Pistola isSc M22, “el caso es que me suena”
Será porque es una pistola, quizás porque es negra, porque es austríaca… el caso es que la reciente ISSC M22 nos tiene que “sonar” a cualquiera que se relacione un mínimo con nuestro ambiente. Y es que sin duda pretende parecerse lo más posible a una compatriota suya que se ha hecho famosa en todo el mundo. Si Glock no ha querido hacer una versión en calibre .22 LR es su problema, han debido pensar en ISSC, y aquí tenemos una opción muy parecida a la “original” que seguro interesará a muchos aficionados.
Por Luis Pérez de León
Fotos: A.F. Pérez de León S.L.
Este artículo incluye 24 imágenes con sus correspondientes comentarios en la edición impresa del número 337.
Sólo unas páginas más atrás en esta revista comentamos otra pistola que también puede casi considerarse como un clon de la Glock, y desde luego no es la única entre muchas armas que diferentes empresas fabrican hoy en todo el mundo.
Guste o no, la Glock ha marcado un hito en la evolución de las armas cortas; no fue pionera prácticamente en nada: ni por su armazón modular, ni porque éste fuera sintético, ni la percusión por aguja lanzada… pero surgió quizás en el momento y el lugar adecuado y supo y pudo –en muy breve plazo– poner patas arriba el mundo de las pistolas, obligando a las grandes empresas a claudicar en diferentes sentidos para terminar “creando” nuevos modelos que de una u otra forma seguían las pautas marcadas por la negra austríaca; las ventajas que en ella veían muchos usuarios eran irrebatibles, pero las que podían obtener los propios fabricantes también, y en algo tan “irresistible” como los costes.
A lo largo de los años han ido apareciendo más y más versiones de Glock que se diferenciaban prácticamente sólo en calibres y tamaños. Salvo algunos toques cosméticos de más o menos relevancia el “concepto” general se mantiene desde el primer día y hasta muchas de las piezas son intercambiables entre todos los modelos. De nuevo una gran ventaja para el fabricante.
Gaston Glock, como hemos reflejado en estas páginas, hasta renunció a lo largo de los años a modificar “su” pistola con otros posibles mecanismos que podrían suponer evolución; ni siquiera quiso conocer la “versión mejorada” que Wilhem Bubbits intentó mostrarle y que acabó convirtiéndose en la Steyr M9. Su arma era su obra y, desde luego, su triunfo.
Pero la envidiable difusión de sus pistolas por todo el mundo le daban la razón y sólo en los últimos tiempos hemos conocido pistolas Glock con opciones (como el seguro manual) que fueron casi impensables durante mucho tiempo.
En cualquier caso, y acabó ya de referirme a la Glock, es un arma que se convirtió en “objeto de deseo” por muchos, pero que muchos, usuarios. En EE.UU. se hacían customizaciones a su peculiar estilo, las fábricas de complementos no dudaban en crear accesorios para ella y hasta surgieron varios kits de conversión para disparar la popular y económica munición del .22 LR, aunque para ello, lógicamente, primero había que poseer una Glock… que no eran precisamente económicas.
Se demuestra que esa marca (que casi iba a decir Glock otra vez), tenía literalmente “todo el pescado vendido” y no mostró el menor interés en comercializar una versión para el pequeño calibre o ni siquiera su propio kit de conversión.
Desconozco si existe alguna relación entre la empresa ISSC y la de D. Gaston, al margen de su país de origen, o si en la aparición de la M22 ha podido influir la extinción de las patentes tras más de veinticinco años, aunque, pese a que desde afuera lo parezca, la pistola que les presentamos hoy tiene muy poco que ver en su mecánica con la que pretende imitar, precisamente y sobre todo, por la munición que dispara.
Como es lógico, la ISSC emplea un sistema de simple masa de inercia para su funcionamiento, pues la presión generada por el cartucho del .22 LR no necesita un procedimiento mecánico para acerrojar la recámara como sí sucede en el caso de muchos calibres mayores, si es que no se quiere recurrir a pesadas correderas, muelles de recuperación de gran dureza, etc., como se hacía en nuestra Astra 400 del 9 Largo.
No obstante, como el propio fabricante indica, la ISSC necesita de cartuchos de alta velocidad para funcionar correctamente, lo que puedo corroborar al haber probado dos tipos diferentes de munición de tipo stándard, sin que ni una sola vez la pistola completara el ciclo de automatismo, algo que fue del todo diferente con cartuchos Remington de alta velocidad con los que sólo tuve una interrupción en 120 tiros.
Volviendo al arma en sí, comentar que el cañón se instala fijo mediante pasadores en un puente integrado en el armazón y que es de notable grosor y con un excelente aspecto en cuanto a sus mecanizados y acabados. De hecho, toda la pistola es así, con buenos acabados y ajustes por donde se mire.
El plástico del armazón parece de muy buena calidad y la corredera, de aluminio, está asimismo bien ejecutada y acabada; pero cuidado con algunos lubricantes o disolventes para limpieza, pues pueden perjudicar su acabado exterior.
Volviendo a la mecánica, la M22 dispone de martillo externo a diferencia de la Glock (que dispara desde una “aguja lanzada”), pero lo cierto es que se integra tan bien en la estructura de la corredera que casi pasa desapercibido, lo que no quiere decir que no resulte perfectamente accesible.
La M22 cuenta también con un mecanismo de seguro manual que se opera desde ambos lados de la corredera, además de que un pequeño dispositivo integrado en el gatillo –y que se opera con una llave especial–, sirve para bloquear el recorrido de dicha pieza impidiendo el disparo.
El desarme se inicia como en la Glock, desplazando hacia abajo sendas pequeñas levas a ambos lados del armazón, sólo que en la M22 la corredera no puede salira hacia adelante, sino que ha de retraerse levemente y luego ser desplazada hacia arriba desde atrás, algo similar a lo que haríamos con una Walther PPK o en tantas pistolas con cañón fijado en un puente sobre el armazón.
El disparador, sólo en simple acción, es muy neto, mucho mejor de lo que sinceramente esperaba, aunque con casi dos kilos de presión, pero es algo que hay que entender como lógico en un arma de este tipo, muchas veces en manos de tiradores no expertos y que redunda en seguridad.
El gatillo resulta algo duro, pero muy neto y en todo caso apropiado en un arma de este tipo.
Pese a esa presión en el disparador, la pequeña austríaca nos demostró que es capaz de agrupar francamente bien los impactos sobre el blanco, incluso con munición estándar, aunque en este caso se convierte en un “arma de repetición”.
Como digo, está bastante bien hecha y acabada y con munición adecuada dispara con precisión y prácticamente con total fiabilidad. Creo que le van a salir unos cuantos “novios”, también en España.
Sumario: La ISSC emplea un sistema de simple masa de inercia para su funcionamiento, pues la presión generada por el .22 LR no necesita un procedimiento mecánico para acerrojar la recámara como sí sucede en el caso de muchos calibres mayores.
• Origen: Austria.
• Designación: Pistola M22.
• Fabricante: ISSC Handels GmbH
• Calibre: .22 LR (Alta velocidad).
• Capacidad de carga: 10 cartuchos.
• Longitud total: 179 mm.
• Longitud cañón: 104 mm.
• Radio entre miras: 140 mm.
• Importador: Borchers (Guernica).
• P.V.P.: 375 E., aprox. (Junio-2010).










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