapeso, dándole un cierto ángulo a su frontal para favorecer el enfunde.
Respecto al funcionamiento, si el de sus hermanos ya era muy bueno, hay que reconocer que su gatillo demuestra aún “más dulzura” tanto en simple como en doble acción, y hasta unos cuantos, bastantes, gramos menos en cada caso. Un excelente revólver y un exclusivo capricho además.
Como les dije, hay decenas y decenas de opciones, revólveres Smith and Wesson para todos los usos y ocasiones; clásicos renovados que siguen demostrando su validez y atractivo para millones de usuarios en todo el mundo.
MODELO Long. total Cañón Peso Capacidad Armazón Cachas Miras
• 520 241 mm 102 mm 824 g 7 Acero Carbono Madera Ajustables
• 620 241 mm 102 mm 1049 g 7 Acero Inoxidable Goma Ajustables
• 586 PC 203 mm 76,2 mm 680 g 7 Acero Carbono Madera/Goma Ajustables
URL: http://www.revistaarmas.com/?p=3062






















ARMAS 355







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