Spezialisierten Einsatzkräften Marine (Y II) SEK-M, fuerzas especiales de la marina alemana
En esta segunda entrega sobre las fuerzas especiales de la marina alemana conoceremos la estructura, misiones, armas y equipo empleados por las compañías de Abordaje y Desminado y por la Fuerza de Protección.
Juan Pablo Lasterra
Fotos de Presseinformationszentrum Marine (salvo indicadas)
Este artículo incluye 36 imágenes con sus correspondientes comentarios en la edición impresa del número 336.
La Boardingteamkompanie (Boarding-Kp) es una compañía independiente a la compañía de buceadores de combate (KS Kp), de la que tratamos en el anterior artículo, y fue creada a comienzos de siglo con la especialización de abordajes y registros. Cuenta con dos Boardingsicherung, divididos a la vez en varios equipos cuyos elementos se encargan de reforzar los grupos de abordaje presentes en cada fragata alemana. Éstos suelen estar compuestos por marineros seleccionados entre los componentes de la tripulación.
Cada uno de estos “trozos de visita”, por emplear el término utilizado en España, está compuesto generalmente por once soldados, parte provenientes de la Boarding-Kp, parte de la propia embarcación. La Deutsche Marine dispone de una escala permanente en Djibouti, por lo que uno de los equipos de abordaje tiene allí su base. Hace unos años el SEK-M contaba con un equipo llamado Schnelle Einsatzgruppe, encargado de tripular las lanchas rápidas DSB empleadas por la KS Kp y estos equipos de abordaje, aunque fue finalmente disuelto.
Los marineros de la Boarding-Kp cuentan con un armamento más reducido que sus compañeros de la KS Kp, compuesto principalmente por pistolas P8 con linternas UTL, subfusiles MP5A3 con guardamano provisto de raíles y fusiles de asalto G36 y G36KA2. En los entrenamientos se utilizan réplicas en plástico de los subfusiles MP5A2 a fin de evitar el inevitable desgaste de las auténticas armas.
Los uniformes son de tono arenoso o boscoso, con pequeños trazos digitales en color marrón y verde, reglamentarios en el Bundeswehr. Se complementan con el uso de un chaleco táctico negro de grandes bolsillos que incluye en su parte dorsal una mochila de hidratación. El equipo individual incluye asimismo rodilleras, máscaras Uvex y Scott, gafas de protección, botas de combate y cascos balísticos Schuberth B826 y MICH TC2000, usando también los Ace y Classic de la firma Pro-Tec, de tipo “skater”. Entre los útiles que tienen asignados para sus misiones encontramos mochilas de la firma BlackHawk con equipo de aperturas de la marca, detectores de metales compactos, linternas de mano, grilletes y bridas de plástico para muñecas…
La Marineschutzkräfte (MSK) o “Fuerza de Protección de la Marina” se encarga de la custodia de bases y navíos de la flota alemana, por lo que parte de sus componentes –aunque no forman parte del SEK-M–, custodian la base naval de Eckernförde. De la MSK provienen también los elementos que se unen a un Boardingsicherung para los abordajes y registros. Estos soldados emplean para el cumplimiento de sus funciones fusiles de aslto G36, subfusiles (PDW) MP7A1, ametralladoras MG3 y MG4 y lanzagranadas GMG.
La Minentaucher Kompanie (MiTaKp) fue creada el primer día de octubre de 1964 y, al igual que la KS Kp y la Boarding-Kp, tiene su sede en la base de Eckernförde. Su tarea principal es la de buscar, identificar, recuperar o destruir municiones que se encuentren en aguas alemanas, aunque también puede operar en aguas internacionales a fin de proteger los buques e instalaciones de la marina alemana o como apoyo a los contingentes de otras naciones. En tiempo de guerra se implicaría asimismo en el desminado de playas enemigas para facilitar el desembarco de tropas aliadas, ya que la armada alemana no cuenta con unidades clásicas de infantería de marina ni, consecuentemente, con buques de desembarco anfibio.
La MiTaKp opera también en Afganistán, dentro del marco de la ISAF. La inagotable cantidad de municiones sin explotar provenientes de los diferentes conflictos que ha visto pasar la historia reciente del país y los artefactos colocados por la actual guerrilla para atentar contra las tropas de la ISAF hacen necesaria la participación de todos los expertos en explosivos que se pueda reunir. Alemania aporta las capacidades y experiencia de esta compañía, cuyos integrantes han efectuado un curso sobre explosivos y artefactos terrestres. Ello les permite trasladar y adaptar sus conocimientos de desactivación al terreno afgano.
Los artificieros de la Marina alemana emplean equipos de buceo de circuito cerrado Dräger LAR VII y el Stealth de mezcla de oxígeno. Para trabajar en tierra firme se utilizan trajes EOD 7B, de la marca canadiense Med-Eng, la más conocida internacionalmente dentro de este peculiar segmento de productos de seguridad. Para las tareas que requieran de movimientos más ágiles se emplean los mismos chalecos balísticos que utiliza el Bundeswehr, aunque los cascos B826 son sustituidos en este caso por los Schubert Special Forces PB-308 con pantalla protectora, idénticos a los empleados por los equipos especiales de intervención de la policía.
