Lanzagranadas RPG-7: La otra “inseparable” de la guerrilla

Al poco tiempo de su aparición el Kalashnikov se convirtió en un icono de los movimientos revolucionarios y terroristas en todo el mundo. Una segunda arma nacida en la U.R.S.S. a comienzos de los 60, igualmente difundida a nivel internacional, sigue inspirando hoy en día mucho más temor por sus devastadores efectos que el famoso fusil de asalto. Se trata del lanzacohetes RPG-7, inseparable compañero de los AK tanto en los ejércitos del Pacto de Varsovia como en los incalculables grupos revolucionarios del planeta.

Texto:  Juan Pablo Lasterra / Fotos: U.S. Department of Defense (DoD)

“RPG, RPG!”. Esta exclamación, repetida frenéticamente en combate por los soldados estadounidenses a lo largo de varias décadas, es lo último que desea oír un combatiente del “Tío Sam” a bordo de un vehículo terrestre o un helicóptero. Y es que los cohetes del RPG-7 han sido culpables de centenares de bajas en Vietnam, Somalia, Irak, Afganistán… Ni siquiera la propia URSS se libró de sufrir los efectos del arma, ya que los mujaidines afganos se hicieron con un considerable lote de ellos en la época de la ocupación soviética, utilizándolos con gran maestría contra columnas de suministros en los pasos montañosos más angostos, e incluso derribando helicópteros de transporte que realizaban un vuelo bajo entre las montañas.
Pero los helicópteros más famosos víctima de un RPG-7 son sin duda los Black Hawk MH-60 de código Super 61 y Super 64, derribados en Mogadiscio el 3 de octubre de 1993 durante la fallida intentona de capturar al “señor de la guerra” somalí Mohamed lanzagranadas-21-foto-us-dod.jpgFarrah Aidid, operación que acabó con la muerte de 18 soldados estadounidenses y uno malayo y con varios miles de bajas entre la guerrilla y la población civil de la capital. Durante la acción, otro MH-60 resultó gravemente dañado por un cohete de RPG-7 justo cuando los comandos estadounidenses descendían de él por rappel hacia tierra, aunque pudo regresar a la base. Los RPG se anotaron también la destrucción de un camión de transporte de siete toneladas, donde murió uno de los soldados estadounidenses, y de un transporte blindado Condor, donde falleció el soldado de nacionalidad malaya.
Israel utilizó durante largos años los RPG-7, capturados a las guerrillas palestinas y a los diversos ejércitos árabes contra los que combatió a lo largo de su corta historia. En las dos guerras de Chechenia, especialmente durante la batalla de Grozny acaecida en agosto de 1996, se demostró que pequeños grupos de guerrilleros bien coordinados pueden destruir con disparos de RPG-7 columnas completas de carros blindados y transportes de tropas que se hayan aventurado en el interior de una ciudad.

Duelo atípico en Francia

Además de Asia, Oriente Medio y África, el RPG-7 ha sido y es utilizado por guerrillas centro y sudamericanas. En Europa, las fuerzas del orden y las unidades militares no se han librado de sus ataques, ya que grupos terroristas como ETA o el IRA irlandés lograron hacerse con varios ejemplares, sobretodo en el segundo de los casos. En Francia se han llegado a cometer asaltos a furgones bancarios en los que delincuentes de origen magrebí los han usado para volar el blindaje del vehículo sin dar tiempo siquiera a que los ocupantes lo abandonasen.
En un caso mucho más grave y poco conocido fuera de Francia, el 2 de septiembre de 2001, en la localidad de Beziers, un joven islamista francés instruido en Bosnia atacó con un RPG-7 la comisaría de policía, volando por los aires un vehículo de patrulla, cuyos dos pasajeros salvaron la vida de milagro. Tras matar a un civil con una ráfaga del Kalashnikov que también llevaba en su poder, el terrorista fue acorralado por la unidad GIPN perteneciente a Marsella. El jefe de la misma, ante la imposibilidad de acercarse a él, logró convencer al terrorista con el uso de un altavoz de que su acción contra civiles no era la esperada de un “soldado” y le emplazó a combatir contra el GIPN en un descampado del exterior de la población. Llegado al lugar, el joven salió de su coche empuñando el RPG-7, aunque cuando vio a los agentes lo reemplazó por su Kalashnikov. Tres tiradores de precisión del GIPN le abatieron con un disparo coordinado. Dos de las tres balas acertaron en su cabeza aunque la tercera se perdió en el aire, por fortuna sin alcanzar a nadie.
El uso intensivo del RPG-7 trajo consigo que los constructores de vehículos para Infantería tuviesen que pensar en nuevas protecciones, pues los tradicionales blindajes no bastaban para evitar la penetración del cohete. Surgieron así los blindajes reactivos, placas que contienen una pequeña carga que explota nada más hacer contacto el cohete con su superficie, destruyendo este antes de que penetre el blindaje pero, ese es su defecto, exponiendo a la infantería desmontada a los efectos de su propia explosión.
En Irak es por ello más frecuente ver una protección ciertamente aparatosa de los vehículos aunque mucho más simple, más barata y menos peligrosa para las propias tropas. Se trata de una serie de rejillas cuya separación es inferior al diámetro del proyectil, por lo que este quedaría atrapado antes de llegar a tocar el vehículo, al menos en teoría. Conozcamos ahora la historia y las características de este peculiar lanzacohetes que, como hemos visto, supone una amenaza importante tanto para las tropas embarcadas como las que operan a pie.

