“Bodyguard”, lo último de Smith&Wesson
Cuatro de la tarde del 18 de enero. Estoy en una conocida armería de la ciudad de Las Vegas haciendo cola junto a varias decenas de profesionales de la prensa especializada internacional. El motivo no es comprar armas ni complementos; tampoco realizar unas prácticas de tiro en sus galerías. Lo que a todos nos ha llevado hasta allí es la presentación de una primicia mundial: la nueva gama de armas “Bodyguard” de Smith & Wesson.
Por Octavio Díez Cámara
Fotos: autor (salvo indicadas)
Este artículo incluye 23 imágenes con sus correspondientes comentarios en la edición impresa del número 334.
Tras unos treinta minutos de espera entramos a una sala acondicionada al efecto. Hay numerosos carteles a nuestro alrededor que nos dan una idea de lo que se nos va a mostrar. Sobre la mesa que preside hay varias armas cortas, aunque todavía no nos podemos acercar a ellas.
En pocos minutos empieza una charla en la que se nos informa que vamos a ser partícipes de una significativa novedad. S&W, que es la principal firma productora de armas en los EE.UU., y una de las más relevantes del mundo, va a ampliar su ya impresionante gama. Se trata de un paso más dentro de su plan de futuro a corto y medio plazo. Ante nosotros se presentan los responsables de su diseño y sus palabras hacen hincapié en las notorias y excepcionales cualidades de la nueva gama “Bodyguard”.
Quien estas líneas escribe para ARMAS está bastante acostumbrado a conocer todo tipo de novedades del sector y ha asistido a numerosas pruebas de diseños que han ido surgiendo en distintos entornos, pues lleva haciéndolo durante más de dos décadas. En esta ocasión se trata de un producto muy concreto, pues por tamaño, prestaciones y configuración va dirigido a dos segmentos de clientes muy determinados: de un lado, los profesionales que requieren un arma corta con la que salir airosos de una situación complicada y, de otro, los civiles que pueden adquirirla para garantizar su seguridad personal y la de sus familias.
Personalmente no me encuentro entre ninguno de esos colectivos, por lo que algunos de los detalles en los que ellos inciden para “afianzar” las hipotéticas cualidades de lo que se presenta no me llaman mucho la atención. Pero ésta se me “activa” –iba a usar la palabra dispara, pero el símil puede…– cuando uno de los prototipos llega a mis manos para conocerlo en directo. Se trata de una semiautomática especialmente compacta y ligera, cualidades que la hacen atractiva por sí misma. Para las dimensiones que tiene encaja bien en mi mano, de tamaño medio, lo que ayuda a manejarla y encararla sin problemas. Sin embargo, es el emisor láser que integra el que despierta mayor interés. Es fácil apuntarla a un blanco situado a una distancia corta, y ello puede hacerse de forma especialmente instintiva, sin tener que llevarla a una posición por delante de los ojos.
Comprendo entonces cuáles son las cualidades que S&W ha buscado en ese modelo y que estriban en una capacidad dinámica especialmente activa, para buscar una reacción inmediata con la que hacer frente a una amenaza o, simplemente, desescalar una tensión. Mentalmente inmerso en sus cualidades, a mis manos llega otra novedad. Se trata de un pequeño revólver que, en términos generales, sigue la misma filosofía de uso y destaca por su más que correcta elaboración en diseño, mecanización y materiales, y que también, como la pistola, incluye un emisor láser.
La popularización de ese tipo de accesorios se inició ya hace unos años de la mano de firmas tan conocidas como Crimson Trace. Primero surgieron modelos de láser que podían instalarse en distintos tipos de armas cortas y largas. Últimamente, empresas como la reseñada y otras han ido llegando a acuerdos puntuales con alguna de las fábricas de armas más importantes para ofrecer modelos concretos que los lleven instalados, economizándose así el precio final y facilitando las cosas al potencial comprador.
La presentación acaba pronto y somos invitados a pasar a una galería de tiro donde valorar ambos modelos por nosotros mismos. Con cierta rapidez nos ponemos gafas y cascos y me proveo de varias cajas de cartuchos –no se ponen límites– dispuesto a comprobar, en primera persona sí aquellos modelos tienen algo que resaltar o son un mero “bluff” comercial.
En la galería de tiro, con un centenar de cartuchos Hornady “Critical Defense” para la prueba –que lástima tirar esos cartuchos cargados con proyectiles de alta capacidad de deformación a un blanco de papel y no hacerlo contra gelatina balística que permitiese conocer más de sus efectos especiales–, me dispongo a valorar las cualidades de ambos modelos.
