Carabina BD 38: Tiros con historia
Entre las novedades de la última feria de Nuremberg figuraba esta espectacular réplica del famoso subfusil MP-38 alemán, fielmente reproducido hasta el último detalle, extraordinariamente bien construido y en versión semiautomática para permitir su venta en el mercado civil. Se trata de una soberbia pieza de colección, con la particularidad de incluso poder disfrutar de ella funcionalmente, saboreando los que con toda justicia podría denominarse “tiros con historia”. En este artículo, les presentamos el primer ejemplar llegado hasta España.
Texto: Luis Pérez de León / Fotos: A. F. Pérez de León S.L.
* Este artículo incluye 24 imágenes con sus correspondientes comentarios en la edición impresa del número 289.
Ha sido, de nuevo, por el interés de la armería mallorquina Fiol para ofrecer nuevos e interesantes productos en nuestro mercado, y también de nuevo gracias a su amable propietario, que hemos dispuesto de esta especialísima arma en primicia para ofrecérsela a los lectores de nuestra revista. La creación del BD-38 se debe a la empresa alemana Sport Systeme Dittrich, cuyo máximo responsable (Bernd Dittrich), decidió poner a disposición de los aficionados y coleccionistas un arma que reuniera todas las características “históricas” que habían hecho casi mítico al patrón original en que se basa, sin duda una de las armas más emblemáticas de la Historia, pero adaptándola en ciertos aspectos para que pudiera ser adquirida y hasta utilizada con los correspondientes trámites legales.
En Alemania, donde la denominación completa de este modelo es “rifle semiautomático BD-38″, ese factor se ha limitado a introducir los adecuados y sencillos cambios en el mecanismo para que el arma funcione sólo en modo semiautomático, en lugar de sólo en automático como lo hace el original MP-38, mientras que en el caso de la “versión española”, y para adaptarse a lo requerido por nuestro vigente Reglamento de Armas, el cañón se ha alargado hasta 300 mm de longitud, en lugar de los 248 de la alemana y del original. Otro detalle que diferencia a la versión que llega hasta nosotros es que se ha bloqueado la posibilidad de abatir el culatín, incluso de plegar la cantonera, lo que en este caso llega a resultar incluso más práctico.
No obstante, sí hay otro cambio en los BD respecto al modelo original, un sutil detalle que, oculto pero muy importante, impide que pueda montarse el armazón superior, unido al cañón, de la réplica en los cajones de mecanismos de las antiguas armas militares. Con un criterio que debemos entender como lógico y correcto, el fabricante ha modificado las dimensiones de los tetones que engarzan en los correspondientes nichos que han de afianzar esos dos elementos principales mencionados, haciendo imposible ensamblarlos.
Trabajo de expertos
A lo largo de los años hemos publicado ya varios artículos dedicados a los subfusiles alemanes de la II G.M., por lo que no es ahora momento de volver a comentar los orígenes y la evolución de este arma. Baste decir que el MP-38, evolución desde el casi inédito MP-36, fue el modelo que la empresa Erma ofreció al Gobierno Alemán tras el encargo de diseñar un nuevo arma de concepción más moderna y funcional para las tropas paracaidistas y las tripulaciones de vehículos. Entró en servicio en 1939, participando en las primeras acciones de la Guerra, planteándose casi de inmediato su modificación para lograr una manufactura más rápida, eliminando la mayoría de las operaciones de mecanizado que fueron sustituidas por componentes obtenidos por estampación. Nacía así el MP-40, del que se fabricaron más de un millón de ejemplares y cuyo uso se hizo mucho más extensivo del originalmente previsto.
El MP-38 supuso el inicio de una nueva era en el diseño de los subfusiles. Su concepción era decididamente moderna y revolucionaria en su época y creó la imagen de una de las armas más inconfundibles y con más carisma. Su producción apenas se llevó a cabo durante un año, y a lo largo de las décadas trascurridas desde el fin de la II G.M. ha sido una codiciada pieza por coleccionistas de todo el mundo. Por todo ello, seguro que serán muchos los que aplaudirán la idea de esta empresa alemana, pues su realización es verdaderamente sobresaliente.
Los más puristas podrán decir que hay un detalle que aparta al BD-38 del original, refiriéndose al sistema de bloqueo en la palanca de montar, del que carecía el arma patrón, pero ésta fue precisamente una de las primeras modificaciones que se platearon en su época, ganando exponencialmente el arma en seguridad, y hasta existió una versión llamada precisamente MP-30/40 que fue ya dotada de ese elemento que quedaría como definitivo en el último modelo.
