Sig Sauer Academy, curso Tactical Pistol 2 (Nivel II)
Después del acuerdo de colaboración suscrito en 2009 entre la prestigiosa escuela americana de formación en tiro policial y defensivo Sig Sauer Academy y Nidec Defense Group para su Instituto de Formación Nidec-IFN, volvieron de nuevo a España los Instructores de dicha academia para impartir más cursos de nivel 1 y el primer curso de “pistola táctica, NIVEL 2”, jamás antes realizado en nuestro país. En este caso, sólo los alumnos que ya habían cursado previamente el nivel 1 podían acceder al 2.
Este artículo incluye 8 imágenes con sus correspondientes comentarios en la edición impresa del número 336.
Como se esperarba, las doce plazas convocadas se cubrieron el mismo día de colgar la información en la web de Nidec, con lo que a los “afortunados” les tocó esperar hasta el 20 de marzo, para realizar ese segundo nivel de 16 horas de duración y por lo tanto de fin de semana completo.
Sig Sauer Academy ofrece un abanico muy interesante de cursos como son los niveles superiores de tiro, así como los de especialización como “Pistola CQB”, “baja luminosidad”, “tirador sniper”, “escopeta policial”, “protección VIPs”, “2ª arma”, “Instructor de tiro”, etc., y tanto con arma corta como con larga, que IFN y Sig Sauer irán impartiendo en Barcelona exclusivamente.
Como dijimos, este curso se ha diseñado para quienes hayan realizado el nivel 1 y estén familiarizados con las armas. El segundo nivel de Pistola Táctica aporta conocimientos más exhaustivos, entre ellos de balística terminal y técnicas de fuego a una mano. También mejora las técnicas y tácticas ante una amenaza armada. El programa empieza con un pequeño repaso de del nivel 1 y rápidamente comienza a enseñarse las técnicas del segundo nivel. El curso va dirigido a miembros de las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad (policías y militares), que tengan un arma corta guiada en su licencia A, y a civiles titulares de licencia tipo B.
Centrándonos en la “practica”, la mañana del día 20 nos encontramos en Nidec. Nos dirigieron al aula donde aguardaban los Instructores que iban dando la bienvenida, y a la vez explicando qué haríamos en los dos días. Como viene siendo habitual, nos dieron un montón de papeles para firmar. Los de Sig Sauer son del tipo: “si has ingerido alcohol o drogas y crees que puedes estar bajo sus efectos, mejor que realices el curso otro día, de lo contrario estás poniendo en grave riesgo tu seguridad y la de los demás. Firmando aquí confirmas tu buen estado de salud y que no estás bajo los efectos de nada…” No basta con firmar, tienes que poner las iniciales y un compañero tiene que firmar como testigo. Muy americano.
Después del papeleo bajamos a los vestuarios. Según los uniformes, pude ver que había miembros del CNP, Guardia Civil, Mossos y Policías locales de varios puntos de España.
T.K., el Instructor de la Sig Sauer Academy, con un inglés como el de John Wayne, empezó a repasar lo que hicimos en el Nivel 1, pero esta vez de forma acelerada, de manera que después de comer empezáramos ya a dar vueltas por el suelo y a disparar al estilo Hollywood. Fue broma, claro!. Mientras T.K. iba hablando, otro instructor de Nidec, Frank, iba traduciendo simultáneamente para casi todos los presentes.
Repasamos la “técnica del taladro”, que consiste en tener un buen agarre del arma y control del disparador, para que en la siguiente, “5 shots 1 hole”, (5 tiros 1 solo agujero), pudieras hacer agrupaciones decentes. Con ello T.K. pudo decirnos a cada uno qué estábamos haciendo mal. A algunos que probásemos un agarre distinto, a otros que cambiasen su posición del dedo en el disparador, etc., hasta que más o menos todo el mundo empezó a tirar bien. T.K., hacía agrupaciones del tamaño de una moneda de euro con cualquier arma. Luego fuimos evolucionando por el temario hasta movernos con seguridad impactando a varias siluetas.
Por la tarde empezamos con el Nivel 2. Comenzamos a hablar de cambios rápidos de cargador, donde enseñó hacerlo de la forma más rápida y fácil, tal y como han adaptado las siglas de SIG (Schweizerische Industrie Gesellschaft o Sociedad Industrial Suiza) por Simple Is Good –lo fácil es lo bueno–. Curiosamente muy pocos llevábamos los porta-cargadores en una posición correcta desde el punto de vista táctico, yo diría que casi nadie tenía en cuenta la orientación en la que dejábamos los cargadores en el porta-cargador. T.K., demostró por qué su técnica era una de las mejores, y enseñó incluso la posición de la mano al momento de introducir el cargador en el arma, para que a oscuras también funcionara. En ese momento, algunos empezaron a sacar sus libretas y a tomar notas.