Otros materiales en servicio son robots desactivadores de explosivos terrestres Telerob Theodor e iRobot PackBot, detectores de metales terrestres y submarinos y minisubmarinos de exploración Hydroid Remus 100, que funcionan por control remoto hasta una distancia de 20 metros de profundidad. Este material se transporta por tierra a bordo de vehículos Mercedes-Benz 250 GD Wolf y camiones Unimog de la misma firma. Para tareas que requieran de la máxima discreción o para navegar por caudales estrechos de agua se emplean las piraguas Keppler Commando. En el terreno del armamento, los artificieros emplean principalmente fusiles de asalto G36 como medio de autoprotección en tierra. Remarquemos sin embargo que la pistola subacuática P11 sigue teniendo también su empleo en esta unidad. Para la destrucción de artefactos y minas navales se emplean explosivos plásticos.
Destaquemos que en Alemania existen otras dos unidades ajenas al SEK-M con capacidad de realizar operaciones especiales en medio acuático. Se trata del Einsatzeinheit 2 del grupo antiterrorista GSG-9 de la Policía Federal, una sección especializada en el rescate de rehenes a bordo de embarcaciones fluviales o marítimas, y de los tres Amphibischer Kommandozüg del KSK, especializados en operaciones anfibias. El choque de competencias y las rivalidades entre todas estas unidades han acabado poniendo en aprietos al gobierno alemán, precisamente en un reciente caso de secuestro de una embarcación en alta mar para cuya resolución nunca confió en sus fuerzas especiales.
El carguero de 20.500 toneladas Hansa Stavanger fue secuestrado junto a sus veinticuatro tripulantes por cinco piratas somalíes el 4 de abril de 2009. Cerca de él patrullaba la fragata Rheinland-Pfalz, con su correspondiente equipo de abordaje. El capitán del carguero pudo comunicarse con la fragata y rogó encarecidamente que no se llevase a cabo operación alguna encaminada a evitar que llegaran más piratas de refuerzo, pues éstos habían apreciado la silueta del navío militar. Al poco tiempo los somalíes le obligaban a virar rumbo a la costa, en cuyas cercanías esperaban diez piratas más.
De regreso a la mar, otra fragata alemana se encargó de continuar su vigilancia, mientras que recibía a la vez a diecicocho componentes de una unidad militar de fuerzas especiales (parece que provenientes tanto de la KS Kp como del KSK), lanzados en paracaídas cerca del buque militar a fin de reforzar el contingente del SEK-M. El gobierno alemán decidió pasar sin embargo la responsabilidad de cualquier asalto al GSG-9, pues el empleo de unidades militares para misiones de combate requiere el voto previo y favorable del Parlamento, escollo del que está exenta la unidad federal, que sólo necesita el visto bueno del Ministro del Interior.
Tras numerosos esfuerzos logísticos doscientos policías alemanes estaban listos para entrar en acción el 23 de abril, mucho más tarde de la fecha inicialmente prevista, pero para entonces ya había más de treinta piratas a bordo del Hansa Stavanger. Los equipos SEAL de la U.S. Navy, presentes en la zona como apoyo a la operación, desaconsejaron al GSG-9 llevar a cabo su plan de acción, consistente en un asalto combinado mediante tractores submarinos y helicópteros, apoyados por fuego de tiradores embarcados en otros aparatos y en la fragata.
El 29 de abril, ante la insistencia del comandante del GSG-9 en llevar a cabo su plan, el gobierno estadounidense, aconsejado por un alto mando militar, retiró el apoyo de sus embarcaciones a la operación, cosa que el propio gobierno alemán vio con alivio, pues también temía que la acción terminase en una masacre. El 12 de mayo el GSG-9 regresó a su país cabizbajo, pero no se habían acabado aquí sus problemas.
El KSK aprovechaba la oportunidad para hacer valer su capacidad y la del KS Kp para la resolución de tales misiones, en detrimento del GSG-9. Al parecer, KSK y GSG-9 han desarrollado con el paso de los años una peculiar animadversión, debido a que las capacidades antiterroristas de la unidad militar siempre han sido minusvaloradas tanto por el GSG-9 como por los políticos alemanes, teniendo además que proveer de uniformes desérticos y material diverso al grupo federal cuando éste se ha tenido que desplazar al extranjero en ocasiones similares.
En concreto, en septiembre de 2008 KSK y GSG-9 estuvieron a punto de recibir la orden para liberar a un grupo de once turistas europeos secuestrados en la frontera entre Egipto y Sudán, operación finalmente resuelta por las fuerzas armadas egipcias que encontraron a los rehenes vagando por el desierto y lograron acabar con parte del grupo de secuestradores. El regreso a Alemania se efectuó en un Airbus A-300-600 de Lufthansa. En el aeropuerto berlinés de Tegel 150 hombres del GSG-9 realizaron un largo “posado mediático” a pie de escalerilla junto a parte de los liberados, mientras que los cautelosos integrantes del KSK preferían esperar de forma discreta en el interior del avión hasta que se marcharan los periodistas. De esta manera el GSG-9 apareció ante la opinión pública alemana como el rescatador de los rehenes, mientras del KSK ni siquiera se mencionó su participación en la operación.
Otra ofensa más directa para el KSK vendría dada por el hecho de que el GSG-9 ha reclutado a numerosos de sus componentes, buscando precisamente entre los especialistas en salto paracaidista y en combate anfibio para reforzar sus propias capacidades. Una batalla que no viene bien a absolutamente nadie, que requiere la reorganización de la cadena de mando de ambos grupos y que demuestra lo complicado de las relaciones entre las unidades más altamente capacitadas de Alemania.
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