Nacido tras la Segunda Guerra Mundial

Las tropas soviéticas que combatieron contra las alemanas en la Segunda Guerra Mundial capturaron miles de ejemplares de un sencillo lanzacohetes anti-tanque que con el nombre de Panzerfaust había sido distribuido en masa a la infantería y al ejército popular (Volksturm), que se formó a base de niños y ancianos para defender Berlín de su inevitable caída. En el mismo conflicto los alemanes habían utilizado un lanzacohetes más sofisticado, el Panzerschreck y los estadounidenses y británicos contaron con armas de similar fin, respectivamente el M1 Bazooka y el PIAT.
Terminada la guerra las autoridades soviéticas querían dotar a sus infantes con un arma similar, individual, ligera, barata, fácil de fabricar y de manejar que permitiese a un soldado acabar de un disparo con un tanque. En 1949 aparecía así el RPG-2, fabricado en la planta mecánica de Kovrov. El RPG-2 usaba un solo modelo de cohete, el PG-2, con cabeza HEAT, siglas que responden a “alto explosivo anti-tanque”. El lanzador era básicamente un tubo abierto por ambos lados en el que se introducía por su parte delantera el PG-2. Un cilindro de madera recubría parte del arma para aislar al tirador del calor y permitir asirla más confortablemente. La carga propulsora, que usaba pólvora negra, quedaba dentro del tubo mientras que la cabeza, de tipo cónico, sobresalía del arma.
El soldado armaba un martillo externo y apuntaba desde una mira abierta. Apretaba entonces el disparador, de acción simple y situado en una empuñadura con pistolete situada cerca de la boca del arma. En el momento del disparo los gases se proyectaban por la parte trasera, creando un rebufo de gran peligrosidad para cualquier soldado que estuviese situado a menos de 20 metros de dicha salida. El cohete podía llegar a unos 150 metros de distancia gracias a seis aletas estabilizadoras que se abrían durante el vuelo, aunque no era de gran precisión.
El RPG-2 fue fabricado también en China con la designación de Tipo 56, con una granada ligeramente mejorada bautizada como Tipo 50. Tuvo una gran difusión en el Vietcong y en la guerrilla del Vietminh durante la guerra de Vietnam y también llegó a manos de terroristas del IRA. Algunos países como Cuba lo compraron en grandes lotes.

Un RPG-2 refinado

20070907adf8218490_111.JPGEn 1961, tras varios años de estudios para mejorar el arma, aparece en la Unión Soviética el RPG-7, de funcionamiento similar a su antecesor pero con varias ventajas sobre aquel. La primera de ellas es la óptica desmontable PGO-7 de 2,7 aumentos, dotada de una parrilla ideada para calcular la distancia del tirador a un carro de combate que tenga una altura exacta de 2,7 metros, lo que merma su eficacia y obliga al tirador a hacer uso de memoria. Este sistema permite ajustar también el tiro según la dirección del viento. En caso de que esta óptica se rompa el RPG-7 conserva miras mecánicas abatibles.
Para facilitar el tiro, el RPG-7 cuenta además con una empuñadura situada inmediatamente detrás de la que contiene el conjunto disparador. El modo de uso de ambas empuñaduras es asir la del disparador con la mano derecha mientras que con la izquierda, y el brazo doblado ligeramente hacia adelante y abajo se agarra la segunda, aunque en numerosas imágenes procedentes de distintos países se puede contemplar a soldados que utilizan la mano izquierda para usar el disparador mientras que echan el brazo derecho hacia atrás para agarrar la empuñadura de respaldo.
El RPG-7 tiene en su extremo anterior una tobera que permite una mejor dispersión de los gases. El último de los avances lo vemos en el propio cohete, que usa pólvora sin humo y que cuenta con un propulsor interno que se pone en funcionamiento una vez que la unidad ha recorrido una decena de metros en el aire. Esta propulsión extra permite al cohete alcanzar el medio kilómetro de distancia de rango efectivo.
La doctrina soviética de empleo del arma marcaba que el RPG-7 sería utilizado por un granadero provisto de dos cohetes metidos en unas cajas cilíndricas y respaldado por un fusilero que transportaba tres más con sus respectivas cargas propulsoras en una mochila especialmente concebida para ello. En ésta también se guardaban dos destornilladores, una llave inglesa y una escobilla de limpieza, herramientas diseñadas expresamente para el lanzacohetes.