Cuando ya todo el mundo realizaba bien los cambios, se empezó a complicar la cosa con los cambios de emergencia, los que has de emplear en el supuesto que tengas un brazo inutilizado. De ahí salieron varias técnicas: dependían de si la mano o brazo herido era tu mano fuerte o la débil. La cuestión era que con un par de técnicas nos diésemos cuenta que se puede solucionar el problema. T.K., nos recordaba otro principio, KISS, que quiere decir “Keep it stupid simple”, o sea, mantén la simplicidad en su grado máximo. La cuestión por eso vino cuando se trataba de alimentar el arma una vez habías logrado poner el cargador lleno en la pistola. Muchos utilizamos la retenida de la corredera para alimentarla, pero los instructores nos complicaron la situación cambiándonos el arma de mano y demostrando cómo nuestras armas no tienen retenida ambidiestra. Solución que en situación de estrés no funciona, es decir, difícilmente encuentres la retenida de la corredera si te están disparando, por lo tanto las técnicas que vinieron a continuación iban todas encaminadas a alimentar el arma con una sola mano y sin ayuda de la retenida.
Con estas técnicas aprendidas fuimos realizando ejercicios donde se controlaban desenfundes, encares, cambios de cargador, con impedimento y sin, tiro a una mano y todo eso con movimiento y disparo a varias siluetas, hasta que salimos a una sala contigua para hablar de las protecciones o parapetos y de los abrigos o escondites.
En el caso de necesitar protegerte de las balas no vale todo. Estuvimos valorando qué elementos tienen mayor o menor capacidad de protección, en entornos urbanos, en un garaje, en un parque, en la oficina… Tomamos de referencia el cartucho de dotación, el 9 Parabellum, y T.K. nos iba preguntando: ¿Crees que una puerta de coche normal, detiene un 9 Pb? y ¿un tronco de unos 40 cm de diámetro? y ¿un archivador lleno de papeles? La cuestión era que conociéramos el poder de penetración de nuestra munición y que supiéramos dónde buscar protección en caso de enfrentamiento. El agua resultó ser uno de los mejores parapetos, así que detrás de un bidón de agua, una nevera llena de botellas –llenas–, o en el fondo de una piscina, encontraríamos una de las mejores protecciones, puesto que el agua no se puede comprimir. En cuanto a los abrigos o escondites, como puede ser una planta, una mampara, una pared de Pladur… quedó claro que podían ser buenos escondites, pero que jamás debíamos confundirlos con protecciones o parapetos, ya que esos elementos no detienen la balas. Siguiendo con su filosofía después de casi 30 años de servicio como Policía en los E.E.U.U y Suecia., T.K, quiso que allí donde fuéramos, de uniforme o de paisano, buscáramos y nos colocáramos siempre teniendo en cuenta los posibles elementos de protección que pudieran servirnos ante una amenaza armada.
Tratamos después los rebotes, y no sólo de la importancia de éstos, ya que pueden matar igual –o más– que una bala directa, sino de la manera de evitarlos. Conociendo qué superficies absorben el proyectil y cuáles lo rebotan. Se habló de cómo moverse en pasillos y sitios angostos y en qué posición llevar el arma cuando te desplazas en grupo o estás haciendo una entrada o aproximación silenciosa.
Cuando algunos miembros del Cuerpo Nacional de Policía comentaron que se les enseña en su academia a llevar el arma apuntando hacia el cielo, T.K, escenificó varios de los motivos por los que jamás aconsejaría él llevar el arma así. No sólo porque un tiro hacia el aire puede darle a la vecina que se asoma a ver qué pasa, sino que la bala cuando cae, también puede matar, y ya no digamos si llevando el arma así, al lado de la cara, hay un tropiezo o una detonación al lado de los ojos, cara u oído.
Al día siguiente empezamos por refrescar ideas del día anterior y básicamente despertarnos con un ejercicio de tiro al aviso, donde desenfundabas y disparabas uno, dos o tres tiros según te indicaban; algunos ejercicios requerían gritar: “alto policía”. En definitiva, que a los que podían venir más o menos dormidos se despertaron.
Llegó el turno de solucionar interrupciones. Se plantearon varias empezando por las más habituales, como la “chimenea”, pistón defectuoso, doble alimentación y siguiendo la filosofía SIG, nos enseñaron a solucionarlas todas en el menor tiempo posible. Cuando ya todo el mundo solucionaba sus interrupciones de forma “elegante”, empezamos un ejercicio de tiro real, donde al cambio de cargador, o en medio de una serie de tiros, se producía el fallo o la interrupción.
