“Guns West”: El retorno del Salvaje Oeste
Clint Eastwood, Tom Selleck, Charlton Heston, John Wayne… tienen poco en común con John Wesley Hardin, “Wild Bill” Hickok, Jesse James o Annie Oakley. Los primeros son conocidos actores que han protagonizado numerosas películas de Hollywood, mientras los segundos fueron personajes reales relacionados con hechos históricos que, durante el siglo XIX acontecieron en el “Salvaje Oeste”.
Texto: Octavio Díez Cámara / Fotos: autor (salvo indicadas)
Unos y otros comparten ahora protagonismo de la mano de la National Rifle Association (NRA), el importante lobby que aglutina derechos y reivindicaciones de millones de aficionados a las armas de fuego. En su sede de Fairfax (Virginia) se encuentra su Museo Nacional, una referencia mundial por la cantidad de piezas que exhiben -dos millares y medio- y por lo cuidado de la presentación. En el seno de esa muestra, que va creciendo con nuevas incorporaciones, suele montarse cada año una exposición que refleja un período, modelo o hecho concreto. El próximo 1 de enero se cerrará la última, la que ha sido bautizada como “Guns West” y en la que hemos estado para ofrecerles este reportaje.
Pólvora y plomo
Son numerosos los relatos y referencias cinematográficas que reflejan la “cruenta” historia vivida alrededor de la colonización del Oeste de Norteamérica, un área enorme en la que los recursos naturales -minas, bosques frondosos, prados para el pasto del ganado, etc., fueron el principal atractivo de aquellos que buscaban nuevas posibilidades. El movimiento de personas hacia esa zona se inició en la cuarta década del Siglo XIX y tuvo su apogeo veinte años después.
Eran hombres que se enfrentaban a un entorno hostil, donde los indígenas no veían su presencia como grata y en un ambiente en el que las disputas se cerraban muchas veces con el tronar de las armas, y en relación a éstas se produjeron nuevos e importantes desarrollos. Se popularizaron las armas de cilindro y después la munición metálica; evolucionaron mecanismos como el de palanca que permitían más capacidad y el tiro más rápido. Pero quienes vivieron aquella dura época no pensarían que aún hoy son millones los aficionados de todo el mundo que sienten una especial atracción por las armas que ellos usaron.
Por ello mismo, los responsables de la NRA han habilitado una de las principales salas de su museo nacional, de forma que los visitantes pudiesen admirar centenares de piezas, muchas con una historia muy exclusiva.
Por lo que nos comentaron cuando visitamos el recinto, varios miles de visitantes han acudido en los últimos meses a ver tan interesante exposición, incrementándose el número de personas que normalmente, pasan por esas instalaciones. Algunos llegados de puntos muy lejanos del globo como atestigua un libro donde escriben sus impresiones los visitantes que lo desean.
En la zona de entrada del National Firearms Museum se incluye un amplio expositor donde puede verse un impresionante “rosetón” formado por ocho magníficos revólveres del tipo Colt “Navy” de 1851, modelo que ha sido uno de los más reproducidos en los últimos años, especialmente por marcas italianas. Compartían el mismo espacio rifles producidos por Navy Arms y con unos vistosos grabados en su caja de mecanismos, con un Henry del .40-40 y con otra arma del mismo tipo y fabricante, pero del modelo 1873. Impactaba su impresionante cañón octogonal que le imprime un “especial” carácter. Además, se mostraban revólveres como el Smith & Wesson “Schofield” del .45 ó un modelo “Navy” de 1851 con un característico culatín.
Directos al grano
Tras ese primer “aperitivo”, y dado que habíamos visitado este museo en varias ocasiones, fuimos directamente “al grano” y nos trasladamos a la sala donde “Guns West” cobraba total protagonismo. Allí, Whit Renten, director del museo, “recibía” a todos los interesados con una explicación sobre el por qué del auge de las armas que seguían el diseño de las usadas en la época del Salvaje Oeste y de la exposición. En sus explicaciones hacía referencia a vivencias propias en el National Cowboy Hall of Hame de Oklahoma o de la exposición “Real guns for Reel heroes” que se montó en 2002 en el mismo lugar que la que nos ocupa ahora.
Volviendo al espacio de la muestra, señalaremos que en una de las paredes se habían colocado algunos cuadros vistosos, pero aún eran más interesantes determinadas estadísticas que reflejaban la “realidad” de algunos enfrentamientos armados de aquellos años, con muchos menos muertos de los que las “películas” nos presentan. Incluso en los tiroteos más famosos no hubo un gran número de bajas, seguramente porque la preparación técnica de los que se vieron envueltos en ellos no lo propició.
Esa realidad puede vivirla el aficionado recorriendo los expositores. En una primera zona se presenta cómo fueron aquellos años y qué armas y complementos cobraron protagonismo. Entre las piezas que pueden verse destaca un revólver S&W que se atribuye al famoso pistolero Jesse James. Documentando esa posibilidad, se expone un recibo por el que una granjera de Kearney (Missouri) recibió 39 dólares por el arma que había pertenecido a su hijo Jesse; aunque no se ha establecido aún la certeza en ese sentido, la antigüedad del arma y su excelente estado lo convierten en una pieza de gran interés.