Comienzo por la pistola, arma que reconozco me atrae más por su diseño atractivo y dimensiones. Toda ella ha sido concebida en torno a la filosofía de empleo que se le quiere brindar. Los distintos botones y palancas de activación tienen, pese a su pequeño tamaño, una ubicación idónea y unas dimensiones más que correctas. Es innegable que se ha hecho un buen trabajo en ese sentido, pues es más que cómodo liberar el cargador o liberar la corredera cuando ésta queda en posición retrasada indicando que ya no quedan más cartuchos.
La ergonomía general queda reforzada por el armazón realizado en material sintético. Su tacto es especialmente agradable y se sujeta bien con una o con ambas manos, incluso cuando éstas son más grandes que la talla media.
Para alimentar el primer cartucho en la recámara se han previsto cinco ranuras o muescas de armado en la corredera y con una inclinación muy adecuada. Una vez que el cartucho está listo para ser disparado, puede activarse la palanca de seguro del costado izquierdo, la que está más retrasada de las tres para portarla con total seguridad. Para desactivarla, sólo hay que realizar un leve movimiento hacia abajo. Además, mirando desde arriba, se ve parte del casquillo en la recámara, un buen “indicador” visual para saber si el arma está o no en situación de uso.
Disparé con ella medio centenar de tiros del .380 Auto –ó 9 mm Corto– sin que se produjese ninguna interrupción, incluso cuando intenté apurar el ritmo de fuego haciendo los disparos en secuencias muy rápidas. Incluso en ellas, se sujeta bien y es fácil encararla al objetivo. Las miras incorporadas en su parte superior, de las que hay que destacar el alza tipo “Novak”, ayudan a ello, al margen, por supuesto, del propio emisor láser que se activa pulsando un botón localizado en la parte delantera del armazón.
Las agrupaciones que conseguimos, sobre blancos situados a 10 metros, fueron bien satisfactorias. En general, me gustaron las reacciones y la capacidad dinámica de un arma que puede llevarse con suma facilidad en un bolsillo, de forma que se tenga siempre a mano para garantizar la mejor capacidad de respuesta, además, sin duda que el láser puede ser una ayuda muy útil en muchas ocasiones, sobre todo en condiciones de luminosidad adversa, ayudando también como elemento disuasorio en determinadas situaciones de tensión.
Tras acabar con la “Bodyguard” pasamos a valorar el revólver de la misma serie. Sin ser un tipo de arma que personalmente me guste mucho, tengo que reconocer que el diseño de este “chato” es más que acertado. Al tener buena parte de sus elementos fabricados en polímero es sumamente ligero. Su empuñadura, pese a ser pequeña, permite asirlo con control y facilidad. El mecanismos de doble acción puede ser especialmente indicado en un arma específica de autodefensa, y sin martillo percutor externo que pueda engancharse con la ropa al desenfundar.
Cargué los cinco cartuchos de su cilindro y disparé en una secuencia lenta para comprobar que sus mecanismos –S&W asegura que ninguno ellos ha sido aprovechado de modelos precedentes–, funcionaban a la perfección… y de ello puedo dejar constancia. Repetí varias veces en secuencias cada vez más rápidas, buscando comprobar mi “teórica” capacidad de respuesta y la del arma. En todas ellas, y con el blanco situado entre 5 y 15 metros, no fallé ni una sola vez; se empuña bien y se encara con suma facilidad. Sólo resaltar que no me acabó de convencer la forma de activar el láser, pues hay que mover una palanca situada tras el tambor y no es un movimiento muy “natural”. De hecho, el usuario tendrá que hacerlo antes de encarar el objetivo y pensarlo antes; la emisión continua del haz láser puede ser disuasoria, pero también identificar nuestra posición. ¡Vaya dilema!, usarlo o no.
Los responsables del diseño de ambas armas, con los que hablamos durante un buen rato, nos comentaron que tienen previsto comenzar a producirlos en serie a partir de la primavera, aunque podría retrasarse su introducción un par de meses en función de las previsiones del departamento comercial que apoya todo el proceso. Nos explicaron también que en ellos el usuario encontrará el láser, un complemento que comprado aparte en los Estados Unidos puede costar entre 175 y 225 dólares adicionales al arma. Su opción es más económica. Han previsto que la pistola cueste sobre quinientos/seiscientos dólares y que el revólver se ofrezca por una cantidad algo inferior, aunque podría haber algún ajuste en esas cifras.
