Prismáticos Luger 8×42 DX: Lo prometido…
… es deuda, reza uno de nuestros famosos dichos, y es que hace meses les adelantamos que nosotros también compararíamos unos de estos prismáticos, haciéndolo con aparatos de marcas mucho más famosas, supuestamente más sofisticados e innegablemente mucho más caros.
Texto: Luis Pérez de León / Fotos: A.F. Pérez de León S.L.
* Este artículo incluye más imágenes con sus correspondientes comentarios en la edición impresa del número 297.
El tema surgió a raíz de haber leído un también breve, y demoledor, artículo en la prestigiosa revista alemana Visier, tal como les comentamos en ARMAS nº 283, cuando les ofrecímos un reportaje sobre esta marca alemana, que bajo la denominción Luger comercializa una enorme gama de aparatos ópticos. Publicado está ese trabajo para el que quiera conocerlo o recordarlo, y en él nos hacíamos eco del comentario aparecido en Visier, quedándonos esa “duda razonable” sobre si sería realmente cierto que unos prismáticos increiblemente inferiores en precio, y de una marca del todo reciente y mucho menos afamada, pudiera en buena medida equipararse a aparatos de Zeiss y de Nikon. El articulista alemán recurrió a ejemplares de último modelo para su comparativa, mientras que yo he optado por enfrentar los Luger 8×42 DX a dos aparatos que poseo desde hace años, que utilizo frecuentemente y que considero de la máxima calidad, como son unos Leitz (Leica) 8×40 BA Trinovid y unos Zeiss 8×30 B T*P*, siendo todos ellos de prismas de techo y forrados en goma.
Debo mencionar también que mi vicio por este tema (por este también), me ha llevado a poseer hoy más de 140 prismáticos -sobre todo militares- que muestran la evolución desde el Siglo XIX hasta la actualidad.
Prueba completa
Varias personas, expertas y no, han observado a través de los prismáticos de esta evaluación en muy diversas circunstancias y distancias, haciéndolo a plena luz de un día soleado, al anochecer, en contra luz… se trataba de apreciar la nitidez, fidelidad, contraste, posibles aberraciones cromáticas y/o periféricas, corrección dióptrica, etc., así como ergonomía y comodidad de manejo.
La conclusión, tras varias horas sumadas de “observación crítica” se ofrece no obstante sencilla y evidente, y es que los Luger “mantienen el tipo” de una forma casi sorprendente en cada una de las situaciones. Diré que los Zeiss o los Leica más modernos pueden ser tan ergonómicos, aunque no más ligeros. Por otra parte, su construcción es más que robusta, y ofrecen una calidad de visión virtualmente equiparable en todas las circunstancias que te obligan a recordar la diferencia de precio entre unos y otros cada vez que te los llevas a los ojos.
No hay trampa ni cartón, y es bien seguro que muchos de ustedes puedan hacer también la prueba en su armería o tienda de deportes habitual. Y les aconsejo que lo hagan tanto dentro como fuera del establecimiento, buscando incluso mirar a contra luz y buscar zonas de sombras. Eso sí, con estos y con todos, recuerden adaptarlos en apertura, y dioptrías y enfocar con precisión.
Hay primáticos Luger de muchos modelos y precios, y por lo que conocemos la inmensa mayoría son más que razonablemente buenos, pero estos 8×42 DX de fabricación japonesa y nombre alemán valen en mi opinión lo que cuestan euro a euro, y por lo visto -nunca mejor dicho- posiblemente más. •
* Este artículo incluye más imágenes con sus correspondientes comentarios en la edición impresa del número 288.
URL: http://www.revistaarmas.com/?p=879








ARMAS 355