En sus proximidades podía verse un rifle Springfield de 1850, del calibre .50, que se dice había participado en la Batalla de “Little Big Horn” de 1876, o una escopeta de doble cañón usada en sus exhibiciones por la tiradora Annie Oakley. Otras armas largas incluían una escopeta Winchester modelo 1887 del calibre 10, varias carabinas Spencer del .52-50, originarias de la Guerra Civil -cuando se fabricaron casi 150.000 de ellas-, o el Winchester 1873 del .40-40 que usó el Ranger de Texas James Shelby. De este mítico fabricante se mostraban ejemplares de la carabina modelo 1894, diseñada por John Browning y con más de seis millones de ejemplares producidos, y de la usada por los Rangers en Texas y Arizona hasta 1920, arma del modelo de 1895 adaptada al calibre .30-40 Krag.
De las cortas se incluían algunos S&W del calibre .44 en los que destacaban sus grabados o sus cachas, o el hecho de que hubiesen sido usados por personajes tan famosos como William F. Cody, el apodado “Buffalo Bill”, en su espectáculo “Wild West Show”.
Otro clásico, el Colt Single Action Army -apodado “Peacemaker”-, de los que se fabricaron 350.000 unidades hasta el inicio de la I Guerra Mundial y fueron usados por colonos, vaqueros, soldados y hasta por agencias policiales como el “San Antonio Police Department”.
En las muestra convivían cuchillos, como los “Río Grande” del británico William Jackson que fueron usados por los Ranger texanos, cartucheras y las fundas para distintos modelos de revólveres, ejemplares de sillas de montar, espuelas u otros recuerdos originales de una época que, pese a todo, fue menos “convulsa” de lo que nos han hecho creer. Pero también se exhiben curiosidades, como la insignia de plata usada por los Ranger de Texas, que se fabricaban a mano partiendo de una moneda de un peso mejicano. Otra, el que buena parte de las cachas de los revólveres de famosos pistoleros -Jesse James entre ellos- estaban fabricadas en marfil y en las que algunos, grababan “alegorías” especialmente impactantes.
En una segunda zona de la exposición, se mostraban también armas y complementos usados en la actualidad por aquellos que practican la modalidad de tiro deportivo denominada “Cowboy Action Shooting”, en especial los miembros de la Single Action Shooting Society (SASS). Del cofundador de esta última, el tejano Harper Creigh -su alias internacional es “Judge Roy Bean”-, se exponía su emblema que le acredita como socio número uno, en un emplazamiento en el que también podían verse algunos revólveres de conocidos firmas como Colt y Ruger, el mismo en esencia que llevan mucho más de un siglo produciendo en un caso y su excelente reproducción con “toques” de modernidad en el otro.
También se exhibían un rifle Winchester modelo 1866 de Navy Arms, un par de revólveres “Thunder” del .44 Special, obra de Cimarron Firearms y usados por Val Kilmer en la película “Tombstone”, diversos emblemas de la SASS, varios ejemplares del revólver Ruger “Vaquero” producidos desde 1993, un vistoso “Derringer”, de American Derringer con cachas de marfil, o un Winchester 1873 desmontable del .38-40. En el mismo espacio se recordaban, con objetos y fotografías, las habilidades de nombres como Chine Camp, Jim Rodgers o Bob Munden, que obtuvo 18 récords mundiales de tiro, además de armas usadas en los espectáculos de Phil Spangenberger, y su esposa Linda.
Un espacio para el “Western”
El tercer emplazamiento estaba dedicado a lo que ha sido el “Western” en la filmografía estadounidense. Allí se reunían algunos modelos que se han convertido en toda una referencia internacional para el cine o la televisión. Por ejemplo, se exhibía el rifle Winchester modelo 1892, del calibre .32-30 y con cañón de 15 ½”, usado por John Wayne en “La Diligencia” del año 1939; el mismo actor emplearía armas similares, pero con cambios respecto a la munición o a la palanca de montar -de mayor tamaño-, en películas como “Chisum” o “Río Lobo”. De otro mítico protagonista, en este caso Clint Eastwood, se mostraban sendos Colt “Walker”, de origen italiano, que empleó en “El fuera de la Ley”. Junto a ellos, algunas armas de la película “Silverado” o un espectacular rifle “Sharps” de 1874, del .45-110 y con cañón de 34″, usado por Tom Shelleck en “Un vaquero sin rumbo”, donde demostraba su habilidad para cazar búfalos a distancias que superaban las seiscientas yardas. Con una vistosa “C” en la culata, podía verse el Winchester modelo 1873 que usaba el patriarca de los Cartwright en la serie “Bonanza” que estuvo en antena entre los años 1959 y 1973.
Sin duda, es ésta una breve reseña de una exposición digna del máximo interés, motivo por el que decidimos preparar estas páginas, pues lo efímero de este tipo de muestras en el NFM hacen que no sea fácil programar una visita. En nuestro caso, aprovechamos un viaje a la zona de Washington para conocerla, pues habíamos tenido noticias de la misma y no queríamos perder la ocasión.
Esperamos que estas páginas les hayan trasladado, aunque sea mínimamente, hasta una época que fue de extraordinaria importancia en la evolución de las armas y que quedará para siempre grabada con letras de oro en los libros de Historia. •
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