Cohetes para distintos cometidos

El primer cohete fabricado para el RPG-7, de 85 mm, fue el PG-7VM de tipo HEAT, cuya espoleta piezoeléctrica se encuentra en la punta de la cabeza, cerca de la carga. El funcionamiento del RPG-7 es similar al del RPG-2, aunque el proyectil cuenta con cuatro aletas estabilizadoras en lugar de seis. A la hora de usar el arma el granadero debe colocar la carga propulsora en la parte anterior del cohete y luego introducirla por la boca del tubo. Algunos usuarios realizan apaños en el detonador, tales como poner una cubierta de plástico que evita que el detonador se accione si el cohete cae al suelo durante un combate.
El éxito del arma, que pesaba descargada y con visor 6,3 kilos, fue instantáneo y se vendió a más de 50 países, además de ser distribuido, como hemos visto antes, a infinitos grupos guerrilleros y terroristas. Bulgaria, Rumania, China, Irán, Irak y Pakistán fueron los países que adquirieron licencia para fabricarlo. El modelo chino Tipo 69 mejoró el original pues en él se incluye un bípode plegable, miras mecánicas ajustables, refuerzo de la protección contra el calor, un asa abatible de transporte y un visor mejorado.
Para aumentar las prestaciones del arma fueron apareciendo en el mercado diversos tipos de cohetes diferentes. En 1977 se crea el PG-7 VL de mayor capacidad penetrante. En 1988 aparece la versión VR de doble cabeza. La primera carga hacía estallar la protección reactiva del tanque y abría un hueco que permitía penetrar a la segunda en el interior del mismo, donde hacía explosión. Al mismo tiempo se oferta la cabeza termobárica de forma cilíndrica TBG-7V, tremendamente efectiva en combate en población, pues crea una bola de fuego que consume el oxígeno presente en los espacios cerrados de los edificios.
Once años después se presenta el OG-7V de fragmentación, especialmente diseñado para la lucha contra la infantería desmontada y que se distingue por su pequeño tamaño. El VR y el TBG tienen un alcance eficaz de unos 200 metros debido a su peso y forma, mientras que el OG alcanza los 350 debido a que por sus reducidas dimensiones lleva una carga propulsora menor. Además de la U.R.S.S., otros países han creado diversas variantes nacionales de estos cohetes.
La única modificación del RPG que se permitieron los técnicos soviéticos fue la variante RPG-7D de 1968, que se separaba en dos partes para permitir ser utilizada por tropas paracaidistas. También apareció un RPG-16 con un diámetro de 58 mm y un cohete HEAT capaz de alcanzar los 800 metros de distancia. Este proyectil se disparaba mediante el método de ignición eléctrica y debía ser completamente introducido en el interior del arma antes del disparo. El RPG-16 no alcanzó la difusión de su antecesor y no suele ser muy común su avistamiento en los campos de batalla.
Pese al éxito mundial del RPG-7, las autoridades soviéticas decidieron continuar la investigación de nuevos lanzacohetes anticarro adentrándose en el campo de los sistemas desechables, inspirados por el modelo M72 LAW estadounidense. En 1972 se adopta el RPG-18, primero de una familia que se iría completando con las variantes 22, 26, 27, 28 y 32 y actualmente los avanzados RShG-1 y 2, RMG y MRO-A. •

URL: http://www.revistaarmas.com/?p=337

Escrito por Redacción el abr 27 2009. Archivado bajo Armas militares, head. Puedes seguir las respuestas de esta entrada por RSS 2.0. Puedes dejar una respuesta o un trackback a esta entrada

4 Comentarios por “Lanzagranadas RPG-7: La otra “inseparable” de la guerrilla”

  1. juan

    el rpg-7 es un buen equipo de combate , se puede emplear como destruir casamatas , derribar helicopteros a una cierta distancia o emplearlo como trampa cazabobo , con sustracion de percutor o arrojandolo como granada contra los objetivos

  2. eduardo

    me gustaria saber cual es la vida util de un rpg 7

  3. María Castilla

    Por favor necesito que alguien me oriente, será posible que una granada rpg7 explote si está en el centro del tronco de un árbol?

  4. María Castilla

    Será posible que una granada RPG7 explote sin el tubo lanzagranadas

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