Los siguientes ejercicios requerían el máximo de concentración para mantener el siempre nivel de seguridad. Se colocaron unas sillas en la línea de tiro y empezamos a tirar primero a dos manos, después con una, hacia un lado, hacia el otro, con la silla colocada a 90º respecto a los blancos, y cada una de ellas requería seguir con las técnicas aprendidas durante el día anterior y, sobre todo, ser muy conscientes durante el recorrido de apuntado de nuestras armas hacia las siluetas.
Uno de los ejercicios que mayor novedad suscitó fue el tiro sentados y de espaldas. Se trataba de simular un ataque desde detrás del coche, de manera que para devolver el fuego debíamos desenfundar y disparar entre los dos asientos, hacia la hipotética luna trasera.
Una vez acabamos con los ejercicios sentados, empezamos con el tiro desde varias posiciones: de rodilla, de rodillas y encogidos para reducir nuestra silueta, y tumbados en varias posiciones, tal y como nos podría ocurrir si estuviéramos parapetados por un vehículo en pleno tiroteo. T.K, mostró varias de las posiciones habituales de tiro con una rodilla al suelo, la típica que usan los tiradores de arma larga y empezó a lanzar preguntas para que cada uno de nosotros acabáramos viendo cuál era la mejor para disparar. A nadie le preocupó arrodillarse sobre un montón de vainas y darse cuenta que si decidimos arrodillarnos para reducir nuestra silueta es mejor arrodillarse y encogerse de una manera que mantengamos una gran estabilidad, alineación de miras y la menor silueta posible.
Las posiciones de tiro estirados o tumbados fueron también muy realistas. No hubo desplazamientos, dando vueltas sobre sí mismo y disparando a la vez (como se ve a Mel Gibson en Arma Letal), sino que se trataron dos posiciones: una totalmente ladeado que recordaba la posición fetal, y otra que –para sorpresa de muchos–, resultó ser muy efectiva, cómoda y por supuesto a prueba de estrés. Cualquiera que en la vida real acabe en un tiroteo tumbado en el suelo y “disparando al malo” desde esa posición, sabrá que su corazón late a 200 pulsaciones por minuto y sus pulmones necesitarán aire a raíz de 2 ó 3 respiraciones por segundo. En ese estado, lo que no se debe hacer es tumbarse oprimiéndonos el pecho y el estómago, porque a pesar de poderlo soportar, algunos, nuestra respiración agitada hará que difícilmente acertemos en el blanco.
Precisamente realizando estos ejercicios de tiro estirados en el suelo, entendimos por qué el Instructor llevaba también un cargador adicional en el lado del arma. De este modo, demostró que si eres diestro, llevarás tus cargadores a la izquierda, o viceversa, pero si te has tumbado en el suelo, precisamente hacia el lado donde llevas los cargadores y tienes que cambiar rápidamente de cargador, mejor que lleves un cargador en el otro lado, porque al malo no le puedes pedir que espere a que tu cambies de cargador.
Finalmente y después ya de 400 tiros, municionamos a tope todos nuestros cargadores y con los últimos 50 cartuchos empezamos un entreno de calificación del FBI. Este ejercicio contempla la precisión, el tiempo empleado y lógicamente te obliga a tirar desde tres hasta quince metros, en distintas posiciones de tiro, la cuales habíamos estado entrenando durante el fin de semana. Un tiro, fuera de la botella central que formaban las siluetas de Nidec, te descalificaba al momento. Como dice T.K.: “un policía no puede permitirse el lujo de fallar un solo tiro”. El ejercicio empezó. Tiros a una mano, cambio, con la otra, a dos manos, cambio de cargador, de rodilla, desde un parapeto, a varios blancos, tumbado desde el suelo y desde quince metros. El ganador final resultó ser un miembro de la Guardia Civil destinado en la Embajada de España en Beirut, Líbano.
Acabamos el Curso con un buen nivel de cansancio, habiendo aprendido mucho y deseando realizar el Nivel 3 de pistola táctica de Sig Sauer o el CQB, Low light o cualquier otro de los que nos fueron hablando a lo largo de éste.
¡Ah! y “chapeau” por la traducción simultánea que hizo que los que no hablamos la lengua de Shakespeare pudiéramos entender y expresar nuestras dudas en todo momento. ¡Qué buen curso!
URL: http://www.revistaarmas.com/?p=3485














ARMAS 355







Hola soy policía chileno de la PDI y usamos sig p229 r me gustaría saber como se puede contactar con alguien para un curso en Chile gracias
soy instructor de armas en costa rica y quisiera especializarme
Hola buenos dias,
Cuando harian uno de estos cursos en Latinoamerica…Digamos Ciudad de Guayaquil?…
Saludos Cordiales