En cualquier caso, el BD que hoy nos ocupa merece ser analizado desde tres aspectos: uno en cuanto a su realización mecánica como arma; otro en cuanto a la fidelidad respecto al modelo histórico, y también en su funcionamiento.
De primera calidad
Hay que reconocer que hoy casi sorprende tener entre las manos un arma de nueva fabricación y que en ella no podamos encontrar numerosos elementos de plástico, de aluminio, o que una buena parte de sus piezas metálicas no se hallan obtenido por microfusión.
Sin embargo, esta envidiable “carabina semiautomática de estilo histórico” nos ofrece toda una lección magistral en cuanto a mecanizados desde piezas forjadas en acero. Seguro que el Sr. Dittrich habrá podido apreciar de primera mano por qué en 1940 se propuso que estas armas se fabricaran con la mayor parte de sus piezas obtenidas por estampación, pues no cabe duda que han de ser muchas las horas hombre/maquina empleadas en la elaboración de cada una de las BD-38. Además, el resultado de ese trabajo es indiscutiblemente bueno, lo mismo que los adecuados ajustes entre las piezas.
No se trata de un arma de lujo, ni debe parecerlo, pero la ejecución de los MP-38 de época ya podía considerarse muy notable, y lo cierto es que la réplica actual hace gala de esa misma calificación.
Por supuesto, y el MP-38 debió ser pionero entre las armas largas, sí hay tres piezas -y una de ellas de muy notables dimensiones- realizada en material sintético. Se trata de las cachas de la empuñadura y de la carcasa que alberga el cajón de mecanismos, realizada en baquelita e idéntica (aunque nueva y no ennegrecida por los años y la grasa), de la que se montó en aquel revolucionario diseño al final de los años ´30 del pasado siglo.
En las numerosas fotos que les ofrecemos en este artículo, donde hemos situado un MP-38/40 auténtico para servirnos de referencia, podrán comprobar hasta qué punto la fidelidad se ha plasmado en la nueva realización. Apreciarán incluso los numerosos marcajes estampados en muy diferentes piezas, unos los que atañen a las pruebas oficiales obligatorias por la normativa actual alemana en todas las armas de fuego, pero otros, aún más numerosos, los que reproducen los que implicaban la aceptación por parte de los responsables del antiguo Servicio de Armamento militar alemán (Waffenamnt), extraordinariamente celoso con los controles de calidad, los cuales eran certificados palpablemente en cada arma por esos cuños diseminados por toda su superficie.
Como curiosidad, decir que algunos de esos punzones, los de prueba final, incluían una minúscula águila con la cruz gamada que en aquel entonces era el emblema oficial alemán, pero como reproducir este símbolo (la svástica), está hoy prohibido en Alemania, el fabricante ha optado por incluir en su lugar una pequeña “X” que ofrece en la práctica el mismo efecto visual, hasta recurrir a la lupa.
Pero ya dijimos que esta especial, histórica, atractiva y fenomenalmente realizada réplica permitía también que los aficionados y coleccionistas pudieran apreciar una sensación que difícilmente podrían disfrutar de otra manera, como es disparar con un MP-38, aunque sea en ciclo semiautomático.
En Alemania, los BD-38 se venden con tres tipos de cargadores, mejor dicho con cargadores originales de época limitados según su potencial empleo: con capacidad para dos cartuchos para caza; con diez para tiradores deportivos y con treinta para coleccionistas (y allí las armas “de colección” se pueden utilizar en los polígonos). Por nuestra reglamentación los cargadores admiten cuatro, aunque en este caso, por el sistema de funcionamiento del arma -desde cierre abierto- no se puede plantear “más el alojado en la recámara”.
Ya pueden suponer que el largo desplazamiento del cierre para producir cada disparo no permite una gran precisión, aunque hay que reconocer que a 50 m del blanco, y disparando apoyados, se pueden agrupar los impactos en no más de 10 ó 12 cm.
Disparamos cerca de un centenar de cartuchos, durante los que tuvimos tres interrupciones, siempre por fallo de alimentación al bloquearse la punta del proyectil en el notable escalón que existe en la entrada de la recámara. Por supuesto, mejor no pensar en utilizar los de punta de plomo. En todo caso, un ejemplo de calidad y gran personalidad que nos permite disfrutar de una parte de la historia de las armas que de otra manera nos está vetada. •
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ARMAS 355







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