La pistola “Bodyguard”, que en S&W recibe el código de referencia 109380, tiene unas características de las que nos vamos a hacer eco. Recamarada al 380 Auto –el 9 Corto español–, tiene capacidad para seis cartuchos en su cargador, más otro en la recámara. Incorpora mecanismos de disparo de sólo doble acción, bastante suave en su accionamiento y con un recorrido de gatillo agradable y no excesivamente largo. Su longitud total es de 5,25 pulgadas, ratio que en el caso de la altura es de 4,1. El grosor, de .75” –unos dos centímetros– se agradece para poder llevarla con mayor comodidad. También es de agradecer que el peso total sea de 335 gramos, cifra a la que hay que añadir los cartuchos. El cañón tiene 2,75” de longitud, suficiente para el fin pretendido; incluye miras convencionales bastante mejor elaboradas de lo que es clásico en las de su tipo y un módulo emisor láser situado en la parte frontal del armazón.
Este último, obra de Insight, supone de hecho una de sus principales aportaciones. Si se presiona una vez sobre el botón activador se consigue un haz pulsante, que es especialmente brillante. Si se vuelve a pulsar, otro constante; y una tercera activación lo apagará. Es ajustable en elevación y deriva y se alimenta con dos pequeñas baterías tipo 357 que pueden encontrarse en cualquier tienda. Sus controles son totalmente ambidiestros y es capaz de estar encendido durante tres horas seguidas, lo que asegura un período de servicio bien prolongado en condiciones de empleo normal.
Respecto de la pistola, tanto la corredera como el cañón, los elementos de puntería y otras pequeñas partes internas están fabricadas en acero. Han recibido un tratamiento externo en “Melonite”, acabado resistente y atractivo. Tres palancas, como ya hemos comentados, permiten desmontar el arma, liberar la corredera de su posición de reposo cuando se queda abierta tras agotar la munición, o actuar sobre el seguro manual. Su diseño es muy ergonómico y compacto, además de que el arma resulta sumamente ligera. Otros detalles interesantes son que las miras fijas son ajustables, que la cacha es integral en el armazón y está bien resuelta, o que el cargador incluye un elemento sintético en la parte inferior para poder asirla con mayor comodidad. Mecánicamente hablando, los mecanismos de doble acción permiten realizar, en el caso de que fallase la percusión sobre un cartucho, un segundo o tercer intento antes de desestimarlo.
Sobre el revólver “Bodyguard” podemos apuntar que su armazón es de pequeño tamaño y S&W anuncia que de una nueva generación. Este arma, fácilmente ocultable por su peso contenido y dimensiones generales, ha sido concebida para aprovechar las capacidades de los cartuchos del .38 Special +P, municiones con un notable poder de parada y sumamente controlables en secuencias rápidas de disparo. Sólo caben cinco en el cilindro, aunque es una cantidad más que suficiente para situaciones normales. Además de sus básicas y convencionales miras, señalar que cuenta con emisor láser en el costado derecho, localizado retrasado respecto al cilindro; su activación es ambidiestra y el diseño y responsabilidad corren de mano de la reputada firma Insight.
Del mismo, al que S&W ha dado la referencia 103038, hay que reseñar que el armazón tiene dos partes. Una, la inferior, de polímero reforzado con acero. La superior de es aluminio forjado del tipo 7075. El cilindro tiene un tratamiento especial en su parte exterior –PVD coating lo designa el fabricante– y se abre con un mecanismo ambidiestro localizado en la parte superior trasera. Es de acero como el cañón. En cuanto a las dimensiones totales de este modelo, señalar que mide 6,6 pulgadas y su cañón es de 1,9”, suficiente para conseguir la precisión que se busca. La activación de sus mecanismos es suave, pues están bien conseguidos. La cacha es de una pieza y está fabricada en una goma que es especialmente agradable al tacto. Carece de martillo externo y la configuración es del tipo DAO (Double Action Only). Su peso es de 405 gramos sin contar los cinco cartuchos.
Por lo que nos dijeron, hacia el verano podrían comenzar a llegar estos diseños a España, donde seguramente contarán con bastantes adeptos entre el entorno más profesional, aunque creo que sobre todo gustará la semiautomática “Bodyguard”. Aparentemente, y tras nuestras pruebas iniciales, ambos productos están bien elaborados y conseguidos. Sólo algunos detalles del sistema de activación del láser del revólver no me convencieron demasiado, aunque personalmente estoy acostumbrado a otras opciones.
En todo caso, señalar que se trata de dos uevos modelos muy satisfactorios y con prestaciones que a la mayoría agradarán. Les informaremos más detalladamente cuando hayan llegado a nuestro país.
Desde aquí, agradecemos a los responsables de S&W su amabilidad para que pudiésemos valorar en primera persona y para nuestros lectores las cualidades de estos diseños tan novedosos y exclusivos.







